“Tu salario, ¿te da ganancias?”
Uno debe comenzar declarando que hay un universo muy grande de trabajadores no registrados, registrados y autónomos que aún no saben qué es el famoso impuesto a las Ganancias (salarios inferiores a 15.000 pesos) y que risueñamente dicen “ojalá a mí me toque”, como quien queda discriminado de un privilegio. Ésta es también una realidad dura para millones de familias donde el peso no llega a fin de mes y ahí el “gran negocio del financiamiento”, por supuesto para todo trabajador registrado. Por eso en la actualidad decimos con gran convicción que el salario no es ganancia. Será que cuando las normas no se respetan y pasan décadas sin actualizar variables sustanciales eso lleva a repensar las leyes. Invito a leer el suplemento “Económico” del 7 del corriente, que no tiene desperdicio en cuanto a la descripción del impacto salarial de este flagelo que hoy por hoy representa este gravamen sobre los salarios del trabajador –digo aquella mujer y aquel hombre que pone su fuerza de trabajo a disposición de un empleador–. Será que nos obligarán a repensar cuáles son las fuentes de recursos del Estado y a preguntarnos por qué nada se hace respecto del mundo financiero, el mundo extractivo minero y el mundo de los juegos de azar, por mencionar algunos. Pero invito a pensar un aspecto que poco se ha manifestado sobre el impacto del impuesto a las Ganancias de cuarta categoría: lo que sucede en los propios lugares de empleo, allí donde diariamente uno pone su fuerza de trabajo, el “degradamiento motivacional”, “la angustia”, “el no querer crecer”… ¡porque el impuesto te saca ganas! Esto se vive con mayor acento desde el decreto 1243/13, a partir del cual se observa claramente cómo en un mismo sector de trabajo y realizando la misma tarea un empleado cobra más que otro. Ya no dan ganas de crecer en la carrera laboral porque el salario dejó de ser una fuente motivadora y la angustia es de quien ve su salario arrancado y también de su compañero de trabajo, con clara conciencia de que se realiza una injusticia. Tal vez poco se habla, por pudor, vaya uno a saber, pero tiene que ver con la “sociología del trabajo”. Cito un párrafo extraído del libro “El salario no es ganancia” (Ruiz, J. P.): “La crítica a la ley de impuesto a las Ganancias radica en que tal como hoy está establecido su cobro es abiertamente inconstitucional. Sostener esto no significa que los altos salarios no puedan ser objeto de impuestos. La decisión de gravar los salarios es parte de las facultades que posee el Estado, pero su ejercicio debe respetar el conjunto de principios de rango constitucional que los protegen”. ¡Argentina se debe un gran debate tributario! Andrea Alejandra Gatica DNI 22.816.754 Neuquén
Andrea Alejandra Gatica DNI 22.816.754 Neuquén
Uno debe comenzar declarando que hay un universo muy grande de trabajadores no registrados, registrados y autónomos que aún no saben qué es el famoso impuesto a las Ganancias (salarios inferiores a 15.000 pesos) y que risueñamente dicen “ojalá a mí me toque”, como quien queda discriminado de un privilegio. Ésta es también una realidad dura para millones de familias donde el peso no llega a fin de mes y ahí el “gran negocio del financiamiento”, por supuesto para todo trabajador registrado. Por eso en la actualidad decimos con gran convicción que el salario no es ganancia. Será que cuando las normas no se respetan y pasan décadas sin actualizar variables sustanciales eso lleva a repensar las leyes. Invito a leer el suplemento “Económico” del 7 del corriente, que no tiene desperdicio en cuanto a la descripción del impacto salarial de este flagelo que hoy por hoy representa este gravamen sobre los salarios del trabajador –digo aquella mujer y aquel hombre que pone su fuerza de trabajo a disposición de un empleador–. Será que nos obligarán a repensar cuáles son las fuentes de recursos del Estado y a preguntarnos por qué nada se hace respecto del mundo financiero, el mundo extractivo minero y el mundo de los juegos de azar, por mencionar algunos. Pero invito a pensar un aspecto que poco se ha manifestado sobre el impacto del impuesto a las Ganancias de cuarta categoría: lo que sucede en los propios lugares de empleo, allí donde diariamente uno pone su fuerza de trabajo, el “degradamiento motivacional”, “la angustia”, “el no querer crecer”... ¡porque el impuesto te saca ganas! Esto se vive con mayor acento desde el decreto 1243/13, a partir del cual se observa claramente cómo en un mismo sector de trabajo y realizando la misma tarea un empleado cobra más que otro. Ya no dan ganas de crecer en la carrera laboral porque el salario dejó de ser una fuente motivadora y la angustia es de quien ve su salario arrancado y también de su compañero de trabajo, con clara conciencia de que se realiza una injusticia. Tal vez poco se habla, por pudor, vaya uno a saber, pero tiene que ver con la “sociología del trabajo”. Cito un párrafo extraído del libro “El salario no es ganancia” (Ruiz, J. P.): “La crítica a la ley de impuesto a las Ganancias radica en que tal como hoy está establecido su cobro es abiertamente inconstitucional. Sostener esto no significa que los altos salarios no puedan ser objeto de impuestos. La decisión de gravar los salarios es parte de las facultades que posee el Estado, pero su ejercicio debe respetar el conjunto de principios de rango constitucional que los protegen”. ¡Argentina se debe un gran debate tributario! Andrea Alejandra Gatica DNI 22.816.754 Neuquén
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