Una película sobre lo nerudiano en Cannes

El Festival de Cannes recibió con aplausos a “Neruda”, la película de Pablo Larraín que protagoniza la argentina Mercedes Morán. En el filme, casi una road movie, el realizador chileno abarca a su manera la complejidad de una figura legendaria



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Pablo Larraín y el elenco de “Neruda” estrenaron el filme en la sección Quincena de los Realizadores.(Foto: AP )

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La película es una comedia negra que desmitifica al poeta.(Foto: Télam )

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Pablo Larraín se llevó ayer el aplauso del Festival de Cannes con “Neruda”, una película en la que el realizador chileno abarca a su manera la complejidad de una figura legendaria dentro y fuera de Chile como es el poeta Pablo Neruda.

“No es una película sobre Neruda, sino sobre lo nerudiano, lo que nos produce a nosotros su poesía, su trabajo y su figura”, aseguró el realizador, quien junto con sus actores entra en un juego de ilusiones para mostrar “su” Neruda.

“Neruda” no se puede ver como una biografía al uso, sino que se trata de un Neruda pasado por el filtro de Larraín, que no huye de las paradojas y contradicciones de sus personajes, de esos ambientes de invierno en Chile que tanto ha mostrado en sus anteriores trabajos. Y todo eso envuelto en un halo de cine negro, ya que la trama se presenta en formato de thriller.

A finales de los años 40, cuando Neruda era senador por el Partido Comunista, fue desaforado y su partido, prohibido. El poeta (interpretado por el chileno Luis Gnecco) pasó a la clandestinidad junto a su segunda esposa, Delia del Carril (la argentina Mercedes Morán) y emprendió la fuga que lo llevaría hasta París. Pero hasta entonces, lo persigue por todo Chile el policía Oscar Peluchonneau (el mexicano Gael García Bernal).

Fue en esa época cuando el vate terminó de escribir el “Canto General”, una obra que a la postre sería determinante para alzarse con el Premio Nobel. Y fue durante este periplo que se agranda la leyenda del poeta y durante el cual él mismo pudo comprobar como la gente recurría a sus poemas para rebelarse contra las injusticias.

“No creo que sea una película que venga a desafiar a Neruda o a su figura sino a dar cuenta como un grupo de personas absorbimos su poesía, su figura y salió esto, para bien o para mal”, advirtió en una pequeña rueda de prensa el director ante las posibles críticas que puedan venir de los más puristas al ver el Neruda que él muestra en la pantalla.

Lo destacable en Larraín es que no glorifica en ningún momento a un escritor cuyos poemas ya lo han colocado en la historia. El cineasta humaniza al personaje mostrando sus contradicciones. Neruda fue un hombre que defendía las ideas comunistas pero vivía sin complejos como un aristócrata. Esa y otras paradojas también se muestran en la película.

“Yo estoy sumamente enamorado del personaje que hicimos y no me parece que poner a un hombre en esas circunstancias sea corrosivo. Al contrario, lo que estamos haciendo es tratar de humanizarlo, porque sino lo contrario sería un homenaje y para homenaje, no sé, ya se han hecho millones, y bien ganados los tiene por lo demás”, señaló.

Es imposible saber cuánto hay de verdad en el filme de Neruda, pero el personaje sí tiene que tener humanidad, agrega el realizador. Y por ello lo muestra comiendo, escribiendo, cocinando, en una fiesta, en un burdel o en el Parlamento.

“Era amante de la cocina, el vino, las mujeres y la literatura y hacer una película sobre Neruda y obviar eso me parece mucho más cruel que hacer una película con un retrato ingenuo de alguien que dejó una huella muy grande”, señaló Larraín, que exhibe su película en la Quincena de los Realizadores, una sección paralela dentro del certamen francés.


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