Neuquén sumó su tercera aula hospitalaria: cómo es el sistema que asiste a mil estudiantes por año

Con la puesta en marcha de un espacio pedagógico en el hospital Natalio Burd de Centenario, buscan garantizar la continuidad escolar de niños y adolescentes internados. Cómo trabaja el equipo de docentes especializados que transforma las salas en pequeñas escuelas para sostener el derecho a aprender.

Por Elena Egea

Las internaciones pueden resultar agobiantes, sobre todo para los niños y adolescentes. Entre estudios médicos, tratamientos y horas de reposo, la escuela suele quedar en pausa. Sin embargo, para muchos pacientes sigue siendo un ancla a la normalidad y una forma de proyectarse hacia adelante. Con esa idea, la provincia de Neuquén puso en funcionamiento una nueva aula hospitalaria, un espacio que busca convertir un sector del hospital Natalio Burd, de Centenario, en una pequeña “escuela” para que los chicos se reintegren de a poco al sistema educativo.

«Un aula nos permite crear una institución dentro de otra institución y hacer un momentito, un espacio, para que ese niño que está hospitalizado vaya a la escuela dentro de lo que es el hospital», explicó la directora de Educación Domiciliaria y Hospitalaria del Consejo Provincial de Educación (CPE), Luciana Sánchez.

La funcionaria estimó que cerca de mil estudiantes al año reciben algún tipo de acompañamiento domiciliario u hospitalario en la provincia. Solo en el hospital de Centenario, durante 2025, los docentes trabajaron con 163 trayectorias escolares.

Una «escuela» dentro del hospital: así funciona el aula de Centenario


Se trata de la tercera aula hospitalaria dentro de la provincia y se suma a la que funciona en el hospital Castro Rendón, en Neuquén capital, y a otra con formato itinerante, que se arma y se desarma en cada visita. Su apertura se formalizó a través de un acta acuerdo entre los ministerios de Educación y de Salud, con la participación de equipos directivos de la Escuela 59, del Jardín de Infantes 13 y del Jardín Maternal del propio nosocomio de Centenario.

Sánchez contó que la presencia de docentes hospitalarios en el Natalio Burd ya lleva tres años. Ellos acuden en horario escolar a las cuatro salas de pediatría, conversan con las familias, registran si los chicos están escolarizados y se ponen en contacto con las escuelas de origen. Faltaba, sin embargo, un lugar propio.

La directora del hospital, Evangelina Benigar, advirtió que dentro del jardín maternal había un aula que podía reasignarse durante parte del día. Se comunicó con la Dirección de Educación Domiciliaria y Hospitalaria y planteó la posibilidad de darle un uso pedagógico.

Hospital Natalio Burd. (Foto: Matías Subat).

“¿Les sirve a ustedes para trabajar como aula hospitalaria?”, recordó Sánchez que le preguntó Benigar. “¡Claro que sí!”, respondió. A partir de esa charla comenzaron las gestiones con la conducción del jardín maternal, a cargo de Verónica Arabel, y con las escuelas involucradas hasta lograr el acuerdo formal.

Hoy, los pacientes del Natalio Burd que tienen indicación médica para moverse se trasladan a ese espacio tres veces por semana, los lunes, miércoles y viernes. El aula cuenta con pizarrón, mesas, sillas, libros y juguetes. Allí se realizan actividades lúdicas con los más pequeños y propuestas más específicas para quienes cursan la primaria.

Sánchez remarcó que el objetivo es sostener la continuidad de la trayectoria escolar y que el regreso a la escuela de origen sea lo menos brusco posible. “Sabemos que una enfermedad irrumpe en la vida de las familias y la educación queda en segundo lugar. La idea es que no vuelvan tan desconectados», señaló.

La directora explicó que la educación domiciliaria y hospitalaria acompaña a estudiantes con un certificado médico que indica reposo de 30 días o más. “Son excepciones dentro del sistema educativo público para niños, niñas y adolescentes que transitan una enfermedad con mucho tiempo de reposo”, indicó.

En hospitales como los de Neuquén capital, Centenario y Plottier actúan equipos conformados por docentes de nivel Inicial y Primario, a veces reforzados con una tercera docente según la demanda.

La existencia del aula no implica que desaparezca la atención en la sala de internación. Sánchez aclaró que el criterio principal sigue siendo el estado de salud del paciente. “Si el niño no se puede desplazar, el docente va igual, a pie de cama”, afirmó. Opera como una oportunidad adicional para quienes sí pueden moverse y necesitan un corte en la rutina hospitalaria.

Docentes se especializan en educación domiciliaria y hospitalaria en Neuquén


Detrás de esta tarea hay una formación específica. Los docentes que se desempeñan en la modalidad primero se titulan en los niveles Inicial, Primario o Secundario y luego realizan un postítulo en Educación Domiciliaria y Hospitalaria que se dicta en Neuquén. “Hay que prepararse para entrar a un ámbito hospitalario, no es una tarea sencilla”, advirtió Sánchez.

Indicó que el año pasado egresaron 82 docentes y que en el cohorte actual cursan alrededor de 120 personas. Algunos ya trabajan en la modalidad, otros permanecen en escuelas comunes, pero incorporan esa mirada más flexible sobre las trayectorias educativas.

La experiencia del Natalio Burd no se piensa como un caso aislado. Sánchez comentó que durante este año realizaron encuentros con equipos de salud en Chos Malal y que proyectan avanzar con dispositivos similares en San Martín de los Andes y Zapala, con presencia de docentes dos o tres días por semana.

Recordó que este despliegue se apoya en un convenio marco de “Acceso a hospitales”, firmado en 2024 por la ministra de Educación, Soledad Martínez, y el ministro de Salud, Martín Regueiro, que habilitó el ingreso de docentes a todos los hospitales de la provincia bajo determinados requisitos.

La modalidad se organiza desde una dirección general dentro del CPE, con una escuela domiciliaria en Neuquén capital y 24 servicios en jardines y primarias de distintas localidades. Esa red permite, según Sánchez, pensar alternativas de acompañamiento allí donde haya un estudiante con reposo prolongado.

En un hospital, ese acompañamiento puede tomar la forma de una visita a la cama o de un pizarrón en un aula pequeña. En ambos casos, la apuesta es la misma: que la enfermedad no interrumpa del todo la infancia ni el derecho a aprender.


Las internaciones pueden resultar agobiantes, sobre todo para los niños y adolescentes. Entre estudios médicos, tratamientos y horas de reposo, la escuela suele quedar en pausa. Sin embargo, para muchos pacientes sigue siendo un ancla a la normalidad y una forma de proyectarse hacia adelante. Con esa idea, la provincia de Neuquén puso en funcionamiento una nueva aula hospitalaria, un espacio que busca convertir un sector del hospital Natalio Burd, de Centenario, en una pequeña “escuela” para que los chicos se reintegren de a poco al sistema educativo.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios