Murió Jorge Antonio Bergés, el «obstetra del mal» de la dictadura: «¿Dónde están los bebés que se robó?»
Bergés atendía los partos en los centros clandestinos del Circuito Camps y tenía múltiples sentencias en su contra por delitos de lesa humanidad por casos de tortura a mujeres embarazadas, desaparición forzada de bebés y abuso sexual.
Este martes murió Jorge Antonio Bergés a sus 83 años. El ex médico policial falleció en prisión domiciliaria mientras cumplía su condena por colaborar en centros clandestinos de detención en la asistencia de los partos de las mujeres secuestradas. Tenía múltiples sentencias en su contra por casos de tortura, desaparición forzosa de bebés y abuso sexual.
Bergés ingresó a la Policía Bonaerense en 1964 y operaba en lo que se conoció como el Circuito Camps durante la última dictadura cívico-militar.
Su labor estaba bajo la órbita de la Dirección General de Investigaciones (DGI), que estaba al mando de Miguel Osvaldo Etchecolatz.
La primera sobreviviente en testificar en el Juicio de las Juntas, Adriana Calvo, relató que su parto fue en un vehículo que se dirigía desde la Comisaría 5ª de La Plata hasta el Pozo de Banfield.
Cuando arribó al campo de concentración de Lomas de Zamora, Bergés apareció, le arrancó la plancenta de un solo puñetazo y le ordenó que baldeara el lugar. Una vez que la mujer terminó de limpiar, junto al resto de los uniformados le permitieron tomar a su bebé en brazos.
Teresa Laborde Calvo, la hija de la víctima, realizó la siguiente publicación en sus redes sociales cuando se enteró de la muerte del médico condenado: “Murió el ‘obstetra del mal’ sin decirnos dónde están los bebés que se robó. Ojalá se pudra en los anales de la historia como la escoria humana que fue”.
Además del plan de torturas a embarazadas, el obstetra estaba detrás de un sistema de tráfico de bebés no vinculadas al terrorismo de Estado.
“Bergés tuvo una estructura que le permitió apropiarse de los hijos y las hijas de las personas que están desaparecidas, pero, además, continuó utilizando esa misma estructura para el tráfico de niños y de niñas. Eso también marca que estamos hablando de continuidades que exceden los años del terrorismo de Estado”, señaló la auxiliar fiscal Ana Oberlin a Página/12.
La condena y las múltiples sentencias en su contra
Bergés, fue condenado a la pena de 6 años de prisión, inhabilitación absoluta perpetua, accesorias legales (art. 12, Cód. Penal), como coautor responsable del delito de aplicación de tormento reiterado en dos oportunidades en el ario 1986 y luego fue beneficiado por la ley de obediencia debida en 1987.
En marzo del 2004, Bergés fue condenado junto a Etchecolatz a siete años de prisión por la apropiación y supresión de identidad de Carmen Gallo Sanz, una hija de desaparecidos que nació en el Pozo de Banfield, marcando así la primera sentencia contra represores que no fueron apropiadores directos de un menor.
El obstetra había firmado el acta falsa de nacimiento y personalmente se había encargado de entregar la beba a un matrimonio de civiles que después la crió. Por su parte, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, llevó a juicio una lista con más de 15 casos de nacimientos clandestinos en los que tuvieron responsabilidad Etchecolatz y Bergés.
Con la anulación de las leyes de los 90′, volvió a ser juzgado y condenado en 2012 a la sentencia de 25 años de prisión, con el juicio pendiente en el marco del Circuito Camps la causa «Pozo de Quilmes».
Durante la feria judicial de enero de 2014, la Cámara Federal de Casación Penal N°1 de La Plata le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria por «motivos de salud».
En el 2021, durante la marcha del Nunca Más, la movilización del partido de Quilmes pasó por fuera de su casa para repudiar su beneficio y el ex médico recibió a la columna de militantes con un cartel que decía «Es bueno estar en casa».
En la página de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, el nombre de Bergés aparece en centenares de acusaciones de víctimas en sentencias judiciales por tortura, privación ilegítima de la libertad, amenazas, abuso sexual y desaparición forzada, entre otros varios delitos de lesa humanidad.
Comentarios