Volvió la merienda: ¿efecto pandemia?

La larga cuarentena y las posteriores restricciones horarias hicieron que cambiemos de hábitos... o renovemos viejas costumbres. La hora de tomar el té se convirtió en el momento de la reunión. Y de la mano, llegó el boom de la pastelería. Los que saben responden.




La merienda es el nuevo boom de la gastronomía. Está de moda por varios motivos. Y esto ha llevado a que la pastelería viva hoy uno de sus mejores momentos. ¿Por qué se está dando este fenómeno? ¿Cuáles son las razones que explican esta tendencia? Referentes de la región acusan recibo de esta novedad y comparten sus explicaciones.


El tiempo de la cuarentena eterna que vivimos y la veda que regía a partir de las 20 condicionó nuevos horarios para el encuentro en lugares públicos y en bares y confiterías.

Es así que adultos y millennials especialmente, empezaron a juntarse en el 2020 a partir de las 17, en general, para verse, visualizarse, conectarse, charlar y de paso…. compartir algo rico. Y lo rico pasaba y pasa por la pastelería.

Un dato: no solo se pedía exquisiteces dulces sino también saladas. Es así que también aparecieron en las mesas de las confiterías comidas saladas como brusquetas, por ejemplo, más allá del tradicional tostado o sándwich de miga. ¿Por qué esto? Porque en este horario a parte del café o el té se pedían también cervezas.

Otra cuestión que favoreció este boom de la merienda: cazas tendencias registraron en el 2020 que la mayoría de nosotros compensamos la angustia del encierro con el consumo de alimentos dulces. Nada nuevo, pero realizado por una gran mayoría en un momento dado, el hecho se convierte en fenómeno.

"La gente encontró un nuevo espacio para reunirse", dicen las pasteleras.


Mica Di Lena, pastelera de Bariloche, comenta que “el boom de las meriendas llegó para quedarse. De alguna manera la gente encontró un nuevo espacio a la mediatarde para encontrarse y compartir fuera del hogar. Este fenómeno nos puso el desafío de pensar alternativas y propuestas para ofrecer no solo pastelería sino también en especialidades de panificados y boulangerie. También el campo de la cafetería y el té ampliaron sus opciones”.

“Este es un gran momento para la pastelería, por sobre todas las cosas, poder llegar a distintos públicos. Que la gente pueda tener al alcance la posibilidad de disfrutar de una merienda o un ‘té-cena’ cuando lo desee. Estos antes eran momentos que se reservaban para compartir en el hogar y quizá solo un cierto sector disfrutaba de ‘la hora del té’, hoy es público y masivo”, comenta @chikapastel, que trabaja en el hotel Arelauquen.

La pastelera Victoria Saldubehere, prestigiosa referente de San Martín de los Andes, afirma que “después de la cuarentena hubo un crecimiento en las ventas de pastelería. Se puso de moda el brunch (mix de desayuno tardío con almuerzo) y sobre todo la merienda por el horario limitado de apertura de las cafeterías y restaurantes”.

¿Una explicación? “En el confinamiento crecieron de forma exponencial las vistas en videos de recetas y todos fueron cocineros por un tiempo. Esto le permitió a la gente, en su mayoría, preparar sus propios panes, cookies y hasta se animaron a preparar una rica torta. En ese proceso comenzaron a valorar más el trabajo y la dedicación que hay detrás de cada producto que hacemos. Esto lleva a que haya ahora una tendencia de consumo más de lo artesanal y no tanto de lo procesado e industrializado”, aporta.

Hay varias propuestas ideales para acompañar a la tarde.


Milka Iglesias, una pastelera allense que desde hace un buen tiempo la rompe en Valle Medio, aprecia que desde que se retomó, de algún modo, algo de la vieja normalidad, “un sector de la sociedad continúa con un rito que adquirió durante la pandemia: dedicarle un tiempo a la merienda y descanso en ese horario saliendo de la rutina clásica”.

