Trabajadores defienden la ley de salud mental rionegrina

Destacaron los logros conseguidos en 15 años en "casas de medio camino".

ROCA (AR).- A raíz de los polémicos comentarios de la defensora del Pueblo de Río Negro, Ana Piccinini, quien opinó que la ley provincial 2440, conocida como de «desmanicomialización», debería ser derogada, la responsable del Instituto Nuestra Casa y la Casa del Inimputable de Roca salió a defender el trabajo que desde hace 15 años vienen realizando con los sufrientes mentales y personas declaradas inimputables.

La licenciada en Psicología y jefa de ambas «Casas de medio camino», Milva Montenegro, se mostró consternada al conocer que hay personas que «piensen en derogar la ley sin rescatar los avances que gracias a ella se han hecho».

En ese sentido, Montenegro puso el acento en los resultados obtenidos en estos 15 años de trabajo, señalando que hay más de 30 casos de personas inimputables que pasaron por estos espacios y actualmente están reinsertados en la sociedad y ninguno de ellos reincidió en algún delito.

Si bien reconoce que existen «fallas por no haberse hecho la inversión que la norma exige» el equipo del que ella es responsable «supo atender y poner en práctica el espíritu de la ley que es garantizar que los derechos del sufriente mental se cumplan y brindar una atención tendiente a la reinserción social».

Actualmente hay 50 personas -la mayoría psicóticos-, que encuentran en estos espacios contención, realizan talleres, reciben su medicación, comen y, si la situación lo requiere, encuentran un techo temporal.

El equipo conformado por 11 operadores, una psiquiatra, una asistente social y una psicóloga buscan «compensar» al paciente y trabajan con sus familias, amigos o entorno para superar el conflicto que desencadena en el sufriente mental las situaciones de crisis.

 

Sin presupuesto

 

Mirta Ibarra, quien se desempeña desde la apertura del Instituto Nuestra Casa y la Casa del Inimputable como operadora y auxiliar de enfermería, manifestó que desde que se implementó la ley en 1992, estas «casas de medio camino» nunca tuvieron presupuesto propio y pese a ello se trabaja para reinsertar al enfermo, se le tramitan pensiones no contributivas, se le busca trabajo que generalmente es informal y se realiza un seguimiento permanente de su enfermedad.

Esto permite, dice Montenegro, que se pueda prever cuando un paciente se va a descompensar y actuar en consecuencia.

Montenegro también señaló como muy positivo un viaje al Cóndor que realizaron 10 usuarios del instituto, acompañados por tres operadores, para compartir un día con la gente del Servicio de Viedma y conocer, muchos por primera vez, el mar, la Lobería, Playa Bonita y realizar excursiones y actividades recreativas.


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