Un microuniverso llamado MoMA Yoshio

Taniguchi reinventó el famoso museo

Por Redacción

NUEVA YORK (DPA) – Manhattan como microcosmos. Así describe el arquitecto japonés Yoshio Taniguchi su obra más reciente. «Nada más que Manhattan mismo» es, según él, el modelo del nuevo Museum of Modern Art (MoMA), que tras tres años de construcción abre sus puertas nuevamente con una gran fiesta, con la que celebra al mismo tiempo sus 75 años.

«El jardín de esculturas en el centro del MoMA representa al Central Park, y las construcciones en torno a él representan a las de la City con sus formas y funciones tan diversas», explica.

La total modernización y ampliación del MoMA costó cerca de 500 millones de dólares. Para Nueva York sería normal que en un proyecto de esta dimensión también pidieran la palabra una gran cantidad de críticos. Pero la nueva sede de la colección de arte más grande y más significativa del siglo XX casi sólo recibe elogios.

Taniguchi no sólo renovó el museo, sino que «casi lo reinventó», comentó la revista «New York». Otorgó al complejo de edificios entre las calles 53 y 54 del centro de Manhattan un nuevo y sublime esplendor.

En general, se alaba el hecho de que el japonés consiguió unir sin soldaduras y de forma armónica las diferentes construcciones de los primeros años con las dos fases de ampliación de los 60 y 80 más los edificios añadidos ahora.

Nueva York le debe la creación del MoMA a un grupo de mecenas progresistas y económicamente potentes en torno a John D. Rockefeller Jr., que aspiraban crear una empresa artística alternativa a las formas conservadoras y tradicionales vigentes en aquel entonces.

Cuando el 7 de noviembre de 1929 se abrió el primer edificio del MoMA, su director Alfred H. Barr Jr. describió su misión de la siguiente manera: Debe ayudarse a las personas a entender y disfrutar no sólo de las artes plásticas del pasado sino también las de su propia época. Ese lema, dice el actual director del MoMA Glenn D. Lowry, se modificó tan poco como el «concepto de evolución constante».

«Al igual que el antiguo también el nuevo MoMA será una obra en transformación permanente, a cuya configuración está invitada la opinión pública». Ya en los años iniciales la reacción del público fue avasalladora.

Miles de personas se reunían delante de las puertas para ver las obras de Monet, Van Gogh o Picasso, de Matisse, Kandinsky o también de los estadounidenses Edward Hopper y Jackson Pollock.

Lo fuerte que sigue siendo el magnetismo del arte moderno décadas después lo demuestra la resonancia que tuvo este verano (boreal) la exposición de alrededor de 200 obras maestras del MoMA en la Neue Nationalgalerie de Berlín.

Más de 1,2 millones de berlineses y turistas convirtieron esa exposición en una de las más exitosas del mundo.

También la segunda nueva sede del MoMA en el barrio neoyorquino de Queens, instalada en un antiguo recinto fabril, recibe desde junio de 2002 avalanchas de visitantes de todo el mundo.

Pero ni siquiera reunidos la Neue Nationalgalerie y el «MoMA Queens» pueden mostrar tanto arte como el que se puede ver en el MoMA renovado de Manhattan.

No sólo es más claro, más bonito y está mejor climatizado, sino que ofrece con 58.500 metros cuadrados también un 50 por ciento más de superficie para exposiciones que el MoMA anterior.

Para ello, el complejo del museo fue unido en su ala occidental con un edificio completamente nuevo. El jardín de esculturas fue ampliado, y en la parte este surgió en las construcciones ya existentes, que fueron anexadas, un centro de estudios e investigación.

Paralelamente, el edificio principal, construido en base a los diseños de Edward Durell Stone en 1939 y reformado ya tres veces desde entonces, fue remodelado bajo la dirección de Taniguchi.

Claro está que el despliegue de la fiesta de inauguración, a la que el 20 de noviembre tendrán libre acceso miles de neoyorquinos, no podrá ocultar el hecho de que también en el futuro sólo se podrá ver una parte de la colección, que abarca más de 100.000 pinturas, esculturas, dibujos, fotos, objetos de diseño y modelos arquitectónicos.

De todas maneras, el creciente fondo del MoMA ofrece material para todo tipo de exposiciones temáticas temporales y, por lo tanto, motivo para visitarlo una y otra vez.


Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar
Exit mobile version