Vinculan a Manganaro con el inicio de la maniobra
Medina le apuntó a Terrado y éste lo acusó de acordar con los querellantes para beneficiarse en el fallo. Complicaron a los exdirectivos del BPN Bugner, Racco, Herrera, Cáceres y Oser.
Leonardo Petricio
NEUQUÉN (AN).- Con crudeza afloraron ayer las diferencias entre los directivos del grupo Temux y en medio de sus mutuas acusaciones quedaron expuestos los funcionarios del BPN y del gobierno que entonces lideraba el exgobernador Jorge Sobisch. Uno de los imputados vinculó al exministro Luis Manganaro con lo que sería el germen de la estafa que se investiga.
José Medina, quien era tesorero de la Cooperativa de Crédito San Elena Limitada y director de Temux le apuntó particularmente a Jorge Terrado, a quien identificó como el verdadero líder de las empresas. Este lo recusó (ver recuadro). Pero también a los otros directivos de las firmas –Compañía Elaboradora de Productos Alimenticios (CEPA) y Santa Elena Bursátil–, al decir que conformaban un grupo. Este es un punto conflictivo porque algunos, como ayer lo hizo Emilio Brocca, sostienen que las firmas actuaron en su operaciones con el banco en carácter individual.
Medina dijo que Terrado era quien acordaba las negociaciones de sobregiros con el BPN y en ello involucró centralmente a Juan Bugner, a Félix Racco y Carlos Herrera.
Reveló que quien relacionó al grupo con el BPN fue Fabián Correa, “un operador financiero de Neuquén” y a través de éste a Luis Manganaro y al “Negro” Oser. “Digo ‘Negro’ Oser porque era la forma en que lo nombraban Terrado y (Daniel) Calabria”, aclaró.
Trazó un detallado protagonismo de Terrado en la causa, de quien dijo que “daba una imagen de hombre todopoderoso, decía que iba a sacar adelante a CEPA y que después vendería en u$s150.000.000. Dijo que era quien acordaba los sobregiros con Bugner, de quien señaló que era el “interlocutor” con el grupo.
Preguntado por qué declaraba ahora argumentó que “hubiera declarado en la indagatoria pero teníamos un defensor conjunto. Luego vi que no podía ser conjunto porque había intereses contrapuestos entre los dueños y quienes éramos operadores”.
Agregó que cuando las empresas quebraron lo único que logró de Terrado fue que le pagara el abogado para que lo defendiera de las causas en que había quedado involucrado. “Pero después me di cuenta que fue peor, que era un salvavidas de plomo y cuando pude contraté uno”, aclaró.
“Se me acusa de cosas que no corresponden y creo que declarando puedo echar luz a lo que realmente sucedió. No actué consciente o voluntariamente de hechos ilícitos. No tengo nada que ocultar, no cometí ningún delito. Seguí las instrucciones de los dueños”, expresó a los jueces.
Caso temux
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