Una esquina de juegos en Neuquén

“El Niño Feliz” se consolida como una firma que sabe cautivar, atrapar y sorprender con propuestas novedosas desde lo visual y estructural. En este sentido, intervinieron en el nuevo local recién inaugurado el estudio IAG Arquitectos y la constructora Jensen.

arq.

TEXTO: MELINA FIT fitmelina@gmail.com FOTOS: LEONARDO PETRICIO

Niño Feliz” inauguró un nuevo local en una de las esquinas más importantes del centro neuquino. Las jugueterías siempre son esos lugares a los que se quiere entrar. Chicos, grandes, varones, mujeres, fanáticos de los videojuegos, de los deportes, de las muñecas… Todos sin discriminar sexo, edad ni gustos sienten ese placer de los juguetes nuevos, los colores brillantes y el olor a juego. “El Niño Feliz” es una de esas y mucho más. Una empresa que supo cautivar, atrapar y sorpren-der con propuestas novedosas desde lo visual y estructural. Hace pocas semanas la esquina de diagonal España y Alderete se transformó en el nuevo local de “El Niño Feliz”. La obra se basó en dos necesidades fundamentales: que esté lista en escasísimo tiempo y que sea estéticamente bella e impactante. Para cumplir con estas premisas se conformó un grupo de trabajo integrado por el estudio IAG Arquitectos (Guillermo Parra, Roberto Rodríguez y Florencia Gómez), la constructora Jensen (ingeniero Daniel Sosa), el dueño de la empresa y su entorno de trabajo. “Lo bueno de trabajar con un cliente como Ricardo es que puede compartirse la cuestión del diseño; se compromete, tiene buena onda… Es un cliente permeable a que le propongas cosas nuevas; entonces se engancha, va para adelante”, sostuvo el arquitecto Parra. El grupo de trabajo debió funcionar al detalle para poder tener la juguetería terminada en poco más de un mes. Sin dudas esa fue una de las claves del éxito sin desestimar otras variantes que colaboraron a la hora de agilizar los tiempos. Algo fundamental fue el uso de materiales no tradicionales, es decir -en este caso- uniones secas como estructura de hierro, techo de chapa, cierres laterales de placas cementicias (superboard) al exterior e interior, placas de roca de yeso en paredes y cielorrasos. De la estructura que supo ser una pizzería, un boliche y un videoclub, poco quedó. “A los locales comerciales por lo general se les hace una lavada de cara y listo. Acá no: fue un trabajo integral, se sacaron techos viejos y paredes”, explicó el ingeniero Sosa. La impronta estética Toda juguetería es llamativa: tanto interior como exteriormente busca atraer desde los colores y la forma. “El Niño Feliz” encontró en Neuquén una manera interesante de llamar la atención: la gigantografía. En este caso, se eligió al personaje de la firma –el zorro– para protagonizar las marquesinas y se hizo toda la gráfica en volumen con el objetivo de simular figura-fondo. Parra recordó que la primera vez que se animaron con las gigantografías fue durante la renovación del local en el shopping Portal de la Patagonia. “Ahí decidimos que el zorro vaya adquiriendo protagonismo. En el bajo nos animamos con una pantalla que tiene varias funciones: es ‘marketinera’, contribuye a frenar la entrada de sol y a la vez cuenta una historia con el zorro como personaje principal”, indicó el arquitecto. Esta gráfica corporativa sobre la ochava acentúa aún más la importancia del acceso sobre la esquina. Está acompañada por un alero que protege las vidrieras sobre ambas calles y resuelve las cortinas de enrollar. “No hay un ‘book format’, nos gusta seguir con la gráfica”, evaluó Parra. Es la tercera vez que el grupo de arquitectos interviene en los locales de la cadena “El Niño Feliz” y poco a poco fueron logrando una mayor homogeneidad. Con respecto al interior, la planta baja está distribuida por sectores. La caja es la que recibe con un vistoso mostrador rojo hecho de mármol importado (silestone) que resuelve el deterioro por el desgaste y el uso constante. A los costados, en espacios accesibles, se encuentran los sectores de envoltura y de guardado de bolsos. Hacia el fondo está lo más buscado: los juguetes divididos en secciones como niñas, niños, radio control, video games, x games, juegos de mesa, primera infancia y bebés, entre otros. El local cuenta con una superficie interna de 275 m2 en la planta baja -lo que incluye un predepósito. Los materiales utilizados fueron porcelanatos de 60 x 60 cm con buñas de aluminio en pisos, muebles de melanina color ceniza, con cantos a color. Si bien la idea estaba delineada con anterioridad, como en toda obra aparecen imprevistos y decisiones a tomar en el momento. En estas situaciones es donde destacaron desde todos los sectores el trabajo en conjunto. “(Ricardo) es un cliente abierto y sabe lo que quiere, no entorpece. Te hace subir a la moto que anda él, que no es de la misma cilindrada que la tuya: la de él anda a mil y te tenés que subir porque te lleva”, comentó Parra a este suplemento. Construcción integral La Constructora Jensen estuvo a cargo de todo el trabajo de levantamiento y cimentación de la obra. Implicó toda la parte civil, desde la demolición, el movimiento del suelo, los armados metalúrgicos, el montaje, la albañilería y las instalaciones sanitarias. Otra de las claves para llegar en buen tiempo con la obra fue tener a una sola empresa encargándose de todo esto. “Tener un solo referente para este tipo de obra es muy positivo porque siempre hay muchos ajustes, cambios de dirección, situaciones no previstas, cosas que estaban pensadas de una manera y al final son de otra. La supervisión profesional que le damos hace el trabajo más integral”, indicó Sosa desde Jensen. Sobre las tareas realizadas especificó que “se demolió casi totalmente y se implantó el nuevo edificio todo con tecnología diferente a la tradicional”. Sobre este punto enfatizó que casi toda la construcción fue metálica (columna, vigas), y para completar paredes y los cierres laterales se utilizó superboard. “Un trabajo que en tiempo normal se hace en tres o cuatro meses, se hizo en 30 días”, resaltó sobre el tiempo récord en el que se ejecutó el trabajo. Las necesidades iniciales se cumplimentaron al pie de la letra, salvo los imprevistos que todo proyecto puede llegar a tener. En cinco semanas quedó inaugurado el nuevo “El Niño Feliz” en el alto neuquino, en una imponente esquina del centro de la ciudad. En esta obra se usó superboard, un producto novedoso cada vez más elegido en el rubro de la construcción. Está compuesto por una placa plana de cemento, fibra de celulosa y agregados naturales. Esta formulación permite tener un producto muy versátil, que puede trabajarse fácilmente y al mismo tiempo ofrece las virtudes de un producto fabricado con cemento. Superboard es un material inalterable, resistente a golpes e impactos, impermeable y de fácil trabajabilidad. Presenta innumerables ventajas: alta resistencia al fuego y a la intemperie, rápida instalación, bajo peso, mínimos desperdicios y máxima limpieza, durabilidad, versatilidad, fácil remodelación y adecuación a espacios. CONTACTO: www.iag-arquitectos.com.ar jsingenieria.com.nu

