Un roquense, en la élite de los Nobel de Economía

Mariano Tappatá fue elegido entre los mejores estudiantes de EE. UU.

La vida en Los Angeles no es fácil para un argentino joven, que llegó para capacitarse y construye sueños en un punto del planeta donde Hollywood parece haberlo inventado todo.

Sin embargo, el esfuerzo siempre desafía a los moldes y el roquense Mariano Tappatá puede contar cómo es eso de ocupar el espacio pretendido por cientos.

Este licenciado que aún re

cuerda las imágenes y sensaciones de su adolescencia en el CEM 9 y el Colegio Domingo Savio fue seleccionado entre los 30 mejores estudiantes de doctorado en Economía de los Estados Unidos y semanas atrás viajó a Linau, un pequeño pueblo del sur de Alemania, para un encuentro con diez de los últimos premios Nobel de Economía.

De regreso y con numerosas vivencias para compartir, el hijo mayor de los economistas Anahí y Heber Tappatá fue contactado por «Río Negro».

– ¿Cómo fue el proceso de selección para ser considerado uno de los mejores estudiantes de Estados Unidos?

– Al congreso fuimos estudiantes de doctorado en economía de todo el mundo, pero que hacen sus estudios en USA o Europa (la mayoría era europea). El proceso de selección de los estudiantes en USA estuvo a cargo de la National Science Foundation (un especie de Conicet en Estados Unidos) que le pidió a sus principales investigadores (profesores) que presenten a sus estudiantes como candidatos y luego ellos seleccionarían a los «afortunados» en base al currículum y a la carta de recomendación del profesor. El director de mi comité de tesis en UCLA es David Levine y seguramente su peso en la NSF ayudó mucho para que me seleccionen. El es uno de los mejores investigadores en el área de Teoría de los Juegos y Economía Matemática.

– ¿Se trató de una oportunidad única o Linau concentra habitualmente a los ganadores del Nobel para que diserten ante estudiantes?

– El encuentro lo organizó la Fundación Lindau, radicada en una comunidad al sur de Alemania, al borde de un lago compartido por Suiza, Alemania y Austria. Todo empezó después de la Segunda Guerra Mundial. Como la ciencia en Alemania estaba desconectada de los últimos avances en el mundo, dos médicos que vivían en Lindau decidieron organizar conferencias de investigación en medicina en el pueblo. Para darle más status, comenzaron a invitar a los Nobel de las distintas ciencias. Desde 1951, los ganadores en física, química y medicina se reúnen con estudiantes en Lindau para compartir ideas, conocerse y divulgar proyectos de investigación. Cada año rotan y le toca a una de las tres ciencias, pero este año, se decidieron por incorporar economía.

– ¿Quiénes fueron los consagrados que participaron?

– Robert W. Fogel, Clive W. Granger, Daniel L. McFadden, Robert C. Merton, James A. Mirrlees, Robert A. Mundell, John Nash, Reinhard Selten, William F. Sharpe y Robert M. Solow.

– ¿Se trató de una sola conferencia o hubo exposiciones individuales?

– En general, por las mañanas varios Nobel exponían entre 30 y 40 minutos cada uno, luego comíamos todos juntos -es allí donde más se aprende- y después habí un especie de «shopping de Nobel». Cada uno estaba en un aula y nosotros elegíamos a quién ir a escuchar. Las charlas eran muy distendidas. Algunos Nobel tienen mucha más carisma que otros y por supuesto generaban mas audiencia. Nash era uno de ellos, por la película Una Mente Brillante. Merton y McFadden también tenían muchos seguidores. Después salíamos a cenar a distintos restaurantes del pueblito y en cada uno había uno o dos Nobel con su familia y allí comíamos todos juntos.

– ¿El hecho de ser argentino derivó en algún comentario particular por parte de los Nobel?

– La verdad es que no charlé mucho del país. Es que en el ambiente académico está instalada la idea de que los «científicos» se encargan de cosas más abstractas y que las cosas del mundo real son secundarias.

Obviamente, esa idea es equivocada y todos lo saben, pero igualmente en las charlas se suelen evitar hablar de problemas particulares. De todas maneras hubo algunas perlitas: una chica que ahora está a cargo del área de riesgo país de un banco de inversión importante en Zurich me preguntó sobre los bonos argentinos y le dije que prefería no opinar porque decirle que compre o venda era equivalente a decirle que juegue a rojo o negro en la ruleta.

La otra anécdota fue con un italiano que estudia en Northwestern University. El había pasado por su pueblo antes de ir a Lindau y me dijo que estaban todos indignados con los argentinos. Parece que habían comprado muchos bonos y todavía están esperando que les paguen. Ocurre que mucho no lo pude ayudar, porque los bonos que yo tenía tampoco me los pagaron.

