Villa La Angostura perdió una temporada pero sigue en pie

La nevada y el derrumbe en la ruta revivieron los temores del volcán, en el 2011. Pero una sociedad que aprende de esas experiencias está preparada para superar nuevos escollos.



Todos los negocios de la ciudad están abiertos y a la espera de los turistas del finde largo. Foto: Alfredo Leiva

Todos los negocios de la ciudad están abiertos y a la espera de los turistas del finde largo. Foto: Alfredo Leiva

El 23 de julio un macizo de roca cayó sobre la Ruta Nacional 40, pero para Villa La Angostura los problemas habían comenzado dos noches antes, cuando una fuerte nevada cubrió calles, complicó caminos, volteó tendidos eléctricos y arrancó de cuajo árboles enteros. A 25 días de semejante golpe, esta ciudad neuquina, que ya se recuperó de la erupción de un volcán, da pelea para levantarse otra vez.

Lo que los actores del turismo angosturense, que es la actividad económica excluyente de la ciudad, perdieron este invierno es la temporada alta, esas dos semanas de vacaciones de invierno en la ciudad y la provincia de Buenos Aires que empujan a un público de media y alta gama a este rincón de la cordillera rodeado de belleza, servicios exclusivos y circuitos turísticos.

Llegaron turistas pero no en la misma cantidad: menos de la mitad de lo que esperaban. Y ya se sabe que los que manejan hoteles, restaurantes, excursiones y demás servicios obtiene en esos días el “colchón” que permite soportar la baja temporada, que aquí se nota más que en sitios más grandes.

El gobernador Omar Gutiérrez llegó enseguida a “la Villa” y, como suelen hacer los gobiernos neuquinos, que desde 1963 son del MPN, les dijo a todos que habrá dinero para repartir. “Mostró una billetera grande y todos se entusiasmaron”, contó un empresario turístico en reserva.

Muelle Viejo de Bahía Manzano, adonde llega uno de los barcos del puente acuático con Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

Por lo pronto, el Estado provincial se hizo cargo del costo de los cinco servicios diarios de catamarán que sortean por agua el tramo de la Ruta 40 cortada por el derrumbe. Y los que hacen el transporte terrestre, aunque les cobran a los pasajeros, no quieren quedarse afuera del reparto.

Los dueños de cerro Bayo (la montaña no es una concesión estatal) gastan entre 2.500 y 3.000 litros de gasoil por día para darle electricidad al centro de esquí porque el tendido fue literalmente volteado por la nieve y la caída de ramas. Santiago Mazza, gerente de Montaña, garantizó que seguirán abiertos todos los medios y refugios hasta fin de mes seguro. “Y tenemos el objetivo de seguir” en septiembre, añadió, a pesar del costo del combustible.

“Lo peor que nos pasó fue la información”, opina Simón Puyó, un cabañero de La Angostura, en relación a las noticias que estas semanas hablaron de aislamiento y encierro. Razona que sobra nieve y todos los servicios están en funcionamiento, aunque admite que el derrumbe en la ruta complica la conexión con el aeropuerto de Bariloche.

Puerto Huemul, donde se embarcan los que llegan de Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

“Esta iba a ser la temporada en la que íbamos a sembrar todo lo que habíamos cosechado”, se lamenta Pablo Bruni, secretario de Turismo del municipio. En el inicio de julio, la aguja del medidor de ocupación ya había subido al 50% y se preparaba para crecer al 90%, pero la realidad es que el promedio mensual ni siquiera se acercó a la mitad.

Nadie le daba crédito a Villa La Angostura en 2011 cuando las cenizas del volcán Puyehue-cordón Caulle taparon las calles, los techos, las rutas. Decían que la mitad de la gente se había ido y que la recuperación tardaría no menos de 10 años, pero en cuestión de meses se levantó. Esa es la enseñanza para el trance actual.

Crece la bronca por la promesa incumplida de liberar la ruta

Hay alternativas de sobra para llegar hasta Villa La Angostura pero las rocas que permanecen sobre el asfalto de la Ruta Nacional 40, a unos 50 kilómetros de Bariloche, cortan el tránsito por el principal acceso a la ciudad: el que transporta los turistas que aterrizan y despegan del aeropuerto de Bariloche.

Ayer Vialidad Nacional anunció temprano que por la tarde realizarían las tareas de microfragmentación de la roca que quedó en situación inestable luego del derrumbe.

Bariloche se portó muy bien con La Angostura, desde el área de Turismo hasta las agencias de viaje y las empresas

Pablo Bruni, secretario de Turismo de la Municipalidad.

Sin embargo, fracasaron las detonaciones que Vialidad Nacional realizó con la asistencia del Ejército sobre la Ruta Nacional 40 para despejar el camino hacia Villa la Angostura. 

En la localidad no son pocos los funcionarios y bastantes los empresarios que sostienen que 25 días son demasiado tiempo para liberar el principal acceso a la ciudad.

Las alternativas para llegar

Navegar el lago Nahuel Huapi tiene un encanto particular y aunque el viaje se hace más largo y complicado, los días de sol se transforma en una experiencia única.Hay transfers desde el aeropuerto o la Terminal de Bariloche.

En auto se puede llegar por el norte por Siete Lagos, ya sea por Villa Traful o San Martín.

“Que vengan los turistas”, recomienda Lourdes

Lourdes es de Asunción del Paraguay y hace años que no se pierde un invierno de nieve en Villa La Angostura. Con tres amigas y algunos maridos, aterrizaron como siempre la semana pasada en Bariloche y alquilaron dos autos, pero esta vez tuvieron que dar una vuelta más larga porque llegaron a través de Villa Traful y la Ruta de los Siete Lagos. “Había muchos pozos, pero el camino está despejado”, contaron Lourdes y sus amigas en la base del cerro Bayo el jueves a la mañana.

“Que vengan los turistas, que está todo funcionando muy bien”, dijeron las amigas.

El derrumbe nos mató. Necesitamos la ruta para el turismo y también para ir a Bariloche a hacer trámites o al médico

María Mónica Quintana vive desde hace muchos años en la ciudad.

Joaquín y su familia (madre, esposa y dos hijos) no pudieron elegir porque, cuando el camino se cortó, ya tenían todas las reservas. Desde Mar del Plata bajaron en Bariloche y se tomaron dos taxis hasta Puerto Huemul, que les costaron 3.900 pesos. Disfrutaron el viaje en barco y ahora disfrutan del esquí en el Bayo.

María Mónica Quintana vive desde hace años en la villa. “El derrumbe nos mató”, cuenta, pero “lo del catamarán nos alivia”, añade mientras apura un café americano en un bar del centro.

Villa La Angostura puede empezar a recuperarse este fin de semana: que venga el turista y que cuente cómo estamos

Simón Puyó, dueño de un complejo de cabañas en la ciudad.

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