Viaje al norte neuquino: de los grabados rupestres a los paisajes mágicos

"Todo por aquí es de una belleza tan profunda que talla la piedra", escribe Ricardo Kleine Samson tras una nueva recorrida por el norte de la provincia, esta vez por la zona del Buraleo, sus petroglifos y la sorpresa después de cada curva. Aquí sus fotos y su relato.

Maravillas en el camino rumbo a los petroglifos del Buraleo. Foto: Ricardo Kleine Samson.

Maravillas en el camino rumbo a los petroglifos del Buraleo. Foto: Ricardo Kleine Samson.

Cascadas, mallines, ríos que bajan de la cordillera, petroglifos milenarios, ñires, el vuelo de los cóndores sobre los cerros y la belleza sobrenatural del norte neuquino hilvanan este nuevo relato de Ricardo Kleine Samson con la zona del Buraleo como escenario.

"Para escribir un cuento, una historia o un relato o poesía, lo mismo que para componer música, pintar un cuadro, moldear una escultura o la propia estatua interior hay que tener una motivación… Una emoción que se dispara.

El vuelo de los cóndores. Foto: Ricardo Kleine Samson

Fugaz, borrosa, atrevida e inquisidora y hay que ponerse a hacer, a cantar, a pintar, a escribir o a lo que salga. Así tengo para mí que le debe haber pasado al que dibujó esas piedras hace ya 1.600 años.

Los petroglifos del Buraleo. Foto: Ricardo Kleine Samson

Los que saben, dicen que fueron pre - Pehuenches y, entiendo que quizás, los ayudaron los Incas que, del Puente del Inca en el sur de Mendoza, hasta aquí hay solo un tramo.

Nadie sabe lo que dicen sus indescifrables líneas hechas con percusión. No hay registros ni orales ni escritos que lo expliquen.

Los petroglifos del Buraleo. Foto: Ricardo Kleine Samson

¿Qué atrevida emoción lo empujó a dibujar estas piedras? Nunca se sabrá, pero de seguro que fue la belleza de un entorno que modela las emociones y transforma a quien lo vive con la intensidad de esa agua que corre entusiasta, mallines que empalagan de verde, cascadas que cantan, curiosas manchas en el cielo con forma de nubes, omnipresentes cerros llenos de ñires que atraviesan cóndores y tantos pajaritos.

Y esa gente, como cualquiera, que humaniza todo lo que existe. Todo por aquí es una belleza tan profunda que talla la piedra.

Arrieros del norte neuquino. Foto: Ricardo Kleine Samson.

Cómo llegar

Desde Andacollo, suba por la ruta provincial 43 unos 20 km hasta cruzar el puente que pasa por el río Nahueve. Apenas lo pasa, dobla a su izquierda como yendo a Villa Nahueve, a 3 km aparece a su izquierda el acceso al Buraleo, señalizado con un cartel.

Río Buraleo. Foto: Ricardo Kleine Samson

Para llegar a su laguna se requiere un vehículo tipo camioneta y muchísima paciencia. Para hacer los últimos 8 km se tarda 1 hora por la cantidad de veces que hay que vadear el río Buraleo que en esta época del año es muy bajo y accesible.

Puesto del norte neuquino rodeado de álamos. Foto: Ricardo Kleine Samson

Desde el acceso al Buraleo hasta su laguna son aprox. unos 40 km. Vale la pena disfrutar la diversidad de paisajes que se descubren en cada curva con muchísimos y lindos lugares para un picnic o un asado.

Otra vista de los petroglifos. Foto: Ricardo Kleine Samson

Si va a llegar hasta arriba de todo, lleve 4x4 con alta y baja y algo de pericia, la va a necesitar, sino llegue hasta donde pueda. Los paisajes son increíbles".


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