Verano 2026: Ciencia en ojotas, un simple elemento puede cambiarlo todo
En esta edición hacemos ¡Este sí que flota! Una actividad para hacer con las infancias durante las vacaciones de verano.
¿Todo listo para poner manos a la obra y zambullirnos en un experimento que nos va a dejar la boca abierta? Hoy les traemos una nueva experiencia en la que vamos a necesitar elementos muy simples pero con los que tendremos resultados de los que aprenderemos mucho.
«¡Este sí que flota!», así se llama el nuevo experimento que trae esta sección para hacer con los más chicos. Un simple elemento puede cambiarlo todo.
¿Qué necesitamos para hacer
- Dos frascos transparentes
- Agua
- Sal
- Dos huevos
Paso a paso para hacer nuestro ¡Este sí que flota!
Paso 1: Lo primero que necesitamos es buscar dos recipientes transparentes.
En la medida de lo posible, que sean iguales, así el experimento se puede observar mejor.
A los dos recipientes le ponemos agua.
Paso 2: A uno lo dejamos con agua de la canilla. Al otro le vamos a agregar sal.
Como referencia, en un litro de agua tienen que agregar media tacita de sal.
Paso 3: Después mezclamos hasta diluir toda la sal.
Paso 4: Ahora tomamos dos huevos. Si son del mismo tamaño y peso mucho mejor.
Y ponemos uno en cada frasco.
Paso 5: ¡Sorpresa!
¿Qué vemos diferente en cada frasco? ¡Sí! en uno flota y en el otro se hunde.
Pero ¿Por qué pasa esto?
El huevo en el frasco con sal flota y en el otro se hunde. Esto sucede por el cambio de densidad, pero ¿Qué es la densidad? De manera simple, podemos decir que hace referencia a qué tan apretadas están las cosas dentro de algo. Algo con mucha densidad es más pesado, y algo con poca densidad es más liviano. Por eso, el agua sin sal tiene poca densidad y el huevo es más denso que esa agua, entonces se hunde. Cuando le ponemos sal al agua, la densidad del agua aumenta. Por eso, en ese frasco el agua es más densa que el huevo, y por eso lo empuja hacia arriba y el huevo flota.
Fuente: @tati_laprofe
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