Una delicada elegancia
Arte y diseño se unen en este elegante departamento de una pareja de coleccionistas de obras contemporáneas. En el clásico barrio porteño de Palermo.
n el barrio de Palermo, el arquitecto Marcelo Sciandro junto con los decoradores Laura Ocampo y Fabián Tanferna remodeló este impactante apartamento de 300 m2 donde el arte y el diseño son absolutos protagonistas. La refacción del departamento fue realizada en 2008, siguiendo los pedidos específicos de sus dueños, una pareja coleccionista de arte contemporáneo. Le pidieron a los profesionales que la arquitectura funcione como un adecuado soporte para alojar su colección y que, además, se derribaran paredes para crear un “master bedroom” con la mayor funcionalidad y comodidad posible, priorizando un diálogo entre el interior y el entorno verde que enmarca el edificio. Los ambientes que componen este apartamento son amplios y tienen una altura de casi 3m, con predominio de paredes blancas, y alguna que otra en gris o en colores estridentes: “Trabajamos con mucha libertad y con la intención de optimizar las respuestas a los pedidos del cliente”, explica el arquitecto. La luz natural es la vedette de este departamento, presente en la mayoría de sus ambientes, amplificada gracias a los paños acristalados que van de techo a piso. Para atenuar la abundante luz natural, tanto los profesionales como los dueños de casa coincidieron en pintar las paredes que reciben la luz directa, de un color más oscuro, alternando con blancos y grises de fondo. La decoración de la casa es audaz: en el comedor principal, una importante mesa Saarinen
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Texto: Celeste Najt Fotos: Daniela Mac Adden
blanca rodeada por sillas estilo Luis XV –reacondicionadas y pintadas en vivos colores- y por dos imponentes pinturas de los artistas Carlos Alonso y Deborah Pierpaoli. En el living, conviven sillones blancos con obras de arte de colores fuertes que entablan diálogo con la única pared azul del espacio. En la biblioteca, contigua al estar, crearon perfecto ejemplo del mix de estilos que caracteriza a la deco: una biblioteca moderna hace de fondo para un piano antiguo que mira a una escultura de Alberto Lagos. El escritorio, que sigue la misma línea de decoración que el living y el library, tiene una vista que da al balcón, el cual tiene la forma curva característica de la arquitectura del edificio. El dueño anterior a la pareja era un fanático de la cocina, un reconocido chef, que cuenta a eh!: “Cuando empezamos la obra, todo era cocina. Los muebles que había instalados eran italianos. Nuestro trabajo consistió en hacer la adaptación de los mismos con un carpintero local -“artesano”- para recrear el comedor diario y el lavadero, los cuales habían sido virtualmente desmantelados”- cuenta el arquitecto. El color elegido para las paredes fue el rojo, mientras que las mesadas son de un negro intenso combinado con aluminio. En el comedor diario optaron por las mismas sillas que en el comedor principal -pintadas en naranja y rojo- acompañada de una mesa de madera antigua. Dos fotos coloridas de Carlos F. Herrera completan la calidez del espacio. El master bedroom cumplió con el pedido de los dueños: amplitud, lograda a partir de la integración de dos dormitorios, y una vista al imponente verde a través de un ventanal de piso a techo. El arte de Virginia Derqui y Diego Ranea rompen la paleta neutral de la habitación con colores luminosos y muy saturados. En el baño principal tanto las marmetas como el piso de la ducha fueron realizados en Verde oriental. El cierre de la ducha fue resuelto con cristal templado evitando bloquear la luz y el verde que se ve a través del ventanal. En esta casa reina una armonía general, ya sea por la estratégica combinación de colores en muros y obras de arte, o bien por el efecto generado por las piezas antiguas, las que atenúan la modernidad extrema de la estructura.
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