“El hecho de hacer pastelería y proporcionar postres y tortas a distintos locales de Choele Choel me da una visión amplia de la preferencia y del cambio de hábitos de las personas. Veo entonces un gran abanico de opciones demandadas que van desde lo saludable, frutal y clásico a las más golosas”, expresa.

“Poniendo como eje la pandemia podemos decir que hay un antes y un después del consumo de la pastelería en la merienda”, afirma para expresar su idea.

Alejandra Larrigaudiere, pastelera de Fernández Oro, hace un punteo más que interesante de esta tendencia. “Las restricciones de la pandemia hicieron que nos adelantáramos en la cuestión de celebraciones en horarios que antes no los teníamos tan incorporados. Vemos muchos grupos de chicas o chicos que fueron reemplazando la cena del encuentro por la merienda del encuentro. Veo que muchas celebraciones, como casamientos por ejemplo, se están llevando al horario del mediodía, siesta o principio de la tarde. En el regresado a esta nueva normalidad no he hecho mesas dulces para la noche sino para la tarde. También veo que en estos nuevos horarios el encuentro se extiende y distiende más”.

Las exquisiteces saladas también están bien consideradas...


Hace otra observación valiosa: “en relación a lo que son los productos, antes en la mesa dulce lo salado tenía poco protagonismo: había unos snacks, sándwichs de miga y pizzetas. Ahora se pide un equilibrio entre lo salado y lo dulce con una alta exigencia de calidad y presentación. Este movimiento nos llevó a muchas pasteleras a pensar qué puedo crear como alternativa salada que también cubra el gusto de veganos, vegetarianos y quienes necesitan sin tacc. Bonito, rico, estético, exquisito y saludable en los dos mundos, esto es el desafío que tenemos con esta nueva gastronomía”.

En este boom tienen mucho que ver “la nueva generación de tealovers”, aprecia Adriana Harguindeguy, emprendora de “Te & Compañia” en Neuquén capital. Muy buena conocedora de su provincia constata que tanto cada vez ve más gente merendando en cafeterías en Villa La Angostura y Traful, puntos que siempre frecuenta como fans de la cordillera.

“Nuestra tienda en pocos días vamos a ofrecer más experiencias de té para disfrutar con amigos, catar, merendar y aprender sobre un universo que nos conecta con la felicidad, la calma y el disfrute. Nos encanta lo que está pasando, cambios de hábitos, reunirse para merendar con maridajes muy interesantes y con una nueva generación de tealovers que marcan la agenda para el diseño de nuevos blends”, dice.

Para rescatar un punto maravilloso del horroroso 2020: “creo que hemos aprendido a conectarnos con nosotros mismos y con los demás y en la medida que podemos elegimos circunstancias gratificantes para hacerlo. La merienda es una de ellas”.


El poder de los millennials


Todos los pasteleros consultados por RÍO NEGRO coinciden en apreciar que en este boom de la pastelería los millennials son decisivos en que así sucedan las cosas.

Un estudio de la consultora Better Homes & Garden´s Food Factor reveló que:

* un 93% de los adolescentes y jóvenes prueban una receta nueva por mes.

* un 77% dice estar interesado en experimentar nuevos alimentos.

Estos datos los cafeterías y confiterías de la región lo viven.


Tanto en Neuquén como en Río Negro los referentes gastronómicos aceptan que el millennial foodie está provocando un cambio cultural y económico importante. Justamente es por ello que estos chicos, que son el motor de las transformaciones, son apetecibles como clientes.

Se sabe: nuestros adolescentes están dispuestos a ahorrar o manejar una hora por una novedad culinaria o por un postre que los vuelven locos.

“Nunca antes hubo generaciones que prestaran tanto atención a la comida como los millennials. Condicionan criterios como la agricultura orgánica, exigen saber con precisión el origen de los alimentos, valoran el packaging de los productos y evalúan la estética y el estilo de un comercio. La edad y su poder adquisitivo les da poder para guiar e imponer tendencias”, interpreta la consultora antes mencionada.


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