«Soy reaccionario, pero básicamente contra mí mismo»
No suele cometer la imprudencia de leer lo que alguna vez dijo. Probablemente esta vez la cometa. Daniel Melero, uno de los artistas más interesantes de la actualidad nacional, conversó con "Río Negro". Fue un encuentro intenso, donde contó entretelones de su nuevo disco, "Tecno".
«Tecno», el nuevo disco de Daniel Melero, salió en agosto con canciones tecno-pop-retro-futurista compuestas usando sonidos intercambiados en Internet con músicos de diferentes lugares del planeta. Grabado íntegramente en su computadora, con el mouse como única tecla, sin instrumentos concretos, entre sus 12 temas están «Expreso Moreno», «Primitivo», «Deseo», todos presentados el 9 de setiembre en el Atlas Recoleta, combinando en vivo imágenes en tiempo real y sonoridad a escala cinematográfica; proyectando además fragmentos de «El Gabinete del Dr. Caligari», primer película bizarra del cine mudo (1911), musicalizada por Daniel.
Cuando «Río Negro» llegó a su departamento del octavo piso de avenida del Libertador, Melero trabajaba en su computadora bajando información para su amiga, la actriz Juana Molina. Tiempo de hojear una revista que casualmente contenía un reportaje a propósito de su último trabajo discográfico.
«No me gusta leer las entrevistas que me hacen, porque las palabras quedan registradas para siempre y por ahí, son una apreciación cierta en el momento pero no al día siguiente; sobre todo en el campo de las ideas. Lamentablemente esto también ocurre en el ámbito social en la Argentina y tenemos unos problemas tremendos, porque allí sí deberían mantenerse los conceptos. Una nota es más la visión que el entrevistador tiene de mí, que lo que yo digo. No soporto leerme, me siento pretensioso; claro, quedan las afirmaciones más compactas que expresé, y esto las hace parecer verdades absolutas. Al leerlas, pienso ¿por qué no seré un poco más amplio? A la vez, cuando veo notas de otros, me doy cuenta que deben ser víctimas de lo mismo. Ese es un poco el juego».
Nuevas búsquedas
– El juego pasa por intercambiar ideas…
– En definitiva sí, pero hay dos campos: la idea cuando es sólo idea, todavía ni siquiera es palabra.
– ¡Pensamos en palabras!
– Sí, pero a veces es algo amorfo y ya es idea. Después baja a palabras que quedan escritas, lo cual les da sello de permanencia. Y todo eso, al final, salió de una amebita que tenía en la cabeza.
-Pero el lector, también aporta su mirada, piensa y saca conclusiones…
Suena el teléfono, Melero lo pasa a contestador automático y la interrupción le hace cambiar de humor, los sonidos de la tecnología cortan el diálogo. En la habitación contigua, su ordenador sigue encendido, rodeado por un teclado y una unidad de potencia: es todo su laboratorio donde cocina música. Allí graba.
«Yo no trabajo con tecnología de punta o inaccesible. Mi disco último lo hice con una computadora personal que hoy es vieja. Ta» bien, saqué los sonidos de Intranets, pero eso es cuestión de curiosidad más que de equipos o programas. Como navegas en Internet, se puede por las Intranets; primero hay que enterarse que existen… ¡Está todo tan tapado por los intereses de la web! Es como el Grammy al mejor en distintos rubros musicales; en realidad se le da a quien más colaboró con la industria, igual que el Oscar. Pero volviendo a la www, es sólo una manera de buscar sitios comerciales en Internet y aunque no abarca siquiera el diez por ciento, pasó a ser la red para la gente. O sea, ahí hay un mundo más grande aún. Soy medio fanático de este asunto, porque me vuelve loco», acota bajando el volumen de su voz. «Navegar las Intranets significa ir a través de la web a sitios donde están los íconos, en definitiva los navegadores para esas zonas de la red, y puede hacerse desde PC o MAC. Entrás a la computadora de alguien que la dispuso como si fuera un sitio, como un nodo de la Net. Se puede trabajar a distancia con una 'compu' que está en Italia, en Japón, e interactuar de modo directo con quienes las tienen».
El verde las Intranets
«Es como usar toda la estructura de la sociedad de mercado para algo que no tiene que ver con él y donde funciona otro tipo de moral. Todo podés tenerlo gratis, pero si pasa a ser tu herramienta, pagala, colaborá con quien la diseñó. Accedés a lo que quieras. En los ftp-sites, ya entrás en ciencia-ficción, incluso podés navegar en el tiempo… Las Intranets reverdecen la idea de conectarte con otra persona directamente y para mí, esa es la esencia. La web es un shopping y tiene aspectos positivos y horribles como la mayoría de las cosas relacionadas con los negocios. Pero no está bien que se nos haga creer que eso es Internet. Haber descubierto todos estos aspectos, haberme enterado, fue un disparador tremendo».
