Raúl Benigar lleva más de dos décadas trabajando en un campo de 46 hectáreas ubicado cerca de Aluminé. Su hija Taiara se incorporó al proyecto familiar y ahora buscan achicar el rodeo, mejorar la genética y dar los primeros pasos para convertir el establecimiento en una pequeña cabaña. Al mismo tiempo, impulsan una alternativa comercial para que los pequeños productores de la zona puedan vender sus animales.