Una sociedad identificada con su desilusión
El suicidio del médico conmovió porque la mayoría sintió como propio su drama. Se buscan y señalan culpables, pero nadie deja de sentir un poco de responsabilidad.
BUENOS AIRES (ABA).- ¿Por qué causó semejante conmoción popular el suicidio de René Favaloro? «Detrás de la enorme reacción colectiva hay un fenómeno de identificación con Favaloro, caracterizado casi como un héroe, que se inmoló, según la gente, al no encontrar caminos de salida, al ser ignorado por un Estado que aparece como absolutamente insensible a los reclamos», señala José Liberman, prestigioso psicólogo y docente universitario.
Los indignados ciudadanos buscan culpables. El Estado, esa especie de poder fantasmal, es el principal acusado. En el listado de los «malos» también figuran el PAMI, las obras sociales, la crisis, el gobierno, la herencia menemista, los gobernantes, la indiferencia. «Hay también, claro, un sentimiento de autoculpa, de responsabilidad colectiva. A veces parece que los argentinos tenemos que perder algo para empezar a valorarlo. Este suicidio nos despertó de una siesta», sospecha Marcos Aguinis, psicólogo y escritor.
Raúl Courel, decano de la Facultad de Psicología de la UBA resumió en Página/12: «Parece que fue el país el que lo mató».
De repente, la perturbación social provocada por el suicidio de René Favaloro se adueñó de las tapas de los periódicos y revistas, de las charlas de café, de las enseñanzas en la escuela, de las discusiones familiares. Nadie niega los méritos del médico y científico. Pero tampoco nadie esperaba que su muerte provocara semejantes trastornos. La verdad es que ya hace un tiempo que Favaloro no era centro de debates; era -por más que ahora les pese a algunos- un personaje olvidado. Su repentina y trágica decisión despertó a todos de la indiferencia.
Los psicólogos hablan de «exaltación exagerada» de una personalidad muerta. En la Fundación Favaloro, pacientes y admiradores quisieron levantar un «santuario», como el que ya tiene el cantante Rodrigo. ¿Su suicidio fue un sacrificio de denuncia? ¿Se sacrificó para llamar la atención? ¿La atención de quién?
Las culpas del Estado
Los investigadores de la causa Favaloro no ahondan en las teorías psicológicas o sociales. Para ellos, la hipótesis más firme señala a su grave situación financiera como el desencadenante de la tragedia; él mismo lo dice en las cartas que dejó. Aunque también pudo haber razones sentimentales (se iba a casar con su secretaria Diana, quien estaría embarazada) familiares (habría discutido con sus sobrinos) o hasta personales (amigos señalan que era depresivo).
En un manuscrito de tres hojas dirigido a las autoridades judiciales, ahora en manos del juez Roberto Gripo, el médico advierte que «no se culpe a nadie por mi muerte».
Sin embargo, para el análisis social y psicológico, hay un hecho que asusta. «La única certeza del caso es que fue un suicidio largamente premeditado. Favaloro se preparó para la muerte, hizo su testamento, dejó siete cartas de despedida, organizó el futuro de sus seres queridos», señaló Liberman. «Eso colaboró para que se desatara la ola de indignación», agregó el psicólogo.
El sentimiento popular acusa «al Estado ausente», que no asume sus deudas ni responsabilidades. «Pero cuidado, que acusar al Estado es como acusar a la mafia, al narcotráfico, a la crisis o la burocracia. Es decir, no se está acusando a nadie. Puede ser en realidad una forma de evadir las culpas…», avisa González.
Por las dudas, el Ministro de Salud Héctor Lombardi, se apresuró a declarar la inocencia del Gobierno. Y aprovechó para reabrir el debate: «Esto demuestra que el sistema de salud basado en obras sociales está agotado».
«Estoy desesperado», le escribió Favaloro al presidente Fernando de la Rúa en su carta de despedida. Ahora, esa desesperación se contagia en todos los ciudadanos. Su desesperanza representa la desesperanza gene- ralizada. No hay salida. César Milstein espera que el «mensaje» del médico sea escuchado: «Quizás el suicidio de Favaloro ayude un poco a esclarecer hacia dónde va la Argentina». El escritor Ernesto Sábato dijo: «Espero que la tristeza nos saque de la inercia».
«Nos vimos huérfanos de porvenir»
La sensación general es de desamparo.
Lo dice César Milstein, Premio Nobel de Medicina: «Es un mensaje de pesimismo, de desgracia cuando se mira hacia el futuro».
El científico Pablo Jacovkis, Decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, extiende la metáfora: «Era un hombre con una voluntad de trabajo increíble, con un alto sentido del deber y dedicación absoluta.
«En ese marco, la pregunta suena trágica. Si él, una eminencia, un famoso, una persona de prestigio mundial, no pudo, ¿que nos queda al resto?
«¿Qué les queda a los jóvenes que terminan sus estudios y salen a buscar trabajo?
«¿Qué les queda a los desocupados?
«¿Qué les queda a los jubilados que cobran 120 pesos por mes?»
«Muchos se sienten indignados porque esta muerte les ha hecho ver a qué extremo hemos llegado, que incluso el Estado se da el lujo de ignorar a una persona como Favaloro», agrega el psicoanalista Juan Carlos Volnovich.
El filósofo Horacio González intenta un resumen: «Más allá de los méritos de Favaloro, hay una sensación de desesperanza, como si los argentinos hubiésemos descubierto de repente que estamos huérfanos de porvenir». (ABA)
Confusa situación con una colecta telefónica
BUENOS AIRES (Télam).- El ex funcionario de la Anses Angel Perversi anunció ayer tarde que quienes quieran donar hasta cinco pesos para la Fundación Favaloro podrán hacerlo mediante dos números telefónicos, pero la empresa concesionaria los desconoció y adelantó que la colecta por esa vía no era legalmente posible.
Perversi aseguró al canal de noticias TN que, en los próximos días, quienes quieran donar cinco pesos podrán hacerlo al número 0-605-111-1011, mientras que los que quieran donar menos cantidad deberán comunicarse al 4479-6100. Ninguno de los dos números funcionaba anoche, según pudo constatar Télam al intentar comunicarse, y el segundo es además de telefonía celular por lo que técnicamente no se lo puede usar para una colecta, según expertos.
Voceros de la concesionaria Telefónica de Argentina, con la que el humorista Luis Landriscina había iniciado contactos para organizar la colecta, dijeron a Télam: «nosotros no hemos provisto esas líneas».
Por su parte, voceros de la Fundación Favaloro y miembros de la familia del médico que se suicidó el sábado pasado dijeron que la colecta podía ser «una ayuda o un problema».
Los voceros diferenciaron la buena intención del humorista Luis Landriscina y lo que consideraron «la desprolijidad con que se manejó este tema».
La Fundación afirmó anoche que desconocía los números telefónicos -debido a que no le fueron comunicados-, así como el modo en que podría funcionar el mecanismo de la colecta pública.
BUENOS AIRES (ABA).- ¿Por qué causó semejante conmoción popular el suicidio de René Favaloro? "Detrás de la enorme reacción colectiva hay un fenómeno de identificación con Favaloro, caracterizado casi como un héroe, que se inmoló, según la gente, al no encontrar caminos de salida, al ser ignorado por un Estado que aparece como absolutamente insensible a los reclamos", señala José Liberman, prestigioso psicólogo y docente universitario.
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