Vacunas al día: mejor prevenir que lamentar
Hepatitis B, hepatitis A, tos convulsa, formas graves de tuberculosis, meningitis, neumonía, difteria, rubeola y tétanos, son algunas de las enfermedades que pueden prevenirse a través de la oportuna inmunización que es además de carácter obligatorio y gratuito en todos los hospitales públicos del país.
En 1993 la Argentina puso en marcha el Plan de Erradicación del Sarampión. La campaña, dirigida a la población mayor de 15 años, alcanzó el 95% de cobertura y como resultado en los últimos años casi no se han registrados casos de la enfermedad.
En tanto, en el 2007 el país se sumó por primera vez al programa de vacunación contra la rubeola en adultos propuesto por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), iniciativa que apuntó a la eliminación del síndrome de rubeola congénita y al control definitivo de la enfermedad de origen viral.
El denominador común: la vacunación, que no sólo previene de enfermedades sino que ahorra millones de pesos al sistema sanitario. Pero el cumplimiento del calendario de vacunación no alcanza los niveles necesarios.
Hasta marzo del 2007, las estimaciones de las autoridades sanitarias nacionales indicaban que unos 175.000 bebés -de un total de 700.000 nacidos por año- no recibían la BCG. En la provincia de Buenos Aires, sólo el 75% de los chicos de 1 año estaban vacunados contra la hepatitis A y apenas la mitad de los bonaerenses lo estaban contra la hepatitis B.
Otro de los casos testigos del incumplimiento en el calendario es el de la tos convulsa.
Según la cartera de Salud, pese a que la inmunización a nivel país llega al 91%, existen departamentos el conurbano bonaerense y en el noroeste argentino donde apenas ronda entre el 50 y el 70%.
La hepatitis B, enfermedad que la OMS proyecta erradicar en los próximos años, se transmite por relaciones sexuales, por transfusiones o por pinchazos con agujas infectadas.
Es uno de los virus más transmisibles por vía sexual y el único que se puede prevenir con la vacunación.
La OMS decidió que la vacunación contra hepatitis B se haga desde el nacimiento, para que llegada la adolescencia, con las primeras relaciones sexuales, no se produzca el contagio. «Si un recién nacido no se vacuna contra la hepatitis B puede hacerlo luego; lo importante es que lo haga antes de iniciada su vida sexual, ya que una relación sin preservativo es suficiente para contraer el virus de la hepatitis B», explica el infectólogo Gabriel Levy Hara.
La hepatitis B se puede tornar crónica en algunos casos; la hepatitis tipo A no, pero en el 1 ó 2% de los casos puede ser fulminante. «Se estima que alrededor del 70% de los casos que no son fulminantes presentarán la ictericia -ponerse amarillo-, fiebre y vómitos como signo de la enfermedad.
El porcentaje restante que no se pone amarillo puede presentar los síntomas de forma leve causando que la afección transcurra sin ser diagnosticada como tal», señaló el especialista, que es coordinador en la ciudad de Buenos Aires de la Red de Infectología dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.
El contagio de la hepatitis tipo A está íntimamente relacionado a la falta de higiene y se produce por transmisión fecal-oral, es decir la mala higiene luego de ir al baño, comer con las manos sucias o cocinar y manipular alimentos con las manos contaminadas.
La vacuna se da al año y no antes, porque en general el bebé trae los anticuerpos de la mamá.
Con la BCG se previenen la mayoría de las formas graves de la tuberculosis.
Esta vacuna modifica al huésped, para que aun en condiciones desfavorables -mala nutrición, bajas defensas, exposición a bacterias durante días, contacto con personas infectadas- se evite el contagio y si se desarrolla la enfermedad sea la de tipo pulmonar y no la del sistema nervioso central, que es la más grave.
Vacunación por cuatro
Con la vacuna cuádruple se protege contra la difteria, el tétanos, la tos convulsa y el Haemophilus infuenzae B, bacteria responsable de meningitis, neumonía e infecciones diseminadas en chicos menores de 5 años. «Con la vacunación masiva se redujo significativamente estas enfermedades; fue una de las intervenciones de la última década más impresionante», sentenció Levy Hara.
La Sabin previene contra la poliomielitis. Si bien no existe la enfermedad actualmente, según el especialista cada tanto aparecen algunos casos «dudosos».
Por su parte, la triple viral es la que previene contra la parotiditis -paperas-, sarampión y rubeola. «En los adultos la papera puede dejar secuelas genitales, con la probable disfunción para la concepción en los hombres y en las mujeres, aunque es más raro, también causar problemas en los ovarios», indicó el especialista.
La doble viral -sarampión y rubeola- se da sólo en situaciones muy particulares. Si no hubo vacunación de adultas se realiza durante el puerperio o post aborto.
«Cuando una mujer se vacuna contra la rubeola y queda embarazada días después normalmente se asusta, pero es bueno saber que no existe peligro.
Igualmente se monitorea el embarazo pero tiene que consultar sin ponerse nerviosa», aseguró el infectólogo, y agregó que «es fundamental saber que esta al igual que el resto de las vacunas, tienen una eficacia altísima y son cubiertas por el Estado».
CAROLINA STEGMAN
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