Buraleo: el paraíso de la pesca y las flores silvestres en el norte neuquino

Bien arriba y al oeste del mapa, ya casi en Chile, los viajeros encuentran buenas opciones de pesca, diversidad de flores silvestres como lirios y orquídeas y las veranadas del norte de la provincia. Crónica y fotos de Ricardo Kleine Samson.



Buraleo, el paraíso casi desconocido del norte neuquino y sus flores silvestres.

Buraleo, el paraíso casi desconocido del norte neuquino y sus flores silvestres.

El Buraleo y su río es otro paraíso escondidísimo aquí en el norte neuquino. Combina pesca, flores silvestres como lirios y orquídeas y los puestos de las veranadas.

Los pescadores encuentran escenarios como este para probar suerte en Buraleo.

Por eso es uno de los lugares más buscados por los pescadores, atraídos por la variedad y cantidad de peces y la curiosísima diversidad de flores.

Las flores silvestres y su maravilloso espectácullo.

Crecen espontáneas y coloridas por toda su geografía que no se puede creer que sean tan hermosas en un lugar tan extremo como este y que sirven de excusa para no llegar con las manos vacías a la casa en el hipotético e imponderable fracaso que ni siquiera de para mentir y así sorprender a la patrona que esperaba una trucha gigante, así… así de grande.

Sus aguas se cruzan, caprichosas, por todos los rincones en lo que puede y los arroyitos que desembocan en él, irrumpen decorosos en todos los costados del camino y hay que vadearlos cada vez. Llegar al Buraleo es otra maravillosa aventura.

Todo el paisaje, que cambia todo el tiempo, es una maravilla.

Desde Andacollo, son apenas unos 60 km hasta la vieja y abandonada estación de Gendarmería por un camino relativamente decente que conviene hacer en vehículo más bien alto.

De allí en más se trasforma en una huella cada vez más compleja que trepa hasta la laguna desde donde nace este río. A esta altura ya estamos casi en la República de Chile.

Postales inolvidables de las veranadas.

Pero si no le gusta la pesca y tampoco las flores, no puede no gustarle la belleza de esta región privilegiada, motivo necesario para darse una vuelta por aquí que, además, lo condimentan los piñeros.

Los piños buscan la sombra.

Tienen sus veranadas por estas alturas cuya cultura enriquece tanto este norte neuquino y le da una verdadera dimensión humana a toda esta belleza.


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