El Niño Feliz” inauguró un nuevo local en una de las esquinas más importantes del centro neuquino. Las jugueterías siempre son esos lugares a los que se quiere entrar. Chicos, grandes, varones, mujeres, fanáticos de los videojuegos, de los deportes, de las muñecas… Todos sin discriminar sexo, edad ni gustos sienten ese placer de los juguetes nuevos, los colores brillantes y el olor a juego. “El Niño Feliz” es una de esas y mucho más. Una empresa que supo cautivar, atrapar y sorpren-der con propuestas novedosas desde lo visual y estructural. Hace pocas semanas la esquina de diagonal España y Alderete se transformó en el nuevo local de “El Niño Feliz”. La obra se basó en dos necesidades fundamentales: que esté lista en escasísimo tiempo y que sea estéticamente bella e impactante. Para cumplir con estas premisas se conformó un grupo de trabajo integrado por el estudio IAG Arquitectos (Guillermo Parra, Roberto Rodríguez y Florencia Gómez), la constructora Jensen (ingeniero Daniel Sosa), el dueño de la empresa y su entorno de trabajo. “Lo bueno de trabajar con un cliente como Ricardo es que puede compartirse la cuestión del diseño; se compromete, tiene buena onda… Es un cliente permeable a que le propongas cosas nuevas; entonces se engancha, va para adelante”, sostuvo el arquitecto Parra. El grupo de trabajo debió funcionar al detalle para poder tener la juguetería terminada en poco más de un mes. Sin dudas esa fue una de las claves del éxito sin desestimar otras variantes que colaboraron a la hora de agilizar los tiempos. Algo fundamental fue el uso de materiales no tradicionales, es decir -en este caso- uniones secas como estructura de hierro, techo de chapa, cierres laterales de placas cementicias (superboard) al exterior e interior, placas de roca de yeso en paredes y cielorrasos. De la estructura que supo ser una pizzería, un boliche y un videoclub, poco quedó. “A los locales comerciales por lo general se les hace una lavada de cara y listo. Acá no: fue un trabajo integral, se sacaron techos viejos y paredes”, explicó el ingeniero Sosa. La impronta estética Toda juguetería es llamativa: tanto interior como exteriormente busca atraer desde los colores y la forma. “El Niño Feliz” encontró en Neuquén una manera interesante de llamar la atención: la gigantografía. En este caso, se eligió al personaje de la firma –el zorro– para protagonizar las marquesinas y se hizo toda la gráfica en volumen con el objetivo de simular figura-fondo. Parra recordó que la primera vez que se animaron con las gigantografías fue durante la renovación del local en el shopping Portal de la Patagonia. “Ahí decidimos que el zorro vaya adquiriendo protagonismo. En el bajo nos animamos con una pantalla que tiene varias funciones: es ‘marketinera’, contribuye a frenar la entrada de sol y a la vez cuenta una

