Vagón sureño: la formación que viaja en el tiempo
La banda roquense que se disolvió hace 14 años vuelve a reunirse por única vez hoy sábado, a las 23.30, en el bar de Casa de la Cultura de Roca. El antes y el después de una grupo de garage.
MUSICA
El antes y el después. El antes: una banda de garage, cuatro adolescentes de entre 15 y 17 años que hacían sus primeros palotes en la música y un tiempo que quedó marcado por las influencias del rock progresivo y hasta los sonidos del medioevo, que en esa época estudiaban en INSA.
Pero Vagón sureño, la formación de Matías Morelli, Pablo Boltshauser, Federico Salgado y Cachi Banacloi quedó estacionada en el recuerdo 14 años atrás, cuando tocaban en bares y fiestas de la zona.
De aquellos años a hoy, hay mucho tiempo de aprendizaje, kilómetros y proyectos de distancia. Matías se fue a Buenos Aires y tras ganar un concurso es hoy el solista percusionista de la Orquesta de Bahía Blanca. Pablo se especializó en guitarra clásica y guitarra contemporánea en Buenos Aires y allí ahora forma parte del ensamble La compañía oblicua.
Después de estudiar en el conservatorio de Buenos Aires y el Nacional, Fede Salgado toca bajo y contrabajo en la banda de rock porteña Andando Descalzo, forma parte de los Swing Timers y grabó en el último disco de Bajofondo y en el de Hilda Lizarazu. Cachi Banacloi, que en el medio se fue a España, integra el grupo Teatro a la carta, de Roca, y canta en Birome.
Aunque hubo una pelea antes de que la banda se disolviera, en 2001, los cuatro siguen siendo amigos y hasta se suben juntos a un motorhome para irse de vacaciones a la cordillera cuando el tiempo y las distancias se acortan y vuelven a coincidir en Roca.
De algunos de esos trasnochados encuentros surgió la idea de reunirse otra vez, desempolvar viejas partituras, recordar temas y volver el tiempo atrás.
En realidad, fue el quinto integrante, suerte de quinto Stone del grupo, Lisandro “Licha” Olivera (el amigo fiel que cargaba los equipos cada vez que había recital) el que insistió en que Vagón Sureño vuelva a un escenario. Y le dieron el gusto, como corresponde: esta noche, a las 23:30 (con puntualidad, aclaran cuatro veces) en Elefante blanco, el bar de Casa de la Cultura, aquella banda se reencontrará con su música. Y con su público.
Ya no tienen el pelo largo. El después -a los 30 años- los encuentra en distintos lugares físicos, pero en el mismo camino musical que emprendieron en el garage de la casa de Matías Morelli, cuando su papá acondicionó el lugar para que ensayaran dos veces a la semana, durante tres horas cada vez.
“No me sorprende que todos nos dediquemos a la música de modo profesional”, dice Fede Salgado, el más chico del grupo y el último en sumarse en aquella formación que tuvo algunos cambios a lo largo del tiempo. “En aquel momento lo hacíamos todo con seriedad. Ni siquiera dejábamos que vinieran amigos a los ensayos porque lo tomábamos muy en serio”, agrega.
Matías, pese a ser la voz sarcástica de la banda, le suma la cuota de nostalgia: “Aprendimos música todos juntos. Ensayábamos y compartíamos todo. No eran sólo los ensayos: compartíamos todo, respirábamos el mismo aire; íbamos a ver shows juntos, estábamos todos juntos todo el tiempo. No sé si hoy se podría dar una cosa así”, dice, comparando los viejos y los nuevos tiempos.
Quién sabe. Ellos, por coincidencia geográfica, porque “Licha” insistió y porque fueron y son amigos, volverán a respirar el mismo aire y a sonar juntos, aunque el tiempo, los kilómetros y los proyectos los haya llevado a distintas estaciones.
Verónica Bonacchi
vbonacchi@rionegro.com.ar