Tortura china
*Marcelo Antonio Angriman

El gobierno de China acaba de comunicar la prohibición de utilizar videojuegos entre las 22 y las 8. Además limita el tiempo de juego a un máximo de 90 minutos al día.
El gigante asiático estableció así, un “toque de queda” al tiempo de acceso de los niños a los videojuegos en línea. La normativa también limita el dinero que los chicos pueden gastar en juegos, hasta un máximo de 200 yunaes al mes (u$s28) o de hasta 400 yuanes para los menores de entre 16 y 18 años.
Las nuevas reglas obligan a todos los niños y adolescentes a usar su nombre real en el registro para jugar online así como a dar detalles personales, como su cuenta de WeChat, una red social, su número de teléfono o el de su documento de identidad.
En un comunicado oficial, el gobierno pide además a los productores que “modifiquen el contenido, las funciones o las reglas” de los juegos para que sean menos adictivos.
Como producto de tal fenómeno, hace ya varios años que China trata la adicción a lnternet en campamentos pseudo-militares. El método utilizado es muy criticado, por cuanto suele darse contra la voluntad del paciente adolescente, quien es literalmente privado de su libertad, con anuencia de sus padres, en pos de su recuperación mental.
Shosh Shlam e Hila Medalia, han grabado un documental llamado “Junkies Web” (Adictos a la red) en el que recogen imágenes de uno de estos centros, el Camp Daxong, localizado en un suburbio de Beijing.
Una vez dentro, los internos se mantienen tras las rejas y custodiados por soldados. El tratamiento, que suele durar tres o cuatro meses, incluye medicamentos y terapia, y es solventado por los progenitores a razón de unos 10 mil yuanes por mes, aproximadamente 1640 dólares, dos veces el salario promedio mensual de China.
Los pacientes además deben seguir un estricto entrenamiento físico de inspiración militar, siendo el descanso y la dieta regulados cuidadosamente.
En el país asiático, hay 400 centros de desintoxicación para adolescentes de 13 a 18 años adictos a Internet y a los juegos en la red.
En línea con tal problemática la OMS en Junio de 2018 incluyo el “trastorno del videojuego” como enfermedad mental por primera vez, luego de revisar su listado tras 28 años.
Se considera patológica cuando se vuelve una adicción persistente y deteriora la vida social del jugador. Si quien juega lo hace sin parar y deja de salir con familiares y amigos, se aísla, no estudia, no duerme y solo quiere estar conectado, será necesaria la búsqueda de ayuda.
El que este trastorno se incluya en el nuevo manual, permitirá que los países puedan considerarlo al tomar decisiones de salud pública destinadas a su prevención y tratamiento.
Por tanto, no se trata de demonizar al videojuego per se, sino a su uso excesivo e incontrolable, que sí puede genera efectos adversos.
Como mantener el cerebro sano
Es altamente recomendable a cualquier edad mantener la memoria, la atención y las habilidades de razonamiento haciendo actividades cognitivas como por ejemplo, aprender nuevas destrezas, tomar clases o investigar algo estimulante.
La actividad intelectual debe ser novedosa, mentalmente desafiante y agradable. Es importante participar en actividades de estimulación mental que incluyan el compromiso social y un propósito.
Resulta trascendental elegir una actividad física o deportiva que se disfrute ya que existe un cordón umbilical entre actividad física y cognitiva. Si la misma es compartida, mejor aún.
Por último y aunque parezca políticamente incorrecto, los niños deben aprender a aburrirse. Hoy se sabe que a partir de dicho estado mental, los menores pueden conectarse con ellos mismos, aprender a conocerse y sacar de su interior la creatividad para resolver problemas diarios.
El gigante asiático estableció así, un “toque de queda” al tiempo de acceso de los niños a los videojuegos en línea. Además la normativa limita el dinero que los chicos pueden gastar en juegos
No es casual que alrededor de 4 millones de personas hayan encontrado en “El camino del artista” de Julia Cameron, un obra inspiradora. La autora propone como uno de los primeros ejercicios una página en blanco, debiendo comenzar cada día con tres páginas de cualquier cosa que a uno le venga a la mente. Otra actividad es pasar dos horas de tiempo cada semana en cualquier lugar, que ofrezca una experiencia nueva.
El descanso a la exigencia mental permanente, el oxigenar el cerebro con una actividad placentera o resetearlo con un poco de aburrimiento, puede ser el inicio de un cambio, ante la tortura china que en ocasiones nos propone la vida moderna.
*Abogado. Prof. Nac. de Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com
*Marcelo Antonio Angriman
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