Tras la fiesta, la urgencia: evitar el “abismo fiscal”
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daniel garcía/Marko Mirke DPA/AFP
Sacar al país de la crisis en la que lo encontró, lograr acuerdos con los republicanos, aprobar la reforma migratoria y un éxito en política internacional: esos son los retos principales que afrontará Barack Obama en su segundo mandato . La campaña terminó, Obama ganó, pero la verdadera batalla empezó ayer: demócratas y republicanos deberán ponerse de acuerdo para evitar el llamado “abismo fiscal”, una serie de drásticos recortes y subida de impuestos que podría poner en peligro la economía estadounidense. Obama regresó anoche a Washington tras celebrar su victoria electoral en Chicago y deberá ponerse a trabajar de inmediato. No habrá tiempo de vacaciones. Según la oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos, si hasta el 1º de enero no hay acuerdo y se llega al “abismo”, habrá un recorte en las arcas del Estado de unos 600.000 millones de dólares, más del 4% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que se traduciría en una caída de la demanda que ahogaría la economía estadounidense, que parece estar recuperándose. “En 2013 el PBI caería un 1% en lugar de crecer un 3%, y el desempleo escalaría hasta el 9,5% (ahora está en el 7,9)”, prevé el economista Nathan Sheets, de Citigroup. Un escenario aterrador. Obama ya dijo antes de las elecciones que evitar el “abismo” será una prioridad. “Será complejo, no será agradable, pero estoy seguro de que encontraremos una solución”, dijo al diario “Des Moines Register”. Lo difícil será el acuerdo que necesitará con una Cámara de Representantes que tras las elecciones del martes sigue en manos de sus rivales republicanos. Su líder en la Cámara, John Boehner, no se mostró muy propenso al acuerdo. “Ofrecimos soluciones, los americanos quieren soluciones y esta noche respondieron renovando nuestra mayoría en la Cámara”, dijo Boehner. Pero unos y otros están condenados a entenderse. Los gastos del Estado en el último año superaron a los ingresos en 1,3 billones de dólares, el 8,5% del PBI. Si el 31 de diciembre no hay acuerdo a largo plazo sobre la reducción de la deuda, el presupuesto se recortará automáticamente y con ello, el crecimiento. Pocos analistas esperan que se llegue tan lejos, pero la cuestión es: ¿cuánto tiempo seguirán los inversores contemplando el tira y afloja político? El segundo obstáculo es el incremento del techo de la deuda, necesario para el funcionamiento del Estado federal sin que el país incurra en una cesación de pagos, que debería ser aumentado en 2013. Y para esto, también requerirá el aval del Congreso.
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