historia con el zorro como personaje principal”, indicó el arquitecto. Esta gráfica corporativa sobre la ochava acentúa aún más la importancia del acceso sobre la esquina. Está acompañada por un alero que protege las vidrieras sobre ambas calles y resuelve las cortinas de enrollar. “No hay un ‘book format’, nos gusta seguir con la gráfica”, evaluó Parra. Es la tercera vez que el grupo de arquitectos interviene en los locales de la cadena “El Niño Feliz” y poco a poco fueron logrando una mayor homogeneidad. Con respecto al interior, la planta baja está distribuida por sectores. La caja es la que recibe con un vistoso mostrador rojo hecho de mármol importado (silestone) que resuelve el deterioro por el desgaste y el uso constante. A los costados, en espacios accesibles, se encuentran los sectores de envoltura y de guardado de bolsos. Hacia el fondo está lo más buscado: los juguetes divididos en secciones como niñas, niños, radio control, video games, x games, juegos de mesa, primera infancia y bebés, entre otros. El local cuenta con una superficie interna de 275 m2 en la planta baja -lo que incluye un predepósito. Los materiales utilizados fueron porcelanatos de 60 x 60 cm con buñas de aluminio en pisos, muebles de melanina color ceniza, con cantos a color. Si bien la idea estaba delineada con anterioridad, como en toda obra aparecen imprevistos y decisiones a tomar en el momento. En estas situaciones es donde destacaron desde todos los sectores el trabajo en conjunto. “(Ricardo) es un cliente abierto y sabe lo que quiere, no entorpece. Te hace subir a la moto que anda él, que no es de la misma cilindrada que la tuya: la de él anda a mil y te tenés que subir porque te lleva”, comentó Parra a este suplemento. Construcción integral La Constructora Jensen estuvo a cargo de todo el trabajo de levantamiento y cimentación de la obra. Implicó toda la parte civil, desde la demolición, el movimiento del suelo, los armados metalúrgicos, el montaje, la albañilería y las instalaciones sanitarias. Otra de las claves para llegar en buen tiempo con la obra fue tener a una sola empresa encargándose de todo esto. “Tener un solo referente para este tipo de obra es muy positivo porque siempre hay muchos ajustes, cambios de dirección, situaciones no previstas, cosas que estaban pensadas de una manera y al final son de otra. La supervisión profesional que le damos hace el trabajo más integral”, indicó Sosa desde Jensen. Sobre las tareas realizadas especificó que “se demolió casi totalmente y se implantó el nuevo edificio todo con tecnología diferente a la tradicional”. Sobre este punto enfatizó que casi toda la construcción fue metálica (columna, vigas), y para completar paredes y los cierres laterales se utilizó superboard. “Un trabajo que en tiempo normal se hace en tres o cuatro meses, se hizo en 30 días”, resaltó sobre el tiempo récord en el que se ejecutó el trabajo. Las necesidades iniciales se cumplimentaron al pie de la letra, salvo los imprevistos que todo proyecto puede llegar a tener. En cinco semanas quedó inaugurado el nuevo “El Niño Feliz” en el alto neuquino, en una imponente esquina del centro de la ciudad. En esta obra se usó superboard, un producto novedoso cada vez más elegido en el rubro de la construcción. Está compuesto por una placa plana de cemento, fibra de celulosa y agregados naturales. Esta formulación permite tener un producto muy versátil, que puede trabajarse fácilmente y al mismo tiempo ofrece las virtudes de un producto fabricado con cemento. Superboard es un material inalterable, resistente a golpes e impactos, impermeable y de fácil trabajabilidad. Presenta innumerables ventajas: alta resistencia al fuego y a la intemperie, rápida instalación, bajo peso, mínimos desperdicios y máxima limpieza, durabilidad, versatilidad, fácil remodelación y adecuación a espacios. CONTACTO: www.iag-arquitectos.com.ar jsingenieria.com.nu


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