– Alguien que escribe un poema, combina sonidos intentando producir un efecto en otro, ¿cómo sopesa todo esto al componer y transferir su pensamiento?
– En el campo del arte, cualquier método sirve. Puedo construir una canción desde el techo hacia el piso, partiendo de la armonía y llegando al ritmo; pero no es bueno que un arquitecto construya sin hacer primero los cimientos. En ese sentido, es un campo donde todo es lúdico. Estamos jugando con ideas que pueden ser o no aplicables a la vida. Yo me siento en la libertad de hacerlo con cualquier tecnología, de punta o no, y transformar eso en un mensaje que no tiene por qué ser observado como propuesta de vida para los demás, sino como una posibilidad solamente. Yo me siento responsable socialmente en mi vida, no en la música que hago. Hay muchas cosas que obvio decir para no apoyar situaciones que no comparto. Por ejemplo, principios básicos en los que hay acuerdo general: los derechos humanos. Todo lo que los viola, trato de no tocarlo; no me interesa siquiera evaluarlo, porque eso sólo significa ponerlo en duda. Un derecho se tiene y se acabó. Hay canciones que demandan cosas así; se reclaman en la vida pero no mediante temas musicales. Son cuestiones concretas que todos debemos tener ya bien claras. La educación tiene que encargarse de que así sea. Y aunque no lo hace, no sirve que lo digan los artistas. Si no llegás a León Gieco que sólo le pide a Dios, y yo no quiero pedirle a Dios, quiero demandarle al Estado que se haga cargo».
«Esos supuestos reclamos hechos desde la bajada de línea social, únicamente logran que estén en discusión cosas que no deben discutirse. Prefiero analizar más pequeños conflictos cotidianos, una pava llena de sarro con un poco de agua olvidada del mate de la mañana, un zapato solo bajo la cama… Me atraen más que las grandes líneas sociales, en el arte. En mi vida diaria es otra cosa, participo de marchas cuando me cabe la situación, pero no forman parte de mi discurso artístico. La actividad social logra cambios, no el arte».
Melero contra Melero
– ¿Te ocurre con tu música, lo mismo que con los reportajes?
– Casi ni me oigo. Cuando saco un disco, son ideas de las que me estoy deshaciendo, son cosas que estoy sacando y cuando llegan a la gente, ya no me pertenecen. Son de los demás. Hace veinte años que toco y particularmente a los primeros trabajos los tomaba con mucho más rechazo. Los terminaba y los odiaba, me avergonzaba de ellos. Todos me parecían un desastre. Tal vez los años me han hecho un poco más benevolente. Por mediados de los noventa pude conciliarme más con los discos. Yo soy reaccionario, pero básicamente contra mí. Por eso mis laburos son tan disímiles; el nuevo es como si rebotara en el anterior y no quisiera ver en mí, ya eso».
«Ahora aprendí a sintetizar, a guardar algo del pasado y ver si no puede convertirlo en otra forma. Antes era más crítico y me daba asco y vergüenza, aunque suene fuerte. Me pasa también que, cuando lanzo un compacto -hoy particularmente no me sucede porque estamos en una charla muy amena donde el disco parece un pretexto- y empiezo a conversar con la prensa, nada de lo que digo ya es cierto; no está más en mí. Llega un momento donde me veo repitiendo una estructura fija; por más que trato de darle diversidad y creo que soy bastante amplio para exponer mis discos, dejo de creer en lo que cuento. Entonces paro de conversar con los medios, porque un paso más y debo confesarme hipócrita y todo esto es mentira…»
Eduardo Rouillet
"Tecno", el nuevo disco de Daniel Melero, salió en agosto con canciones tecno-pop-retro-futurista compuestas usando sonidos intercambiados en Internet con músicos de diferentes lugares del planeta. Grabado íntegramente en su computadora, con el mouse como única tecla, sin instrumentos concretos, entre sus 12 temas están "Expreso Moreno", "Primitivo", "Deseo", todos presentados el 9 de setiembre en el Atlas Recoleta, combinando en vivo imágenes en tiempo real y sonoridad a escala cinematográfica; proyectando además fragmentos de "El Gabinete del Dr. Caligari", primer película bizarra del cine mudo (1911), musicalizada por Daniel.
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