Teresa Catalán: la madre que busca a su hijo hace 8 años en Bariloche
Desde 2012 que no se conoce el paradero de Juan Higuera Catalán. Su familia lucha por encontrarlo. La investigación judicial todavía sigue abierta, pero no arrojó ningún dato certero para resolver el misterio.
Este Año Nuevo se emocionó y lloró. Desde que su hijo desapareció a principios de enero de 2012, Teresa Catalán había demostrado una fortaleza sorprendente, sobre todo, para transitar las fiestas de fin de año, cuando las ausencias duelen en el corazón. Pero esta vez los recuerdos removieron todo. Y la mujer que durante décadas se mostró fuerte como un roble, mostró las grietas causadas por la tristeza.
Teresa lucha desde hace 8 años por encontrar a su hijo, Juan Higuera Catalán, que desapareció el 6 de enero de 2012. La investigación para tratar de resolver el misterio sigue abierta, pero sin resultados alentadores.
“Esta fecha causa una tristeza muy grande”, afirmó ayer Teresa, aferrada al cartel con la foto de su hijo. El mismo cartel que levantó durante varias marchas por calles de Bariloche.
La angustia por la desaparición de Juan talló el alma de esta mujer con voluntad de hierro que crió sola a sus 8 hijos en un campo del sur de Chile por la repentina muerte de su esposo.
“Ocho años estamos cumpliendo sin saber nada de Juan”, lamentó Teresa, que viajó antes de Navidad desde la localidad chilena de Purranque, donde vive, para pasar las fiestas con la familia que tiene en esta ciudad.

“El 4 de enero de 2012 lo vi por última vez”, recordó. Cuando Juan desapareció, Teresa estaba en Chile. Viajó de inmediato a Bariloche y se puso al frente de la búsqueda, junto a sus familiares más cercanos y amigos de su hijo. Teresa pensó siempre que Juan regresaría en pocos días a la casa de su hermano, Luis, en el barrio Abedules, donde vivía. Pero nunca volvió.
Durante las primeras semanas de 2012, Teresa recorrió junto a parientes y amigos -que se sumaron a la búsqueda- senderos de montaña, costas de lagos, barrios y los alrededores de Bariloche, sin hallar ningún indicio de Juan. La investigación judicial tampoco avanzó.
“Siempre vuelvo para esta fecha con la esperanza de que aparezca una pista, que la gente de Bariloche me ayude”, contó.
“Pero hace ocho años que no hay nada. No sé qué hicieron con mi hijo y esa es la pena y la tristeza tan grande”, explicó.
“Uno siempre lo espera, tengo la esperanza que puede llegar. A alguien Dios le tocará su corazón para que diga dónde está Juan, para que diga la verdad”, aseguró.
“Día y noche pienso en Juan. Esté aquí o allá (por Purranque) es lo mismo. No hay hora, día y minuto que no lo tenga presente”, aseguró.
Recordó a su hijo como un hombre alegre, de fácil conversación. “Saludaba a todo el mundo, siempre andaba de buen humor, la risa”, rememoró. “Decía que todos eran amistades, que todos eran amigos. Y ahora, ¿dónde están los amigos?”, se preguntó.
Admitió que el momento más duro siempre es en las fiestas de fin de año. “El corazón por dentro se está acordando y no hay cómo decir, cómo expresar lo que uno siente”, expresó.
Teresa tiene 87 años, su pelo está cubierto por las canas, su voz perdió la firmeza, sus ojos se ven cansados y no ven con la nitidez de años atrás. Por su avanzada edad, no puede viajar sola y deben acompañarla. Pero quiere regresar siempre a Bariloche. “Es como que revivo, porque lo siento a mi hijo cerca de mi”, afirmó.
No hay un día, ni una hora, ni un minuto que no lo tenga presente. El corazón siempre se está acordando de Juan
Teresa Catalán
Una causa que sigue abierta pero con pocas novedades
Juan Higuera Catalán desapareció la tarde del 6 de enero de 2012. Tenía 50 años. Según la investigación judicial, Roberto Ángel pasó a buscarlo por su trabajo en el barrio privado Pinar del Sol, en un Renault 12. Nunca más lo volvieron a ver.
Ángel declaró cuando lo indagaron que lo había dejado en su domicilio, en el barrio Abedules. Pero Higuera Catalán nunca apareció en su casa. Tampoco encontraron sus herramientas de trabajo.
El entonces fiscal de feria judicial Marcos Burgos inició la investigación, junto con la exjueza correccional Silvia Baquero Lazcano. Nunca encontraron una pista.
A principios de octubre de 2013, el exjuez de Instrucción Ricardo Calcagno procesó con prisión preventiva a Ángel y Mirtha Cotaro, dueña de la heladería donde Higuera Catalán había trabajado y le había iniciado un juicio laboral.
El fiscal de ese momento Eduardo Fernández los imputó y Calcagno dictó el procesamiento como presuntos autores del delito de homicidio por encargo.
Los defensores de los imputados apelaron y advirtieron que el juez sólo tenía indicios, pero no evidencias. Alegaron que no se podía hablar de homicidio porque el cuerpo no apareció. El exFiscal de Cámara Carlos López reconoció que había sospechas sobre Cotaro y Ángel, pero observó que los indicios recolectados no eran suficientes para sostener el procesamiento. Por eso, propuso dictar la falta de mérito para seguir con la investigación, pero con los imputados libres.
La Cámara Criminal Segunda revocó el procesamiento, liberó a los sospechosos y apartó a Calcagno.
Desde entonces nunca más hubo avances en la investigación que estuvo a cargo de los fiscales Guillermo Lista, Bernardo Campana y desde hace un tiempo de Betiana Cendón.
Ocho años después, Higuera Catalán sigue desaparecido.
Este Año Nuevo se emocionó y lloró. Desde que su hijo desapareció a principios de enero de 2012, Teresa Catalán había demostrado una fortaleza sorprendente, sobre todo, para transitar las fiestas de fin de año, cuando las ausencias duelen en el corazón. Pero esta vez los recuerdos removieron todo. Y la mujer que durante décadas se mostró fuerte como un roble, mostró las grietas causadas por la tristeza.
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