“Volvió una noche” regaló carcajadas
La cita es en el Centro Cultural Municipal de Cipolletti.
PAULA GINGINS pgingins@rionegro.com.ar
Un espectáculo de altísima calidad; una comedia clásica narrada por personajes y escenas desopilantes; una iluminación que pinta los escenarios y los tiñe de sensaciones; una escenografía bella y funcional; una música que acompaña y transmite emociones; un elenco sólido; un director que sabe llevar la combinación de esos aspectos a buen puerto; una adecuada selección de texto, de esos que casi no pueden fallar (sobre todo porque el resto del engranaje funciona y sostiene la propuesta). La divertida y profesional combinación de estos elementos encontró esta cronista el sábado pasado en la función estreno de “Volvió una noche”, el texto de Eduardo Rovner, dirigido por Carlo Argento, que trajo a la zona el Plan Federal de Coproducciones del Teatro Nacional Cervantes, junto con la Dirección de Cultura del municipio de Cipolletti (continuará en el C. C . Municipal durante los tres próximos sábados de agosto). El público que colmó la sala de Tres Arroyos y Toschi (unas 260 butacas) rió a carcajadas durante la hora y media que duró la pieza y aplaudió de pie. Es que esta comedia clásica se mete con los mandatos y las tradiciones familiares, un tema universal que funciona para desplegar ironías y exageraciones. Se suma aquí el regreso a la vida de las ánimas que aun tienen cosas por resolver en esta tierra. Pero ¿son ellas o son los vivos quienes deben “cerrar” lo inconcluso? ¿Están aquí o son imaginadas? Con auspiciosas actuaciones (párrafo aparte merece Dardo Sánchez, quien lleva a su criatura a límites expresivos sobresalientes, atraviesa diversos estados de ánimo y se mantiene en escena con energía alta durante toda la obra), los artistas hacen brillar a sus personajes. Si bien se nota la experiencia en algunos casos (Lala Vega encarna a una idish mamele genial) y, en lo actoral, aun puede crecer el elenco, logran entregar una buena historia, por el relato, dinámica e interacción entre los personajes. Las escenas en las que aparecen aquellos que ya no respiran entre nosotros (Gustavo Azar, Ileana Brotsky, Estaban Picasso y Edgardo Ibáñez, de la mano de su cómico Sargento Chirino) resultan verdaderamente desopilantes. Hay que destacar también la interesante versión roquera del tango “Volvió una noche”, de Gardel y Le Pera, que los mismos artistas, completos ellos, interpretan sobre el escenario (Dado Sánchez, Mariano Smovir y Matías Palacio abrazan instrumentos; Luciana Vega suma su voz a otras melodías y recrea a una novia enamorada). La música original de Federico Mizrahi y Luis Longhi (Demoliendo Tangos), acompaña maravillosamente cada escena. Mónica Nieva y Haritz Zornoza realizaron correctamente el diseño escenográfico de Mercedes Uría y lo mismo hicieron con el vestuario, por su parte, Inés Bertoia, Marina Gallardo y Julieta Venegas. Entre quienes no se ven sobre el escenario, se encuentra el experimentado director de esta puesta, Carlo Argento, quien, además de explotar lo mejor de cada integrante del elenco, realizó el diseño de iluminación y contó, hay que decirlo, con el incansable aporte de la asistente de dirección, Liliana Godoy. Lo cierto es que el público de la región todavía está a tiempo de disfrutar de esta propuesta, antes de que inicie su gira por Río Negro y concluya, en diciembre, sobre el escenario del gran Teatro Nacional Cervantes. Está a la altura.