 

Es duro ingresar al «job market»

– ¿Las charlas con estos expertos produjeron cambios en su visión sobre distintos aspectos teóricos o ratificaron posturas asumidas?

– La charla con McFadden me aclaró varias cosas sobre lo necesario para progresar en el mundo académico. Es profesor en una de las mejores universidades actuales (University of California at Berkeley) y me dio muchos consejos sobre cómo encarar proyectos de investigación y cómo prepararse para el «mercado de trabajo».

– ¿Cómo es ese «mercado»?

– Cuando terminás el doctorado, si querés ser profesor en alguna universidad de USA vas al «job market». Todos los años, se hace una reunión enorme adonde van representantes de todas las universidades y te entrevistan e invitan a que viajes a su universidad y presentes tu trabajo al resto de profesores. Si están interesados, te hacen una oferta de trabajo. Todo ese proceso es súper estresante porque no hay segunda oportunidad para cambiar la impresión que dejaste en «el mercado»). Muchos ayudan porque te dan una idea de en qué temas deberíamos focalizar nuestros proyectos de investigación. Ellos tienen una visión más amplia y saben detectar nichos donde se puede investigar y contribuir a la ciencia. En ese sentido, McFadden me aportó mucho.Yo hago cosas parecidas a las que él hace y me contó en qué estaba interesado y trabajando ahora.

– ¿Cómo son los Nobel desde el punto de vista humano?

– De las charlas, se nota que el factor presente en todos es una pasión absoluta por la investigación. La mayoría pasa los 70 años y siguen investigando 12 horas por día como cuando eran jóvenes. No tienen necesidades monetarias ni de reconocimiento pero siguen apasionados con su trabajo. Parece ser una condición necesaria para triunfar en la investigación económica.

 

El camino del «Domingo Savio» a UCLA

Mariano Tappatá nació en Bahía Blanca el 16 de marzo de 1973. Es el mayor de cuatro hermanos y cuando la familia regresó a Roca desde España, en 1987, completó sus estudios secundarios en el Comercial 9 y el Colegio Domingo Savio.

En 1998 se graduó como licenciado en Economía en la Universidad Nacional de La Plata, donde fue ayudante y profesor de algunas materias, además asistente de investigación del Departamento de Economía. También en el campo público, fue investigador del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires.

En la Universidad Torcuato Di Tella completó el Master de Finanzas, pero nunca completó su traslado al sector privado, ya que permaneció en la universidad dando clases y haciendo investigación.

«A fines del 2000 me di cuenta de que lo que yo quería era hacer investigación y apliqué a programas de doctorado en Estados Unidos. Así fue como en agosto del 2001 empecé el PhD en Economía en UCLA», comentó.

«El doctorado dura entre 5 y 6 años. Los primeros dos años son básicamente para aprender. Hay que tomar cursos, dar exámenes, etcétera. Después hay que empezar con el proceso de tesis. Elegir tema, comité de tesis (los profesores que te guían) y terminar con tres trabajos aprobados por ese comité. Yo estoy empezando mi cuarto año. Ya estoy encaminado pero todavía falta muchísimo para terminar», agregó.

El área de investigación en el que se desempeña es la Organización Industrial. En este momento está haciendo tres distintos trabajos: estimación de la oferta y demanda de nafta en California; determinantes de las fusiones verticales, orientado a probar que la estructura particular de los mercados (oligopolios, monopolios, etcétera) determina si es óptimo o no que las firmas mayoristas y minoristas se integren y sistema óptimo de puntaje para las competencias de equipos. Este último tiene como meta establecer una teoría sobre los incentivos en el deporte. «Se puede dar un ejemplo imaginando dos equipos de fútbol jugando un partido. En cada minuto, el esfuerzo que hagan los equipos para atacar y defender dependerá del resultado en ese minuto y del premio por ganar, empatar o perder el partido. La pregunta es si el sistema actual (3 puntos por ganar, 1 por empatar y 0 por perder) es el óptimo en términos de lograr que los equipos sean ofensivos y realicen el máximo esfuerzo posible cuando juegan», explicó.

Mariano Tappatá comparte sus días en Los Angeles con Florencia Jaureguiberry, platense, también economista y que está haciendo un doctorado en Políticas Públicas en The RAND Corporation. Están casados desde el 2000 y hace dos años fueron padres de Felipe.

Hugo Alonso halonso@rionegro.com.ar


La vida en Los Angeles no es fácil para un argentino joven, que llegó para capacitarse y construye sueños en un punto del planeta donde Hollywood parece haberlo inventado todo.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora