Una oportunidad para prestigiar la educación física



El desprestigio que ha sufrido últimamente la educación física en general y el rol del docente especializado, en particular, debe ser una preocupación especial en el marco de la nueva Universidad de Río Negro.

Por ello, en forma personal quiero expresar mi punto de vista en esta importante área de desarrollo humano e invitar a todos los colegas a participar activamente con sus experiencias y conocimientos en la propuesta de la carrera de posgrado que ofrece el equipo técnico que está a cargo de la organización de esta alta casa de estudios.

Ya se hicieron algunas charlas informativas de la UNRN en nuestra ciudad y la participación de colegas fue escasa o nula. Es por eso que junto con el profesor José Silva convocamos a una reunión informal en “Los Aromos” el pasado viernes 4, donde estuvieron presentes los señores Nilo Fulvi, Miguel Ciliberto y Roberto Martínez, por parte del equipo técnico de la Universidad, y los principales referentes de la educación física y el deporte como el director del Instituto de Educación Física de Viedma, Enrique Viola; el director de Deportes del municipio de Carmen de Patagones, Ariel Svenger; la secretaria técnica del Consejo Provincial de Educación, Viviana Wilberger; profesores en representación de la Dirección de Deportes del municipio de Viedma y un interesante grupo de calificados colegas que se desempeñan en distintos ámbitos de la enseñanza formal y no formal.

La reunión sirvió para intercambiar los avances organizativos de la universidad y las inquietudes planteadas por los profesionales del área y se acordó ampliar la convocatoria para presentar la propuesta antes de julio.

Las demandas actuales en materia de salud, la actividad física comunitaria como modo de inclusión y contención social, sumadas a la baja calidad de la enseñanza en cuanto a los resultados en el ámbito escolar y la falta de precisión del perfil de los profesores de Educación Física que egresan de los institutos de formación docente, son una gran preocupación para quienes observamos y sufrimos las consecuencias de la falta de eficacia de los sistemas educativos.

Los que estamos en esta profesión deberíamos preguntarnos cuáles son los resultados que obtenemos con nuestra formación actual.

La nueva dimensión del profesor de Educación Física debe analizarse como un problema político, para determinar cuáles son los parámetros controlables por los que se toman decisiones en esta área, que puedan realmente contribuir a mejorar la calidad de los profesores y consecuentemente tener un impacto positivo en los resultados tanto en el campo de la enseñanza formal como no formal.

Debemos considerar entonces las siguientes premisas: “La calidad de la enseñanza (en términos de resultados) depende en gran medida de la calidad de quienes la suministran”.

“La calidad de los profesores depende en gran medida de la calidad de la formación y preparación que han recibido”.

La formación del profesor de Educación Física debe apuntar, en la actualidad, a lograr un profesional reflexivo, portador de conocimientos científicos, pedagógicos y didácticos profundos, con la capacidad para realizar las tareas inherentes a la función docente con autonomía y responsabilidad y actuando de una forma crítica según un esquema explícito de valores éticos y morales.

La cultura física o la del movimiento es mucho más que el deporte o la educación física escolar. Éstos, junto con las vías de la actividad física comunitaria y sanitaria, son medios para educar y lograr hábitos saludables en función de una mejor calidad de vida.

Cabría entonces la siguiente pregunta: ¿han sido la educación física y sus profesores eficaces para convencer a sus alumnos, profesores de otras áreas, directivos, políticos, etc. para valorar la práctica de las actividades físicas y continuar haciéndola habitualmente a lo largo de la vida?

Se puede responder que la literatura actual no presenta evidencias sobre que la educación física sea eficaz en la contribución para aumentar los niveles de actividad física fuera de la escuela.

Si hablamos del deporte de alto rendimiento o del amateur también encontraremos numerosas dificultades, al igual que la actividad física comunitaria que involucra a organizaciones intermedias, municipios y ong.

Si entramos en el terreno de la identidad de la educación física escolar, hoy nos resulta difícil definirla. Si analizamos el currículo de la formación de profesores de Educación Física, debemos pensar que tenemos el deber ético y profesional de realizar un juicio crítico y colectivo sobre la calidad de trabajo que estamos cumpliendo, en función de los resultados del aprendizaje.

Las actividades laborales y las competencias que requiere el profesor actual en cuanto a qué enseñar, cómo enseñar, cuándo enseñar y cómo evaluar, requiere un profundo análisis.

Si ponemos todo esto en una mesa de discusión y debate sincero, seguramente nos daremos cuenta de la posibilidad histórica que tenemos frente a la creación de la Universidad de Río Negro y el impacto que podríamos producir tanto en la calidad de la enseñanza como en el prestigio y valoración del actual profesor de Educación Física.

Éstas son algunas consideraciones desde una apreciación personal, lo que no alcanza para hacer una propuesta rica, de avanzada y, fundamentalmente, consensuada con todos los interesados en nuestra querida profesión. El espíritu entonces es que todos puedan sumar a esta propuesta de la futura carrera de posgrado a nivel universitario.

CARLOS A. BOGADO (*)

Especial para “Río Negro”

(*) Profesor de Educación Física


Comentarios


Una oportunidad para prestigiar la educación física