Las tablas de esquí y snowboard, los trineos hechos a mano y los improvisados con bolsas de nylon resistentes, fueron desempolvados de los armarios y utilizados en improvisadas pistas que crearon niños, jóvenes y adultos en el predio del barrio El Mallín, en el centro de Bariloche, que se convirtió en Catedral por un día.
Desde lo alto del predio del barrio El Mallín, una vista panorámica de los barrios de Bariloche. Foto: Alfredo LeivaLos trineos hechos a mano con esquíes para deslizarse son un furor por estos días en Bariloche. Foto: Alfredo LeivaUn snowboardista se animó a los saltos en un terreno con nieve sin pisar. Foto: Alfredo LeivaEl clásico culipatín y un salto de alto riesgo en el barrio El Mallín de Bariloche. Foto: Alfredo LeivaCulipatines, trineos y bolsas de nylon sirvieron para la aventura en la nieve. Foto: Alfredo LeivaTranquila y erguida con sus esquíes en la pista improvisada del barrio El Mallín. Foto: Alfredo LeivaUna improvisada pista para deslizarse en el centro de Bariloche. De fondo, populosos barrios de la ciudad. Foto: Alfredo LeivaLa nieve trajo sonrisas tras 100 días de aislamiento en Bariloche. Foto: Alfredo LeivaUn día de diversión en la nieve, en plena cuarentena y a pocas cuadras del Centro Cívico. Foto: Alfredo LeivaLas tablas, bastones y ropa habitual del cerro, en pleno centro de Bariloche. Foto: Alfredo LeivaDe panza sobre el nylon reforzado, un estilo para deslizarse en la nieve en Bariloche. Foto: Alfredo LeivaDesde la improvisada pista del Mallín, la vista de los barrios del sur y la montaña nevada. Foto: Alfredo LeivaLa transitada calle Pasaje Gutiérrez, rodeada de nieve. Foto: Alfredo LeivaUn grupo de amigos del barrio, son los últimos en despedirse de la nieve. Foto: Alfredo LeivaFin de la jornada de diversión en la nieve en el barrio El Mallín. Foto: Alfredo Leiva
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