Transición y límites

Logrará su plan legislativo aceptando reformas y falencias.

Redacción

Por Redacción

ADRIÁN PeCOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

Alberto Weretilneck patentó sus plazos y sus límites. Definió a su gobierno “de transición” y asentado en “acuerdos político-sectoriales”. Esas creencias son tan auténticas como oportunamente simuladas, salvo que hoy expresan un claro recado a la dirigencia del PJ aliado. Habrá cumplido esta semana su guión para concluir el 2012. Comenzará el pago de aguinaldos y logrará, si incorpora los cambios prometidos a la oposición, la aprobación en la Legislatura de cuatro proyectos centrales: reforma educativa, presupuesto, paquete tributario y renegociación petrolera. La mayor atracción corresponde al plan petrolero, cuando se estima un financiamiento extraordinario de unos 100 millones de dólares que incluso ciertos informes técnicos estiran a 130 millones. Esa inyección de fondos explica que el oficialismo sepultara rápidamente su iniciativa y aceptara modificaciones para conseguir votos. Algunos radicales la votarán, otros mantendrán su rechazo. El PJ disidente está encorsetado. En su alineación con Nación está obligado a facilitar los cuatro contratos de YPF, pero resiste el marco que servirá para renegociar los otros 17 acuerdos petroleros. No hay senderos tan direccionados. Terminará mayormente votando a favor aunque insistirá en el reconocimiento de su bloque en la intervención parlamentaria y en otras innovaciones para favorecer a los municipios: participarlos –con 5 ó 10%– del ingreso directo por la renovación. Otra exigencia: audiencias públicas legislativas con cada una de las petroleras. Esta propuesta de “transparencia” será perfeccionada mañana en una reunión de Pichetto con sus legisladores. Aún falta formalizar las reformas, pero el oficialismo concretará exitosamente esta prueba parlamentaria. Ese escenario ya reprodujo cuánta es la carencia para la construcción y el sostenimiento de un diseño homogéneo. Y también evidenció las penurias en la gestión política, entendida como la efectiva interrelación con otras ideas y fuerzas. Sólo existe o es válido el vínculo que propone el mandatario. El inconveniente surge cuando esa conexión se pierde y persisten interlocutores devaluados. El presidente de la Federación de Productores, Jorge Figueroa, hizo público su pedido al gobernador para lograr una urgente audiencia por la fruticultura después de “casi dos meses” de frustrados llamados. Las respuestas llegan con mensajitos y con la intervención de otros funcionarios. No bastan. Las acciones, si las hay, pertenecen al mandatario, cree la dirigencia frutícola. ¿Weretilneck también debió estar en la Legislatura? Así pareció el miércoles, cuando el oficialismo debía preservar su bosquejo petrolero. El mismo fue deshecho por la oposición y, políticamente, nadie lo defendió con la convicción de pertenencia. Las transformaciones afloraron sin resistencias. La defensa del secretario de Energía, Jorge Borrelli, fue “técnica”. “Ésa no es función nuestra”, deslizó cuando se lo interrogó por el corazón del plan gubernamental: el destino y reparto de los ingresos por esa renovación contractual. El fiscal de Estado, Pablo Bergonzi, participó del amparo legal y también se permitió su “observación” personal. Sí, hay caminos ideológicamente bien blindados, como la reforma educativa. Pero allí existe un forzado trabajo y pensamiento particular de Marcelo Mango, quien mañana asistirá a la Legislatura. En su tarea de lograr consensos el ministro ya aceptó cambios y tampoco dudó en reunirse con la oposición, llegando hasta el bloque del PJ disidente. Pero ¿cuántos otros miembros del gabinete conocen de la histórica reforma pregonada por Mango? Alejandro Palmieri estuvo en la Legislatura más compenetrado con el propósito político. Claro, respaldó su presupuesto y paquete tributario. La orientación de los recursos es la traza real de cualquier Estado. La ejecución depende del contador Palmieri. El gobernador le asignó más funciones en la última estructura, otorgándole el mando de la Secretaría de la Función Pública, que revisa la planta de personal y de salarios. Salud detectó el cambio. Economía bloqueó el pago total de las horas extras y las guardias médicas de octubre. El ministro Norberto Delfino se sorprendió con la decisión y con el conflicto en su despacho. Se destinan unos 16 millones mensuales a esos conceptos. Entre ellos siempre se mezclaron reconocimientos forzados, como extraños plus a especialistas, a cargos jerárquicos y otras liquidaciones todavía más inexplicables. Existió un ensayo de la Función Pública con Sandro Chaina pero la revisión, poco a poco, se diluyó frente a la presión hospitalaria. Palmieri simplificó todo y no se le pagó a nadie mientras se solicitaba a Salud que justificara las planillas elevadas. Ese cruzamiento llegó tarde y ahora la tensión desarticuló, otra vez, cualquier posibilidad de control. Cada ministerio evalúa problemas y soluciones individuales, no hay un abordaje de Estado o de la administración. Economía, sin más, forzó un conflicto al paralizar el pago mientras Salud nunca creyó en esa reestructuración salarial. Weretilneck desnudó más la contradicción interna cuando le enrostró a Delfino que la sede central sanitaria está plagada de horas extras, incluso en cargos jerárquicos. El gobernador está exigido a que su equipo se sujete a mínimas guías comunes, más allá de que este gabinete sea “producto de la realidad” y de “acuerdos políticos y sectoriales”, según lo definió. Esa marcha, de lo contrario, desgarra su poder. El PJ abandonó su modorra. El sector aliado a Weretilneck sacudió la estructura que conduce Miguel Pichetto. Nueve de los 17 consejeros formalizaron una maniobra contraria al liderazgo partidario del senador. Convocaron al Consejo en pleno a reunirse el sábado en Roca y se anticipa mayor irrupción. ¿Weretilneck utilizará esa oportunidad para su afiliación? Podría ser. Pichetto y los suyos no irán al convite ajeno. La disputa recaerá en las entrañas judiciales. Otro fracaso de la política. El senador buscará neutralizar aquella embestida con la certificación del apoyo nacional que se daría este viernes con la presencia del jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, en Roca. Su injerencia en el kirchnerismo es hoy el poderío de fuego de Pichetto. El miércoles, el ministro Julio de Vido suspendió el traslado a Viedma de una delegación técnica para juntarse con jefes comunales por obras. En Río Negro no dudan de que el senador actuó en la postergación. Menos dudas tendrán esta semana si se confirma ese cónclave en Buenos Aires, con la participación del parlamentario. El equilibrio partidario se rompió por la inclinación de Martín Soria. En principio, el roquense sostuvo un medido alineamiento con el gobernador, pero consolidó amarras con la inclusión de hombres como Luis Di Giacomo en Gobierno. Soria nunca compartió el apartamiento de Pichetto del gobierno y el recelo se acentuó cuando el senador expresó su expectativa para el 2015. El intendente nada dice del futuro, salvo referencias del crecimiento de su figura que bien realimentan su ilusión provincial. Weretilneck detecta esa expectativa; también otras. Eso explica su mensaje del lunes al recordar a Carlos Soria. Allí autodefinió su gestión de “transición”. El justicialismo aliado anotó ese aparente “renunciamiento”, en especial, el intendente Soria y el vicegobernador Carlos Peralta. Fue una pincelada imaginaria. Nadie sabe qué asomará en Río Negro en el 2013, menos aún quién vendrá después.

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