La receta exprés para sorprender en San Valentín con un hojaldre corazón de jamón y queso

Un aperitivo fácil, económico y con efecto sorpresa para abrir la cena de San Valentín con un detalle casero que combina hojaldre dorado y queso fundido.

Redacción

Por Redacción

Hay gestos que dicen más que cualquier discurso. Y en una fecha como San Valentín, donde los detalles pesan más que los regalos, un pequeño bocado casero puede convertirse en el inicio perfecto de una velada especial. Estos hojaldres con forma de corazón, rellenos de jamón y queso fundido, combinan facilidad, rapidez y un efecto visual que suma puntos desde que llegan a la mesa.

La propuesta es sencilla: transformar unas clásicas tapas de empanada —o masa de hojaldre— en un aperitivo con forma romántica que se prepara en pocos minutos y se hornea en apenas diez. El resultado es un corazón dorado por fuera y cremoso por dentro, ideal para abrir la cena con un toque casero.


Ingredientes (para 2 personas)


  • 8 tapas de empanadas
  • 2 lonchas de jamón cocido
  • 2 lonchas de queso
  • 1 huevo para barnizar

Paso a paso


  • Con un cortapastas en forma de corazón, recortar las lonchas de jamón y queso. Para cada pieza, se utilizan dos recortes de queso y uno de jamón.
  • Colocar el relleno sobre una tapa de empanada y cubrir con otra.
  • Presionar con los dedos marcando la forma del corazón y sellar los bordes.
  • Recortar el excedente dejando un borde de aproximadamente medio centímetro.
  • Realizar el repulgue con pequeños pellizcos consecutivos para asegurar el cierre.
  • Disponer los corazones sobre papel de hornear y barnizar con huevo batido.
  • Hornear a 190°C durante 10 minutos, hasta que estén inflados y dorados.

Se recomienda servirlos tibios: el queso seguirá fundido, pero no quemará al probarlos.

Además de su sabor, esta receta tiene un valor extra: permite aprovechar recortes para otras preparaciones y no requiere técnicas complejas ni ingredientes difíciles de conseguir.


Hay gestos que dicen más que cualquier discurso. Y en una fecha como San Valentín, donde los detalles pesan más que los regalos, un pequeño bocado casero puede convertirse en el inicio perfecto de una velada especial. Estos hojaldres con forma de corazón, rellenos de jamón y queso fundido, combinan facilidad, rapidez y un efecto visual que suma puntos desde que llegan a la mesa.

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