Una desfinanciada Unesco pide

Por Redacción

COLUMNISTAS

La desfinanciada Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura, Unesco, que levantó sus oficinas en Argentina a fines de los 90 y hoy reclama mayor inversión de países desarrollados para su sostenimiento, advirtió por enésima vez sobre la necesidad de cambiar sus estrategias educativas y financieras para garantizar el derecho a la enseñanza durante este año.

Según el Instituto de Estadística de Unesco y Unicef, en el mundo unos 63 millones de adolescentes de entre 12 y 15 años no asisten a la escuela y por ello la organización educativa internacional, con las “estrategias habituales” de los países, no contribuirá a alcanzar la educación primaria o secundaria universal.

En América Latina, en tanto, se prevé que unos 160.000 niños abandonarán la escolaridad antes de los 12 años, según el informe sobre la incumplida promesa de Educación para Todos (EPT), que sigue sin concretarse a dos décadas desde su firma en Jomtien por los países miembros de Unesco.

Lo cierto es que las reiteradas firmas de los compromisos de garantizar la EPT por los países miembros, entre ellos Argentina desde 1999, y de volver a refrendarlo cada cinco años por su incumplimiento demuestran que las naciones desarrolladas no miran a las desposeídas para ayudarlas y, además, que muchas políticas educativas y de financiamiento de la enseñanza de algunos países no privilegian la educación de sus niños.

A los números podemos remitirnos para observar en las estadísticas mundiales que 116 millones de niños desde hace más de dos décadas continúan fuera de los sistemas educativos de sus países y que se prevé que 25 millones de niños se sumen en los próximos años, aunque las naciones más comprometidas son las de África, algunas regiones asiáticas y algunas zonas rurales latinoamericanas. El informe “Conclusiones de la iniciativa global por los niños fuera de la escuela”, presentado durante el Foro Mundial de la Educación, alerta sobre que a nivel mundial “uno de cada cinco adolescentes está fuera de la escuela, en comparación con uno de cada once niños en edad escolar primaria”. Por ello advierten los especialistas que “los adolescentes tienen el doble de probabilidad de no recibir una educación que los niños de menos edad” y, además, que “a medida que los niños crecen aumenta el riesgo de que nunca empiecen la escuela o de que la abandonen”. Por lo general, la característica de niños y jóvenes que jamás asistieron a la escuela o abandonaron sus estudios se remite a chicos que viven en situaciones de conflicto, trabajan o sufren discriminación de origen étnico, de género y discapacidad.

Para la desfinanciada Unesco, también hay una creciente preocupación de que los avances que se han logrado hasta ahora en la ampliación del acceso a la educación podrían debilitarse si no se produce un cambio importante en las políticas y los recursos. La directora general de Unesco, Irina Bókova, afirmó que “las estrategias que se utilizan habitualmente, como el aumento de maestros, aulas y libros de texto, no son suficientes para llegar a los niños más desfavorecidos”.

Apuntó a la necesidad de “intervenciones selectivas para llegar a las familias desplazadas por los conflictos, a las niñas obligadas a quedarse en casa, a los niños con discapacidad y a los millones que se ven obligados a trabajar”. Pero estas políticas tienen un costo. Entonces la funcionaria subrayó que el informe “es una llamada de atención dirigida a movilizar los recursos necesarios para garantizar a todos los niños la educación básica, de una vez por todas”.

LAURA HOJMAN

Analista en educación. DyN

LAURA HOJMAN