Tres mujeres, tres destinos
COLUMNISTAS
La historia está llena de contradicciones. La vida también. Algunas son, como veremos, realmente de no creer. Veamos, brevemente, lo sucedido en tres distintos episodios recientes en tres rincones del mundo. Todos tienen que ver con la mujer.
Ghoncheh Ghavani es una joven abogada británica de 25 años de edad, que también tiene nacionalidad iraní. Doble nacionalidad, entonces. Vive en Gran Bretaña. Es bellísima, además.
De visita a su familia en Irán, primero la detuvieron por el “pecado imperdonable” de intentar asistir a un partido de voleibol masculino. Para luego, presumiblemente por lo absurdo del cargo anterior, acusarla y volver a detenerla; esta segunda vez por repartir propaganda contra las autoridades.
Tras cinco meses en un calabozo, acaba de ser liberada, bajo fianza. Pero como la condena era por un año, deberá permanecer ese lapso en Irán. Sin regresar a Gran Bretaña. Salvo que la sentencia de primera instancia, que ha sido apelada, sea dejada de lado por el tribunal de apelación que actúa en la causa. Lo que es dudoso.
Mientras tanto -en las antípodas- una joven italiana es la primera mujer de esa nacionalidad que vuela al espacio exterior. Para ello viajó, desde Kazajistán, en una nave espacial rusa, tipo Soyuz. Tiene 36 años. Se llama Samantha Cristoforetti. Y es oficial de la Fuerza Aérea de Italia.
Lo hizo en compañía de dos cosmonautas, uno ruso y el otro norteamericano. Se quedará en el espacio hasta mayo del año próximo. Llevaba en su equipaje algunas latas de caviar ruso y una máquina italiana para hacer café “espresso”. También leche, frutas y verduras. Pertenece a otro mundo, queda visto. El de mañana, por oposición al de ayer que mantiene atrapada a Ghoncheh.
En Turquía, el populista presidente Recep Tayyip Erdogan acaba de declarar -en público- que “la mujer no es igual al hombre”. Por diferencias biológicas, lo que no es ningún descubrimiento. Pero además, sostiene, porque su rol social es el de ser madre. Sólo eso.
Desde hace rato que Erdogan está empeñado en tratar de borrar el secularismo de la identidad turca e inclinar a su sociedad en dirección al islamismo. Aunque esto signifique postergar a la mujer. De mil maneras. Notable. Pero también lamentable.
GUSTAVO CHOPITEA
Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA