Tras bambalinas negocian los líderes del PC chino

Hu Jintao habló de “éxitos históricos” y advirtió sobre la “lacra de la corrupción”.

Redacción

Por Redacción

BEIJING.- El Partido Comunista chino, en el gobierno, puso en marcha su congreso ayer para iniciar la transferencia de poder a nuevos líderes con una breve mención a su pasado revolucionario y una promesa de combatir la corrupción. Pero el acto principal, los regateos por las bancas en la nueva cúpula, se desarrolló a puertas cerradas. Todos los protagonistas principales estaban presentes en el Gran Salón del Pueblo: el presidente Hu Jintao, su sucesor Xi Jinping y una colección de dirigentes retirados. Pero en una ceremonia inaugural de casi dos horas, apenas se mencionó la transición o que dentro de una semana Hu se retirará como jefe del partido para dar lugar a Xi en la que sería apenas la segunda transferencia de poder ordenada en 63 años de régimen comunista. Hu Jintao, defendió su legado tras diez años en el poder y aseguró que durante su mandato se consiguieron “éxitos históricos”, si bien alertó a la vez del peligro que constituye para el futuro la lacra de la corrupción. En opinión de Hu, que habló ante unos 2.300 delegados en la inauguración del XVIII Congreso del Partido Comunista, la lucha contra la corrupción es una cuestión de vida o muerte. “Si no tratamos correctamente este problema, podrá resultar fatal para el partido y hasta podría desencadenar el colapso del partido y del Estado”, advirtió tras los recientes escándalos en la cúpula del poder. También urgió a los altos cargos a “reforzar la supervisión sobre sus familias y subalternos”, que nunca deben “buscar ningún tipo de privilegio”. Al cierre del congreso, que se celebra cada cinco años, se producirá el cambio generacional en la dirigencia china. Al frente de la “quinta generación de líderes” estará el hoy vicepresidente Xi Jinping, de 59 años, quien sucederá a Hu Jintao, diez años mayor. En su último gran discurso, Hu no hizo mención directa a la reciente caída en desgracia del líder regional y miembro del Politburó Bo Xilai, ni sobre el ministro de Ferrocarriles Liu Zhijun, destituido también por corrupción y abuso de poder. Sin embargo, subrayó que el país le presta “una gran atención” a la lucha contra la corrupción y la integridad política de sus líderes. A la apertura del congreso en el Gran Salón del Pueblo asistieron los influyentes ex dirigentes Jiang Zemin, ex jefe de Estado de 86 años, y el ex primer ministro Li Peng, de 84 años. En sus palabras de despedida, Hu defendió su herencia política de los críticos que hablan de la falta de reformas políticas y económicas e incluso de una “década perdida” para China. El país creció en estos años hasta convertirse en la segunda mayor economía del mundo y ha conseguido “nuevos éxitos históricos”, afirmó. China enfrenta “tanto posibilidades sin parangón para su desarrollo como riesgos y desafíos hasta ahora desconocidos”, añadió. Además, volvió a repetir una de sus premisas, que China no copiará el modelo político occidental. El partido “dará todo el espacio a la fortaleza del sistema político socialista” y aprenderá de los logros políticos y culturales de otras naciones, pero “nunca copiará el modelo del sistema político occidental”, aseguró Hu. Tras años de un crecimiento desmedido, el presidente dijo que el desarrollo económico se debe hacer “más equilibrado, coordinado y sostenible”. Debido a la crisis económica mundial, la expansión de China se reducirá en el tercer trimestre de este año al 7,4%, tras dos décadas de un promedio del diez por ciento. Pero pese al descenso en el ritmo de desarrollo, el saliente jefe de Estado y del Partido prometió a los chinos una duplicación de sus ingresos per cápita para el año 2020. También indicó que el rendimiento económico de toda China se duplicará para esa fecha. (AFP/AP)


BEIJING.- El Partido Comunista chino, en el gobierno, puso en marcha su congreso ayer para iniciar la transferencia de poder a nuevos líderes con una breve mención a su pasado revolucionario y una promesa de combatir la corrupción. Pero el acto principal, los regateos por las bancas en la nueva cúpula, se desarrolló a puertas cerradas. Todos los protagonistas principales estaban presentes en el Gran Salón del Pueblo: el presidente Hu Jintao, su sucesor Xi Jinping y una colección de dirigentes retirados. Pero en una ceremonia inaugural de casi dos horas, apenas se mencionó la transición o que dentro de una semana Hu se retirará como jefe del partido para dar lugar a Xi en la que sería apenas la segunda transferencia de poder ordenada en 63 años de régimen comunista. Hu Jintao, defendió su legado tras diez años en el poder y aseguró que durante su mandato se consiguieron “éxitos históricos”, si bien alertó a la vez del peligro que constituye para el futuro la lacra de la corrupción. En opinión de Hu, que habló ante unos 2.300 delegados en la inauguración del XVIII Congreso del Partido Comunista, la lucha contra la corrupción es una cuestión de vida o muerte. “Si no tratamos correctamente este problema, podrá resultar fatal para el partido y hasta podría desencadenar el colapso del partido y del Estado”, advirtió tras los recientes escándalos en la cúpula del poder. También urgió a los altos cargos a “reforzar la supervisión sobre sus familias y subalternos”, que nunca deben “buscar ningún tipo de privilegio”. Al cierre del congreso, que se celebra cada cinco años, se producirá el cambio generacional en la dirigencia china. Al frente de la “quinta generación de líderes” estará el hoy vicepresidente Xi Jinping, de 59 años, quien sucederá a Hu Jintao, diez años mayor. En su último gran discurso, Hu no hizo mención directa a la reciente caída en desgracia del líder regional y miembro del Politburó Bo Xilai, ni sobre el ministro de Ferrocarriles Liu Zhijun, destituido también por corrupción y abuso de poder. Sin embargo, subrayó que el país le presta “una gran atención” a la lucha contra la corrupción y la integridad política de sus líderes. A la apertura del congreso en el Gran Salón del Pueblo asistieron los influyentes ex dirigentes Jiang Zemin, ex jefe de Estado de 86 años, y el ex primer ministro Li Peng, de 84 años. En sus palabras de despedida, Hu defendió su herencia política de los críticos que hablan de la falta de reformas políticas y económicas e incluso de una “década perdida” para China. El país creció en estos años hasta convertirse en la segunda mayor economía del mundo y ha conseguido “nuevos éxitos históricos”, afirmó. China enfrenta “tanto posibilidades sin parangón para su desarrollo como riesgos y desafíos hasta ahora desconocidos”, añadió. Además, volvió a repetir una de sus premisas, que China no copiará el modelo político occidental. El partido “dará todo el espacio a la fortaleza del sistema político socialista” y aprenderá de los logros políticos y culturales de otras naciones, pero “nunca copiará el modelo del sistema político occidental”, aseguró Hu. Tras años de un crecimiento desmedido, el presidente dijo que el desarrollo económico se debe hacer “más equilibrado, coordinado y sostenible”. Debido a la crisis económica mundial, la expansión de China se reducirá en el tercer trimestre de este año al 7,4%, tras dos décadas de un promedio del diez por ciento. Pero pese al descenso en el ritmo de desarrollo, el saliente jefe de Estado y del Partido prometió a los chinos una duplicación de sus ingresos per cápita para el año 2020. También indicó que el rendimiento económico de toda China se duplicará para esa fecha. (AFP/AP)

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