Rural
Su futuro en la fruticultura parecía escrito desde el día en que nació. No solo por la tierra y las plantas heredadas de su familia, sino también por un presagio de su abuelo poco antes de morir. Hoy,
Ariel Diomedi no se imagina lejos de las peras y manzanas: junto a su hijo sigue apostando por la actividad, en la que ve el porvenir de todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.