Opinión
El Movimiento Popular Neuquino busca reorganizarse sin romper su convivencia con el gobierno de Rolando Figueroa. En el escenario emergen el reordenamiento territorial de sus liderazgos y la expansión silenciosa del armado de Mariano Gaido. La transición política en la provincia abre un esquema inédito de oficialismos múltiples y fronteras difusas. La necesidad de gobernabilidad posterga las internas ante un mapa electoral que reconfigura el histórico poder partidario.