Una comedia al borde de la paranoia

Este viernes también llega “Masterplan”, una película argentina de los hermanos Levy.





“Masterplan”, una delicada comedia de los hermanos Pablo y Diego Levy que con toques de humor y un absurdo contenido describe la desesperación y el divertido derrumbe de un hombre que cree haber cometido un delito grave y comienza una huida cuando nadie lo persigue. “Se trata de una película que juega con el absurdo pero nunca traspasa la raya sino que se queda al borde haciendo gala de un tono muy particular y donde parte de la gracia es la paranoia de un tipo al que todo lo que le pasa está más vinculado con sus propios miedos y no con amenazas externas y objetivas”, cuenta Diego Levy sobre la película que se estrena el viernes. Hablando sobre el modo de construir el filme, que propone certeras pinceladas costumbristas que nunca caen en la caricatura, Levy dice que “siempre tuvimos claro que queríamos una estética con locaciones reales, sencillas, evitando todo tipo de artificialidad tanto desde la fotografía como desde la actuación”. “La idea era -agrega- proponer diálogos frescos que abrieran la posibilidad a los actores de improvisar sobre lo que estaba escrito”. Directores también del documental “Novias Madrinas 15 años”, los hermanos Levy rodaron la película entre noviembre del 2011 y febrero de 2012, con un reparto que además de la pareja principal incluye a Carlos Portaluppi, Campi y el no actor Andrés Calabria, que ya aparecía en “Novias…” y es empleado de la sedería que posee en el Once el padre de los realizadores. “Masterplan” arranca con una pequeña estafa con su tarjeta de crédito que perpetra Mariano (Sabbagh) con su cuñado (Pablo Levy) cuando está a punto de casarse y que en un momento funciona mal, desatando, producto del miedo, una paranoia persecutoria donde todo comienza a precipitarse de manera negativa. Además de otra serie de virtudes, como toda buena comedia “Masterplan” es también una película de actuaciones, un rubro en el que la película obtiene altas calificaciones, especialmente de la pareja protagónica (Sabbagh y Grinszpan) que logra una química, por momentos, desopilante. También son muy logrados los papeles de Campi y Portaluppi, el primero como un inspector de la compañía emisora de la tarjeta de crédito y el segundo como un perito policial, que asumen ante el protagonista unas dimensiones persecutorias lejanas a sus intenciones. “La película -cuenta Diego Levy- tiene cierto suspenso que nunca llega a ser angustiante y de hecho en algún momento pensamos en algo con más acción pero era tan gracioso como funcionaban las cosas que terminó siendo una comedia”. (Télam)


Comentarios

Para comentar esta nota debes tener tu acceso digital.
¡Suscribite para sumar tu opinión!

Suscribite

Logo Rio Negro
Una comedia al borde de la paranoia