Un refugio en medio del tratamiento: la casa de Bariloche que acompaña a pacientes de toda la región
La Fundación Cerca Tuyo ofrece un hogar temporal a pacientes oncológicos que no tienen a dónde alojarse. Unos 50 voluntarios se organizan para prestar distintos tipos de ayuda.
La casa está ubicada en el barrio Las Marías, al este de Bariloche. Foto: Alfredo Leiva
Teresa y Víctor permanecen sentados en silencio en la mesa del comedor. Cada tanto intercambian alguna palabra. Llegaron desde Esquel a Bariloche el último domingo y estiman que deberán permanecer unas dos semanas. Pero aún no lo saben con certeza. Una voluntaria pasa por esa habitación, les sonríe y les pregunta cómo están. La mujer se traslada a una habitación contigua donde, junto a otras dos compañeras, coordina la llegada de los próximos pacientes de Lago Puelo prevista para el día siguiente.
Tiempo atrás, cuando le detectaron un linfoma, el médico de Víctor le advirtió que debía iniciar un tratamiento de radioterapia y sugirió dos posibilidades: atenderse en Comodoro Rivadavia o en la Fundación Intecnus, en Bariloche. Eligió ésta última por una cuestión de cercanía con Esquel y por la posibilidad de tener dónde alojarse.
En julio de 2024, la Fundación Cerca Tuya inauguró una casa en el barrio Las Marías, al este de Bariloche, destinada a personas en tratamiento oncológico de la región que, por lo general, deben pasar varias semanas en la ciudad. O a quienes deben regresar para someterse a controles para un seguimiento. Solo el año pasado recibieron 22 pacientes, con sus acompañantes.

«Supimos de la casa a través del Pami Esquel. Me emociona saber que hay gente tan amable que nos brinda un lugar donde alojarnos. De otra forma, habría que pensar en pagar alojamiento, comida y taxi. Nos llevan, nos traen y así resulta muchos más aliviado«, valoró Teresa.
Víctor no sabe bien cuánto tiempo deberá permanecer en Bariloche. Según lo que le manifestaron los especialistas, quizás sean 10 o 15 días. «Es una tranquilidad contar con este lugar. Por ahora estamos solitos, pero mañana llega más gente de Puelo», dijo y aclaró: «Nos preocupaba la derivación para la radioterapia. Si tuviéramos que solventar todo, no podríamos haber viajado«. Él trabajaba como albañil en la construcción, pero hoy está jubilado; mientras que Teresa está desocupada. «Sin esta posibilidad de la casa, yo no viajaba. No porque no quiera sino porque no se puede«, admitió con el ceño fruncido.

Del centro de radioterapia a una casa alojamiento
Quienes requieren alojarse en la casa de Cerca Tuyo en Bariloche deben comunicarse por teléfono (294-479-1450) con los voluntarios con antelación. A través de una entrevista telefónica, se piden los certificados médicos de los turnos y se consulta la cantidad de días aproximados que se requieren en la ciudad. La condición es que debe viajar con un acompañante.
La idea de una casa refugio surgió de María Elisa Kreimer, la fundadora de Cerca Tuyo que murió en julio de 2023. «Cuando llegó de Buenos Aires donde había estado con un tratamiento, en 2008, empezó a analizar las necesidades de los pacientes oncológicos. Detectó la falta de un centro de radioterapia que hacía que muchos pacientes de la zona debieran viajar a Buenos Aires«, comentó Susana Ferrari, la actual presidenta de Cerca Tuyo. «Eso -añadió- generaba desarraigo, decaimiento e influía en el estado general del paciente. Con la puesta en marcha de un centro de radioterapia en Bariloche, surgió la necesidad de esta casa para alojar a los pacientes de cercanía».

Desde la inauguración de la vivienda hasta ahora, se han recibido a pacientes de El Bolsón, Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Junín de los Andes, la Línea Sur Rionegrina e incluso de la Comarca Andina en Chubut. «Con los valores que se manejan en una ciudad turística como Bariloche, si los pacientes debieran alquilar una casa en julio durante un mes, a muchos les resultaría imposible», manifestó.
En 2013, el Instituto Municipal de Tierras y Viviendas otorgó un terreno en comodato a la fundación hasta 2032. La construcción de la casa comenzó en 2017 y culminó recién a mediados de 2024. Inmediatamente después, llegó el primer paciente que haría uso de las instalaciones.
La casa cuenta con tres dormitorios (cada uno tiene dos camas, una para el paciente y la otra para el acompañante, y un baño privado), un comedor y una cocina y también un salón para los integrantes de la fundación. Está equipada.

«Todo esto era un pinar y sacarlos fue una tarea ardua. Arrancamos vendiendo porciones de locro para reunir fondos. Nosotras solemos tejer cuadraditos para hacer mantas y el tejido es muy significativo del trabajo de Cerca Tuyo: de una madejita de lana se termina haciendo un abrigo«, recalcó Lidia Maldonado, la secretaria de la institución. A lo largo de estos años, recibieron ayuda de distintos partidos políticos aunque aclararon que no pertenecen a ninguno.
Los desafíos continúan: ahora, está previsto el comienzo de la segunda y tercera etapa de la construcción destinada a alojar a pacientes pediátricos oncológicos -hasta ahora debían viajar a Buenos Aires, pero ya hay una oncóloga pediatra en Bariloche y el objetivo es levantar un hospital de día- como así también a unos cuatro médicos que desembarquen en la ciudad para hacer la residencia en Intecnus.
«En este tiempo, nos hemos topado con todo tipo de historias y lo cierto es que nosotros le ponemos todo el corazón», aseguró Susana. Recordó el caso de Edelmiro, un paciente de Cushamen que llegó a la casa acompañado de su hermano. «Eran analfabetos y no usaban celular. Como llegaban de noche, su sobrino nos mandó fotos de ellos dos vestidos de gauchos para reconocerlos en la terminal de ómnibus«, contó.
En Fundación Intecnus, Edelmiro se perdió porque no sabía leer los carteles. «De modo que bajaban los voluntarios de quimioterapia y lo acompañaban a Rayos. En la casa, nos pidió palanganas para bañarse porque como no tenía agua corriente, no sabía cómo usarla. Una chica joven que estaba en tratamiento oncológico le enseñó a escribir su nombre y estaba emocionado. Le preguntamos si le gustaba el flan y no sabía qué era. Se fue de la casa más gordito y nos retaron porque no podía aumentar de peso«, concluyó.

De acompañar a buscar otros desafíos
Los voluntarios de la fundación comenzaron acompañando a los pacientes en oncología del Hospital Ramón Carrillo y poco después, de la Fundación Intecnus. Les ofrecían tejer, pintar mándalas o bien simplemente escucharlos.
Poco después, surgió un grupo de voluntarios abocado al traslado de los pacientes. Esta iniciativa arrancó cuando conocieron a una paciente de El Bolsón, con diagnóstico de cáncer uterino, que había llegado a Bariloche haciendo dedo. «Llegó a Intecnus a dedo también pese a los dolores que tenía. Empezamos a pagarle el remis hasta que Elisa sugirió armar algo. Sucede que son pacientes inmunodeprimidos y el clima no ayuda. Los voluntarios los llevan, los esperan y los traen», explicaron.
Voluntarios que se cuidan
La comisión directiva de la Fundación Cerca Tuyo está conformada por 10 voluntarios aunque hay alrededor de 55 activos. «Logramos una fuerte horizontalidad. A veces, las decisiones son lentas pero es de todas», dijo Susana.
Resaltó que si bien son voluntarios, ponen el foco en el cuidado del equipo que debe seguir ciertos protocolos: «Cada uno brinda una parte de su tiempo, pero no estamos abocados las 24 horas porque si no, es muy desgastante. Esto es trabajo en equipo».

Teresa y Víctor permanecen sentados en silencio en la mesa del comedor. Cada tanto intercambian alguna palabra. Llegaron desde Esquel a Bariloche el último domingo y estiman que deberán permanecer unas dos semanas. Pero aún no lo saben con certeza. Una voluntaria pasa por esa habitación, les sonríe y les pregunta cómo están. La mujer se traslada a una habitación contigua donde, junto a otras dos compañeras, coordina la llegada de los próximos pacientes de Lago Puelo prevista para el día siguiente.
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