Una tregua muy precaria



Si bien las poderosas fuerzas armadas israelíes lograron debilitar militarmente a los islamistas que, desde la Franja de Gaza, habían lanzado miles de misiles contra su territorio, saben que será pasajera la tregua que interrumpió la ofensiva contra Hamas, una organización que con toda seguridad aprovechará la oportunidad para conseguir más armas con el propósito de reanudar los ataques. Para que el cese de fuego apadrinado por el presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsi, se viera seguido por un acuerdo de paz permanente, sería necesario que casi todos los dirigentes del mundo musulmán reconocieran el derecho de existir, dentro de fronteras seguras, del Estado judío, y que actuaran en consecuencia, pero la posibilidad de que lo hagan en el futuro previsible es virtualmente nula. Una consecuencia de la primavera árabe ha sido la instalación de gobiernos dominados por los Hermanos Musulmanes, un movimiento transnacional que incluye a Hamas, en Egipto y Túnez, que prevé la eliminación física de Israel y sus habitantes judíos. Por lo demás, en casi todos los países islámicos distintos grupos están llevando a cabo, con la aquiescencia de las autoridades finales, campañas de limpieza destinadas a expulsar o aniquilar no sólo a las milenarias comunidades cristianas sino también a los integrantes de sectas musulmanas minoritarias. Si sólo fuera cuestión de una disputa territorial más, el conflicto entre Israel y sus vecinos podría haberse resuelto con facilidad hace más de medio siglo, pero por desgracia no se puede minimizar la importancia de la dimensión religiosa o, si se prefiere, identitaria en el habitualmente convulsionado Oriente Medio y otras regiones afines. Asimismo, desde los días de Mahoma los judíos encabezan la lista de enemigos mortales del islam. Es por eso que, para centenares de millones de musulmanes, es francamente intolerable que haya una nación declaradamente judía en una parte del mundo que, insisten, es suyo por derecho divino. Sin embargo, mientras que los líderes de agrupaciones islámicas en países tan distantes de Israel como Marruecos e Indonesia no vacilan un instante en asegurar que su solidaridad con los palestinos se debe a los mandatos de su fe religiosa, no a sus eventuales sentimientos humanitarios, en el Occidente muchos políticos e intelectuales moderados están resueltos a convencerse de que ya han quedado atrás las guerras de religión, que todos quieren vivir en paz y que, si con frecuencia estallan conflictos sanguinarios en el Gran Oriente Medio, es forzosamente a causa de factores económicos o de la arrogancia imperialista de los occidentales mismos, entre ellos los israelíes. Tal actitud puede entenderse, ya que es muy tentador atribuir el odio hacia América del Norte, Europa y, con virulencia realmente excepcional, Israel, que todos los días manifiestan líderes musulmanes, a los errores propios que podrían corregirse, pero por desgracia el asunto no es tan sencillo. Dadas las circunstancias, Israel no tuvo más alternativa que reaccionar frente a los ataques constantes de los islamistas de Hamas, a sabiendas de que en seguida sería blanco de las críticas furibundas de quienes lo tratarían como un agresor despiadado. Hace poco Turquía reaccionó de la misma manera contra un misil que fue disparado, por error, desde Siria y que impactó a pocos metros de la frontera entre los dos países, sin que nadie pensara en protestar. En cambio, la contraofensiva israelí motivó manifestaciones de repudio en un centenar de ciudades, aunque a juicio de los observadores fueran mucho más pequeñas que durante el operativo “Plomo fundido” de fines del 2008 y comienzos del 2009. Parecería, pues, que está perdiendo fuerza el consenso detrás de la propensión generalizada a culpar a Israel por una proporción sustancial de los problemas geopolíticos internacionales, dando por descontado que, si el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu adoptara una postura menos combativa, la creación de un Estado palestino independiente sería más que suficiente como para apaciguar al mundo musulmán. Por cierto, como subrayó el presidente norteamericano Barack Obama, un mandatario a menudo acusado de simpatizar con los islamistas, ningún país en el mundo podría tolerar pasivamente por mucho tiempo que un vecino lo bombardeara con proyectiles.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.031.695 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA - Domingo 25 de noviembre de 2012


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