Transmitir la pasión de Beethoven y Schubert

La función fue el sábado en el Cine Teatro Español.

Por Redacción

Yamil Regules

El trío Atos de Alemania actuó en la tercera función de Armonicus con un programa dedicado a dos obras monumentales de Beethoven y Schubert, en el que transmitieron un clima de emotividad e intensidades expresivas.

El grupo –integrado por Annette von Hehn, violín; Stefan Heinemeyer, violonchelo, y Thomas Hoppe, piano– ofreció versiones impecables del Trío del “Archiduque” y del Trío Nº 2 Op. 100, en un concierto que fue patrocinado por “Fundación Diadema Capex”, en el marco de los 20 años de Armonicus.

El programa que ejecutaron durante el concierto del pasado sábado 15 en el Cine Teatro Español de Neuquén, fue también una muestra de las posibilidades de la formación, considerada como una de las más destacadas agrupaciones de cámara de la nueva generación, y que esta semana ofrecerá recitales en el Teatro Colón de Buenos Aires y en el teatro Solís de Montevideo.

En la primera parte se escuchó el célebre “Erzherzog Trio” (“Trío del Archiduque”) en si bemol mayor, Op. 97, que Ludwig Van Beethoven escribió a pedido del mediohermano del Archiduque Rodolfo de Austria entre 1810 y 1811.

Por un lado las dos cuerdas, violín y violonchelo, cantaron con refinamiento los temas melódicos. Por otro, el piano, se escuchó perlado y limpio en la articulación, sumando una muy sabia interpretación, que se asemeja a diálogos permanentes de muy hermosos temas sobre unísonos rítmicos precisos.

La segunda parte estuvo dedicada al Trío en si bemol, D 898 de Franz Schubert. Los músicos alemanes hicieron una versión minuciosamente detallada, marcaron de manera singular los abruptos cambios de luz y expresivos silencios de la pieza.

Al comentar la pieza hacia 1836, Robert Schumann se refirió al segundo movimiento (Andante un poco mosso) como “una ensoñación feliz”. Realmente ese andante y el Trío entero estuvieron habitados esta vez por la facilidad y la felicidad de ciertos sueños.

Especialmente en el cuarto movimiento (Finale), con grandes proporciones, los músicos dieron una lección de unidad expresiva, que generó en el público el agradecido y lógico aplauso final.

Un importante sector de la creación schubertiana está integrada por su música de cámara y, al igual que en sus canciones, Schubert llevó a ese género toda la emotividad sentimental que caracterizó su espíritu romántico. La obra en manos del Atos Trio presentó una indescriptible nobleza melódica, una armonía fuertemente expresiva y una impresionante belleza lírica.

JUAN CARLOS TARIFA


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