“Venezuela necesita renovar el pacto social”
Hasta los 80 el país estaba entre los menos violentos del continente. Sin embargo, antes y durante el chavismo se crearon condiciones para un explosivo aumentode los homicidios. Para el experto Roberto Briceño, se demostró que bajar la pobreza y la desigualdad no alcanza para combatir la inseguridad: “Aquí se legitimó la violencia para conseguir metas”, dice.
Juan Ignacio Pereyra
pereyrajuanignacio@gmail.com
CARACAS.- La inseguridad es una de las principales preocupaciones para la sociedad venezolana. De hecho, el tema fue uno de los ejes centrales de la campaña electoral para las presidenciales del próximo domingo. Los candidatos favoritos, tanto el presidente encargado, Nicolás Maduro, como el líder opositor, Henrique Capriles, han dicho que se abocarán a resolver la violencia.
En este sentido, las estadísticas hablan por sí solas. El gobierno informó que en el 2012 hubo 16.000 homicidios en Venezuela, lo que da una tasa de 55,2 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Esto le otorga el quinto puesto a nivel mundial, según Naciones Unidas, superado por Honduras (91,6), El Salvador (69,2), Costa de Marfil (56,9) y Jamaica (52,2).
Sin embargo, el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) considera que la situación es aún más grave, ya que indicó que el año pasado los homicidios fueron 21.600, lo que arroja una tasa de 73 asesinatos. “Las comparaciones ayudan a tener una mejor dimensión. En la Argentina hay bastante preocupación por la situación del delito, que ha aumentado, y la tasa de homicidios está entre siete y ocho por cada cien mil habitantes. La de Venezuela es entre siete y diez veces más alta”, explicó el director del OVV, Roberto Briceño León, en una entrevista con “Río Negro” en su oficina de Caracas.
–Venezuela no era un país violento…
–No lo fue entre los años 50 y 80; ni siquiera en la época que tuvo guerrilla. En los 80 la tasa de homicidios era de ocho o nueve, que es la que tiene Argentina ahora. De una manera muy rápida aumentó el nivel de homicidios, incorporando muchas modalidades del delito, y se fue expandiendo a todo el país.
–¿Cómo se explica?
–El salto no fue progresivo. Nuestra tesis es que tiene que ver con la crisis institucional del país. Nos referimos a las normas, al pacto social. En 1989 tuvimos una revuelta popular muy grande que fue el Caracazo. Hubo saqueos y una cantidad grande de muertos. Contamos 534 en una semana, una cifra gigantesca en un país que el año anterior había tenido 1.700 homicidios en doce meses. Ahí se quebró una parte de la institucionalidad, de la armonía social que Venezuela había tenido. La tasa de homicidios subió a 13 y en los años siguientes se mantuvo.
–¿Cuándo volvió a crecer?
–En 1992 hubo dos intentos de golpe de Estado: el que dirigió Hugo Chávez en febrero y el que condujeron otros militares en noviembre. Hubo muertos y otro quiebre institucional de orden político, individuos que por la fuerza ignoraban las leyes y el acuerdo social que dice que para ser presidente hay que ganar elecciones. La tasa pasó de 16 homicidios en 1992 a 21 en 1994, que es el primer año del segundo gobierno del presidente Rafael Caldera. Durante cinco años los homicidios se mantuvieron idénticos. Incluso disminuyó un poquito la tasa, a 19, porque aumentó la población y los homicidios siguieron siendo casi los mismos.
–En 1999 entró el gobierno de Chávez, ¿y qué sucedió?
–Muchos lo votaron pensando que al ser un militar iba a resolver la inseguridad, pero no fue así. En los dos primeros años se duplicaron los homicidios. En el 2003 llegaron a 11.300. En el 2004 el gobierno censuró toda la información. No se dieron más cifras oficiales hasta que Maduro dijo en un informe que en el 2012 había habido 16.000 homicidios, sin más detalles. Pero nosotros tenemos los datos basados en archivos oficiales, no obtenidos oficialmente.
