Una generación de inventores solidarios

Alumnos de 5to. año técnico rediseñaron y construyeron una pierna ortopédica utilizando materiales como aluminio y plástico en impresiones en 3D.



Si bien la propuesta surgió un año atrás, ellos tomaron el desafío de dar una respuesta solidaria, lo que no solo les valió el agradecimiento de quien se vio beneficiado por el trabajo sino además el reconocimiento de la comunidad por la tarea desarrollada.

Ellos tienen entre 17 y 18 años y cursan el quinto año técnico en el Instituto Nuestra Señora del Rosario y tuvieron a su cargo el rediseño y construcción de una pierna ortopédica. El desafío no solo generó el compromiso de completar el trabajo para poder entregarlo sino que al mismo tiempo amplió y profundizó sus expectativas para una futura formación profesional.

El trabajo de reformulación y construcción de la pierna ortopédica fue realizado por Juan Torres, Maximiliano Lucero, Sofía Molinaro, Valentino Suárez, Facundo Parra y Valentín Perazolo. Hace unas pocas semanas terminaron la fabricación de la pierna con una mezcla de elementos: aluminio para las porciones que deben soportar el mayor esfuerzo y las articulaciones e impresiones 3D en plástico para aquellas áreas que deben estar en contacto con piel.

Los chicos respondieron al pedido de una persona que había perdido una pierna.

“El año pasado una persona que había perdido una pierna acudió a la escuela a preguntar si se podía construir una pierna ortopédica porque las que se adquieren en el mercado son muy caras. Con ese pedido comenzó el trabajo que iniciaron los chicos que en este momento están en sexto año técnico”, explicaron los jóvenes que tomaron la posta para continuar con la construcción.

Aunque el diseño ya estaba avanzado, al retomar el trabajo le dieron un nuevo rumbo con algunas modificaciones al primer proyecto.

El desarrollo inicial preveía la construcción de la pierna ortopédica totalmente con aluminio; pero el rediseño que se le dio mantuvo la utilización del metal para las áreas más críticas e incorporó el uso de plástico para los sectores que generan menos problema.

“Cada uno de nosotros tuvo un rol diferente en el desarrollo del proyecto; algunos estuvimos en la parte de diseño, otros en la mecanización, otros en la impresión 3D. Fue un trabajo en conjunto para lograr un muy buen resultado”, comentaron los integrantes del grupo que dieron forma al pedido solidario bajo la tutela del docente Martín Fuentes de la cátedra de Automatización.

El trabajo que realizaron no solo les valió el agradecimiento de quien recibió la prótesis, sino que a su vez generó un reconocimiento por parte del municipio por la tarea realizada.

“Está muy bueno poder aplicar lo que hemos aprendido en un proyecto solidario, la utilización de nuevas tecnologías para realizar este diseño y trabajo es algo muy importante. Fue un llamado a la solidaridad y eso nos movió, veníamos a trabajar en horarios extraescolares para poder responder”, señalaron.

Aunque aún les resta un año de estudio para egresar del nivel medio, el reto que asumieron les abrió nuevas perspectivas para una profesionalización universitaria más allá de una ingeniería, por lo que algunos ya evalúan la posibilidad de formarse en una ingeniería biomédica y medicina.

“Seguramente este fue un primer paso que se dio de manera solidaria y que abre la posibilidad de continuar con desafíos similares para escuchar un pedido y poder trabajar en conjunto para brindarle una respuesta”, apuntaron finalmente los jóvenes.


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