Transición



Roca

La transición preferible requiere transigir, trascender y dialogar. Manifestarse en el discurso y en la acción. Este deseo se manifiesta no con una perpetua lucha, sino en una permanente consumación productiva. Una mediación productiva entre dualismos y aparentes oposiciones profundamente arraigadas como dentro y fuera, cuerpo y alma, sentimiento y razón, experiencia y metafísica, unidad y pluralidad, hombre y Dios, lenguaje y cosmos, público y privado, despojados y privilegiados, Estado e individuo, justicia e ilegalidad.

La posibilidad de tal mediación creadora se da en las “exteriorizaciones”, pero esto mismo es la quintaesencia de nuestra consideración, según la cual las “exteriorizaciones” no son nada accidental, superfluo, exterior, sino la necesaria, verdadera y única manifestación del interior, de la esencia de los protagonistas. Desde los gestos más sencillos, desde los sonidos del habla, hasta las más elevadas actividades espirituales y políticas nos confirman ahora esa idea.

Cuando digo esto tengo en mente un programa de gestión que conciba todo el ámbito del espíritu como un continuum de exteriorizaciones en permanente despliegue que conforman la cultura y los resultados.

¿Con qué medios y métodos podría realizarse? ¿Y qué clases de actividades consideraría en primer término si pudiera alejarse brevemente de los condicionamientos urgentes?

Está en manos de Alberto Fernández en primer lugar y de cada uno en su esfera examinar sus motivos centrales.

Alberto Félix Suertegaray

DNI 14.169.481


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