Total, nunca pasa nada




El ciudadano argentino asiste desde hace muchísimo tiempo a las promesas políticas electorales más diversas, las que luego son claramente -en muchos casos- incumplidas, sin que exista una punición al respecto.

Así vemos que nunca pasa nada, entonces cualquier candidato político a una presidencia, a una gobernación o a una intendencia, puede prometer el “oro y el moro”, lo que luego incumple y… todo sigue igual. Algunos ejemplos al canto: “Cuando llegue a la presidencia voy a aumentarles un 20% a los Jubilados y remedios gratis”; “la inflación es un problema de gestión”; “tenemos que bajar los impuestos” y así se podría seguir durante mucho tiempo más.

Entiendo que ya es hora de hacer algo y por ello propongo que -por una ley- queden claramente tipificadas e inventariadas las promesas de campaña, de modo tal que las mismas puedan ser corroboradas durante el transcurso del mandato del candidato ganador y que, si al término del mismo, existen promesas no cumplidas, se inhabilite al mismo para su participación -en cualquier acto eleccionario- de nivel nacional, provincial o municipal, y para todo tipo de categorías; esto es, presidente, gobernador, intendente, senador, diputado, etc.

Esto sería una forma de ir -de a poco- depurando a los dirigentes políticos que tienen la lengua suelta y prometen lo incumplible, total… “nunca pasa nada”.

Daniel E. Gutiérrez

DNI 13.655.379

Neuquén


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Total, nunca pasa nada