“Soy la hija de Felipe Lara”, desaparecido de Chos Malal

Carina Retamal Lara logró mediante una sentencia judicial recuperar el apellido de su padre. Fue anotada como propia por sus tíos como medida de protección. En diciembre del año pasado el juez ordenó rectificar la partida de nacimiento.

21 jul 2018 - 00:00

“Es mi identidad y la quiero; soy la hija biológica de Felipe”, dijo con aplomo Carina Retamal Lara, hija de Felipe Lara, desaparecido en Chos Malal en diciembre de 1977, cuando fue visto por última vez tras ser secuestrado por gendarmes y militares de inteligencia que lo rastreaban en los campos de veranada.

El 20 de diciembre de 2017 el juez de familia de Neuquén, Ignacio Noacco, dictaminó que Carina es hija biológica de Felipe Lara y Margarita Gómez; algo que Carina conocía desde su adolescencia, pero que necesitaba cristalizar en papeles.

Según explicó el abogado Marcelo Medrano, la sentencia de filiación que dictó el año pasado el juez Noacco “es única en Neuquén para una hija de desaparecidos; porque se tuvo en cuenta el contexto de dictadura en el que se desarrollaron los hechos y que era un juicio de filiación en el marco de un caso de lesa humanidad”, destacó.

“Te sentís realizada, es una meta cumplida. Siempre dije que sabía quién era, pero esto es mi identidad, es mi apellido”, dijo Carina.

Tras conseguir el fallo judicial en el que se dejó constancia de su origen y se ordenó la rectificación de su partida de nacimiento, Carina optó por mantener el nombre con el que era socialmente conocida y sumó Lara al apellido con el que fue inscripta por sus padres de crianza: Carina Retamal Lara se leerá en su próximo DNI.

Hace 42 años atrás, cuando tenía apenas cinco días de nacida, Carina quedó en brazos de la hermana de Felipe, Elda Lara y de su esposo, Manuel Retamal.

Era el tiempo de una persecución sin pausa que los agentes de la dictadura llevaban sobre el paradero de su padre, y de allanamientos constantes que padecía su madre biológica, de 17 años.

Sus tíos la anotaron como propia y cuando Carina cumplió 15, su mamá de crianza le reveló “algo que Felipe quería que supieras”. Le repitió de memoria una carta que Felipe Lara había dejado para la pequeña bebé, y le comentó que toda la familia que ella conocía de Chos Malal era propia, por parte de su padre biológico, hermano de Elda, que seguía desaparecido.

Felipe Lara la visitó en Tricao Malal hasta que ella cumplió 3 –le explicaron– siempre de noche y bajo la amenaza de ser atrapado. Lara fue secuestrado en las calles de Chos Malal, en diciembre del 77.

“Cuando cumplí los 20 arranqué con esta idea, hablé con mis papás (de crianza) y busqué quien me ayudara para tener el apellido de mi papá”, dijo Carina. Fue cuando dio el primer paso y viajó para hacer los análisis de ADN en el hospital Duran, donde se encuentra el banco de datos genéticos de los desaparecidos durante la dictadura militar.

“Desde chiquita conocía a los tíos Lara, pero sólo era mi palabra y la de mi mamá biológica; entonces pensé que tenía que demostrarlo.

Me dieron una certificación del 99,9 por ciento; entonces dije: ahora tengo para mostrar que soy la hija de Felipe Lara, tengo la prueba”, sostuvo.

Indicó que sus papás de crianza “me sacaron el nombre que me dieron al nacer para resguardarme, porque era la hija de Felipe Lara el perseguido; pero cuando llegué a los 20 pensé que tenía que recuperarlo. Cuando logré la certificación del Duran, pensé sacarme el apellido Retamal, pero después reflexioné que Carina Retamal es el nombre con el que me conoce toda la gente que me quiere, es el nombre de mi papá y es mi vida a los 42 años, así es que opté por Retamal Lara.

Felipe Lara llegó a Neuquén para hacer el servicio militar. Aquí conoció a su esposa Margarita Gómez, madre de Carina y Horacio Lara.
El IV juicio La Escuelita
15
condenados tuvo la sentencia del 2016, 4 de ellos militares de Inteligencia imputados por el secuestro de Felipe Lara.
“El padre alegado desaparecido no puede ser excluido de su paternidad biológica en la persona de la Srta. Retamal, Carina”,
dijo el juez José Ignacio Noacco, en la sentencia por filiación.
Una historia personal signada por el golpe militar

A los 42 años, Carina busca rearmar su historia de vida con los fragmentos que recupera de una existencia signada por el golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976.

En 2016 asistió al juicio que se llevó a cabo en Neuquén por el secuestro y las torturas de su padre en Chos Malal. Un año después logró “una meta cumplida”, cuando salió el fallo de filiación que rectificó su partida de nacimiento, con un certificado del Duran en el que se lee que es en un 99,9 por ciento hija de Felipe Lara, desaparecido.

Cuando recuerda las jornadas del juicio en el que se ventiló la desaparición forzada que sufrió su padre hasta que se lo vio por última vez encadenado a un camastro en el escuadrón de gendarmería de Chos Malal, a Carina se le humedecen los ojos.

“No tenían derecho. Asistir a las audiencias fue muy fuerte y especial; nunca pensé que podría haber pasado por todas las cosas que escuché: los relatos fueron dolorosos, feos y tristes. Me dio mucha bronca e impotencia; me sirvió para pensar en que esto no vuelva a pasar; nadie tiene derecho a quitar la vida y hacer lo que hicieron; para que no se repita”.

Agregó que desde que inició el camino de recuperar su identidad, hace ya 20 años , “comencé a ir a las marchas del 24 de marzo; voy por él (por Felipe Lara), siempre lo tengo presente, es como un descanso, siento una conexión” en ese ejercicio de memoria.

Neuquén

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