Un relato épico de venganza y amor

Ya está en los cines la nueva película con Keanu Reeves, que narra una vueja leyenda del Japón feudal.

“ 47 Ronin” relata una versión muy libre del que quizás sea el episodio real más famoso en la historia del Japón feudal: a principios del siglo XVIII, un grupo de 47 samuráis perdieron a su señor, obligado por ley a cometer seppuku tras haber ofendido a un noble rival. Los 47, ahora convertidos en ronin (samuráis sin amo, parias), tramaron y ejecutaron un plan maestro de venganza para liquidar al culpable aún sabiendo que con ello se estaban saltando todas las leyes de su casta y con toda probabilidad acabarían siendo ajusticiados. Con el paso de los siglos, esa historia se ha convertido entre los japoneses en una fábula moral sobre la lealtad, el honor y la capacidad de sacrificio. Así, el filme nos sitúa en el siglo XVII, en el Japón feudal. Kai (Keanu Reeves) es un paria que se une al líder de los 47 Ronin, después de que su señor fuera obligado a cometer suicidio al estilo samurai, Oishi (Hiroyuki Sanada ). Juntos lucharán por vengarse del traidor que mató a su señor y les condenó al destierro. Para restablecer el honor a su tierra natal, los guerreros se lanzan a una búsqueda plagada de duras pruebas capaces de destruir a cualquiera. Carl Rinsch debutó como director de largometrajes con una versión de la leyenda feudal japonesa de los 47 Ronin que ya había llevado al cine Kenji Mizoguchi en los años 40 y, también, Hiroshi Inagaki en la década de los 60. El clásico dirigido por Kenji Mizoguchi en 1941 era un ejercicio de teatralización de 4 horas, tan meticuloso en su reconstrucción histórica como moralmente maniqueo (no en vano fue producido por el ministerio de guerra japonés y se estrenó una semana antes del ataque a Pearl Harbor), El filme de Rinsch, en cambio, tiene un amplio elenco de personajes, pero en realidad centra su mirada en sólo dos: el mestizo Kai, interpretado por el inexpresivo Keanu Reeves, un héroe trágico de pasado misterioso; y el otro es el lugarteniente del señor feudal asesinado, interpretado por el siempre creíble Hiroyuki Sanada, que personifica la rectitud y el sentido del deber llevados hasta el límite. También podría enumerarse a la bruja Mizuki (Rinku Kikuchi), una supervillana que se gana un lugar importante en el filme. Las críticas sobre esta película están divididas. Hay quienes la destrozan, y hay quienes aseguran que es una buena manera de pasar una tarde en el cine. La balanza se inclinará de acuerdo con el gusto del espectador.

47 ronin


“ 47 Ronin” relata una versión muy libre del que quizás sea el episodio real más famoso en la historia del Japón feudal: a principios del siglo XVIII, un grupo de 47 samuráis perdieron a su señor, obligado por ley a cometer seppuku tras haber ofendido a un noble rival. Los 47, ahora convertidos en ronin (samuráis sin amo, parias), tramaron y ejecutaron un plan maestro de venganza para liquidar al culpable aún sabiendo que con ello se estaban saltando todas las leyes de su casta y con toda probabilidad acabarían siendo ajusticiados. Con el paso de los siglos, esa historia se ha convertido entre los japoneses en una fábula moral sobre la lealtad, el honor y la capacidad de sacrificio. Así, el filme nos sitúa en el siglo XVII, en el Japón feudal. Kai (Keanu Reeves) es un paria que se une al líder de los 47 Ronin, después de que su señor fuera obligado a cometer suicidio al estilo samurai, Oishi (Hiroyuki Sanada ). Juntos lucharán por vengarse del traidor que mató a su señor y les condenó al destierro. Para restablecer el honor a su tierra natal, los guerreros se lanzan a una búsqueda plagada de duras pruebas capaces de destruir a cualquiera. Carl Rinsch debutó como director de largometrajes con una versión de la leyenda feudal japonesa de los 47 Ronin que ya había llevado al cine Kenji Mizoguchi en los años 40 y, también, Hiroshi Inagaki en la década de los 60. El clásico dirigido por Kenji Mizoguchi en 1941 era un ejercicio de teatralización de 4 horas, tan meticuloso en su reconstrucción histórica como moralmente maniqueo (no en vano fue producido por el ministerio de guerra japonés y se estrenó una semana antes del ataque a Pearl Harbor), El filme de Rinsch, en cambio, tiene un amplio elenco de personajes, pero en realidad centra su mirada en sólo dos: el mestizo Kai, interpretado por el inexpresivo Keanu Reeves, un héroe trágico de pasado misterioso; y el otro es el lugarteniente del señor feudal asesinado, interpretado por el siempre creíble Hiroyuki Sanada, que personifica la rectitud y el sentido del deber llevados hasta el límite. También podría enumerarse a la bruja Mizuki (Rinku Kikuchi), una supervillana que se gana un lugar importante en el filme. Las críticas sobre esta película están divididas. Hay quienes la destrozan, y hay quienes aseguran que es una buena manera de pasar una tarde en el cine. La balanza se inclinará de acuerdo con el gusto del espectador.

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