–¿Cómo?
–Hay gente honesta en todas partes, venezolanos que consideran que la información, tal como dice la ley, es pública y no del gobierno; tenemos amigos, alumnos… Entonces, en el 2005 se creó el Observatorio Venezolano de Violencia. Los investigadores de cuatro universidades nacionales nos pusimos de acuerdo para buscar información. Ahora somos siete universidades, de las cuales cinco son públicas y dos privadas. Damos nuestras cifras y el gobierno nunca nos desmintió. En el 2010 decíamos que la tasa era de 56 y el gobierno hizo una encuesta donde la tasa le dio 75. No hizo pública la información, pero nosotros obtuvimos los datos.
–¿Por qué se incrementó la violencia?
–La explicación del gobierno es que la violencia y el delito tienen su origen en la pobreza y en la desigualdad. Eso domina el pensamiento de América Latina. El gobierno ha dicho que el delito también es por la lucha de clases. Pero al mismo tiempo dice que la pobreza y la desigualdad han disminuido. Entonces, ¿cómo se explica?
–¿Cómo?
–Creemos que Venezuela ofrece y está demostrando un elemento teórico bien particular, que es el pacto social. La polarización implica dos países, dos legalidades. Se hace una policía nacional y el presidente dice que no es una policía de la burguesía, es del pueblo, socialista. Una policía para un sector social es una ley para un sector y no es universal. Eso quiebra completamente la dinámica de la sociedad. Además, durante años el gobierno se ha dedicado a elogiar las armas, la violencia, la fuerza…
–¿Podría explicarlo?
–Creo que siempre hubo una intencionalidad política de mantenerse en el poder, pero las consecuencias han sido de violencia común. En 4 febrero se hizo una marcha enorme para conmemorar el golpe de Estado de 1992. ¿Qué se está recordando? El uso de las armas y de la violencia para obtener metas por fuera de la ley. Detrás hay una idea política, pero ¿cómo puede leer eso un joven? De ahí que usan las armas para obtener lo que quieren, que puede ser una camioneta, dinero o un celular. Se legitimó la violencia para obtener metas y el problema es el mensaje que se baja: “Las leyes no importan, hago lo que me da la gana”. Lo mismo piensa el chorro: “La ley soy yo”.
–¿Qué consecuencia tienen la violencia del discurso político?
–El 58% de los venezolanos pensaba que el discurso violento de Chávez influía en la violencia del país, según nuestras encuestas. Quiere decir que una parte del chavismo cree eso (porque Chávez ganó con el 55% de los votos en octubre pasado). Era un presidente muy agresivo y mandaba mensajes muy equivocados, hablando de pulverizar y destruir al enemigo.
–¿Cuánto más puede aumentar la violencia?
–No tiene límites. El límite es cuando la sociedad en su conjunto, incluyendo el gobierno y las autoridades, ya dice basta. Hay que tener en cuenta que el 84% de las víctimas son pobres. Esto se da porque en los barrios, en lo que en la Argentina llaman “villas”, no hay protección policial.
–¿Qué cambios generó la violencia en la sociedad?
–La violencia te quita la libertad. La gente se reúne en los centros comerciales porque se siente más segura. Sábana Grande es un bulevar que nunca llegó a ser como Florida o Lavalle en Buenos Aires, pero igual tenía su vida. Ahora a las ocho de la noche está vacío. La gente se guarda cuando oscurece. Hace seis años sacamos el turno noche de la Universidad Central porque los alumnos y los profesores no querían ir.
–¿Cómo se revierte esta situación?
–Con un mensaje claro de unión de la sociedad, de refuerzo del pacto social, de respeto de las normas y del otro. Eso es lo básico. Hay que dar un mensaje en el que no sea lo mismo ser un asesino que un trabajador honesto. No es igual ser estudiante que malandro. Si eres asesino o secuestrador, la sociedad irá por ti para castigarte.
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