Misterio por la pareja desaparecida en Chubut: «Solo esperamos que suene el teléfono para recibir alguna noticia»
Pedro y Juana desaparecieron el 11 de octubre y no hay un solo rastro que permita avanzar hacia una hipótesis. Laura Kreder explicó cómo es el día a día sin novedades.
«Estamos como el primer día. No hay nada nuevo. La cabeza no para y solo esperamos que suene el teléfono para recibir alguna noticia«. Laura Kreder está desconcertada, angustiada, enojada. Pero no pierde la esperanza de encontrar a salvo a su padre Pedro Alberto Kreder (79 años) y a su pareja Juana Inés Morales (69), los jubilados que desaparecieron en el área natural protegida Rocas Coloradas, en Chubut, el 11 de octubre pasado.
El operativo lleva más de un mes y no hay un solo rastro de la pareja. «El subcomisario de la Brigada de Búsqueda de Personas nos aseguró que la búsqueda no va a parar hasta encontrarlos», aseguró Laura.
A pocos días de su desaparición, la camioneta Toyota Hylux en la que se trasladaba la pareja apareció encajada en el barro en un sector de difícil acceso en cercanías de la playa Visser, a 70 kilómetros de Caleta Córdova. Estaba cerrada con llave y no faltaba nada en su interior.
Lo cierto es que la pareja conoce la zona porque es oriunda de Comodoro Rivadavia. «Cuando éramos chicas, íbamos a la zona de Caleta Córdova. Es una zona pesquera con muchos muelles. Es conocida para nosotros y la camioneta de mi papá se encontró en una zona intransitable«, advirtió Laura. Recordó que cuando los investigadores hallaron el vehículo se trasladó con su hermana hasta el lugar: «En el trayecto, las dos coincidimos: mi padre jamás hubiese optado por ir voluntariamente hasta ese lugar. Es muy precavido. Es mecánico jubilado y jamás hubiera arriesgado su camioneta en ese lugar«.
Laura recordó que, en el sector donde se encontró la camioneta de su padre, años atrás se comenzó a construir la Ruta 1 que conduce a Camarones. «Lo cierto es que la obra se abandonó, no se por qué motivo. Ese camino no lleva a ningún lado. Terminás en medio de los pastizales. No hay huella, no hay sendero. No entra en la cabeza que se hayan metido ahí. Tampoco hay señal de teléfono. Es demasiado arriesgado«, dijo.

«¿Cuál es la principal hipótesis?», se le consultó. «Ninguna», respondió y añadió: «Eso es lo más desesperante porque empezás a pensar, la lógica te lleva y llegás a un lugar donde nada te cierra. No hay una sola pista«.
En este sentido, Laura planteó que al encajarse la camioneta, Pedro y Juana pudieron haber empezado a caminar. Lo llamativo es que no hay rastros, huellas, ni una prenda. «Si alguien los interceptó para robarles, tampoco hay ninguna pista. Solo resta saber el resultado de ADN para ver si adentro del vehículo hay alguna huella que no sea de ellos dos«, comentó.
Por otro lado, la última señal del celular de la pareja se registró el mismo sábado que desaparecieron a media mañana en Caleta Córdova. «Después, chau, no se supo más nada«, lamentó.
Respecto a la hipótesis sobre una posible caída en los múltiples sumideros que hay en el sector -formaciones erosivas en las rocas blandas-, Laura recordó que se llevaron a cabo vuelos con drones con inteligencia artificial. «Se rastrilló la zona. Los investigadores querían asegurarse de no perder ningún rastro en el lugar. No conozco al detalle la geografía del lugar; se que es un lugar complejo, pero rastrillaron un montón de veces«, planteó desconcertada.
También se revisaron todos los refugios para pescadores de la playa, sin resultados positivos. «Ante una situación así, mi papá hubiera considerado una buena opción ir al mar para ver si alguien los veía. Otro dato llamativo es que en la camioneta quedó el encendedor. ¿No te lo vas a llevar para prender fuego y hacer señales humo? Incluso dejaron un bidón con agua y pan. Nada cierra y nos sentimos desesperadas«, admitió al tiempo que pidió que cualquier persona que haya visto algo se comunique con la Fiscalía. «Hablamos de un sábado a la mañana en Caleta Córdova. Es una zona muy transitada. La gente va pescar. Necesitamos alguna pista, algún dato», expresó.
Pedro y Juana habían iniciado una relación recientemente. «Se estaban conociendo, pero estaban muy contentos», resaltó Laura al tiempo que reconoció que cada día que pasa es cada vez más difícil. «Siento mucho enojo. Mi papá es un buen tipo y no sabemos qué le pasó. Paso del enojo, a la tristeza, a la incertidumbre y a la esperanza de encontrarlos bien. Todos los días nos levantarnos esperando alguna noticia», manifestó y concluyó: «Pasó más de un mes y no sabemos qué pasó, pero la esperanza de encontrarlo bien no la perdemos».
"Estamos como el primer día. No hay nada nuevo. La cabeza no para y solo esperamos que suene el teléfono para recibir alguna noticia". Laura Kreder está desconcertada, angustiada, enojada. Pero no pierde la esperanza de encontrar a salvo a su padre Pedro Alberto Kreder (79 años) y a su pareja Juana Inés Morales (69), los jubilados que desaparecieron en el área natural protegida Rocas Coloradas, en Chubut, el 11 de octubre pasado.
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