San Martín de los Andes en familia: nieve de septiembre, sol de primavera y cuánto cuesta una escapada

Fuimos a San Martín de los Andes a mediados de septiembre y encontramos nieve firme, días de sol y muy poca espera en los medios de elevación. Cómo armamos el viaje en familia entre Chapelco, Quila Quina y los miradores, dónde comimos y los precios para planificar una escapada.

Redacción

Por Marcelo García (@viajoconvos)

Chapelco en septiembre: nieve en buenas condiciones, sol de primavera y muy poca espera en los medios de elevación. Gentileza Marcelo García.

Chapelco en septiembre: nieve en buenas condiciones, sol de primavera y muy poca espera en los medios de elevación. Gentileza Marcelo García.

Hay una idea que se repite cada año en el Alto Valle: que para septiembre la temporada de nieve ya fue. Que conviene guardar los equipos y esperar al invierno siguiente. Muchas veces es cierto, pero este año la historia fue diferente.

Del jueves 10 al lunes 14 de septiembre estuvimos en San Martín de los Andes con Vicky y las chicas, Ema y Luchi. Tuvimos un día completo de esquí en Chapelco, navegamos hasta Quila Quina, recorrimos miradores, caminamos por el centro y probamos distintas propuestas gastronómicas.

La conclusión práctica es esta: en septiembre encontramos nieve en muy buen estado, un día de sol pleno y muy poca espera en los medios de elevación. Y una ciudad que ofrece mucho para hacer más allá del cerro. Acá va nuestra experiencia y los datos que pueden servir para planificar el viaje.

Cómo llegar a San Martín de los Andes desde Neuquén


Esta vez salimos desde Neuquén en nuestra camioneta y elegimos el camino por Piedra del Águila. San Martín de los Andes está a unos 430 kilómetros de la capital y se puede llegar tanto por Zapala como por Piedra del Águila.

Un consejo para la ruta: cargá combustible en Piedra del Águila, porque después las estaciones escasean.

Si no querés manejar, desde septiembre hay una alternativa nueva. American Jet comenzó a volar entre Neuquén y el aeropuerto Chapelco el 15 de septiembre.

Los vuelos salen martes, jueves y sábados a las 10 y llegan a las 10.50. El trayecto dura apenas 50 minutos y se realiza en un avión de 19 plazas. Al comenzar la operación, el pasaje costaba alrededor de $175.000 por tramo. El aeropuerto está a unos 21 kilómetros de San Martín de los Andes.

Dónde alojarse en San Martín de los Andes con chicos


Nos alojamos en Rincón de los Andes Resort, en un departamento totalmente equipado del sector Los Álamos. La ubicación resolvió buena parte del viaje: está a tres cuadras de la costanera, así que las cenas y los paseos cortos pudimos hacerlos caminando.

Recorrimos el complejo y las chicas encontraron enseguida su lugar en el sector de juegos. La pileta climatizada quedó pendiente porque estaban un poco resfriadas y preferimos no arriesgar.

Si viajás con chicos durante la temporada de nieve, un departamento con cocina da bastante margen: permite desayunar sin apuro o resolver una cena ahí mismo cuando gana el cansancio. El complejo también ofrece desayuno de 7 a 11.

Quila Quina y la cascada del Arroyo Grande: cuánto cuesta


El viernes por la tarde nos embarcamos en el muelle de la costanera con Naviera Lácar & Nonthué rumbo a Quila Quina, dentro del Parque Nacional Lanín y en tierras de la comunidad mapuche Curruhuinca.

El traslado nos costó $70.000 por persona, ida y vuelta, y la navegación dura unos 30 minutos.

Al llegar consultamos por las actividades disponibles y, teniendo en cuenta el tiempo que teníamos, elegimos el trekking hasta la cascada del Arroyo Grande, a unos 700 metros del muelle.

La cascada del Arroyo Grande se alcanza por un sendero que parte a unos 700 metros del muelle de Quila Quina. Gentileza M.G.

El camino es bastante tranquilo hasta el sector por el que ingresan quienes llegan en auto. Después hay una subida de unos 150 metros por la calle hasta alcanzar el portal de acceso al sendero.

Como cualquier caminata de montaña, conviene hacerla sin apuro y respetando el entorno. Es un lindo lugar para llevar algo para comer y hacer un picnic, siempre con una premisa básica: todo lo que llevamos vuelve con nosotros.

El paseo hasta la cascada combina una caminata corta entre el bosque y uno de los paisajes naturales de Quila Quina. Gentileza M.G

¿Vale la pena? Sí. Hay un dato importante para hacer las cuentas antes de salir: el pasaje de la embarcación no incluye el ingreso al Parque Nacional Lanín.

Vicky, Ema y yo pagamos $15.000 cada uno por el acceso al parque. A eso se sumaron otros $5.000 por persona para ingresar al sendero de la cascada. Luchi, por ser menor de 5 años, no pagó.

En total, calculá unos $90.000 por adulto entre navegación, parque y sendero, a precios de septiembre de 2026.

La naviera ofrece tarifas reducidas para menores y jubilados que se aplican al comprar los pasajes en su oficina del muelle.

Un detalle práctico: no teníamos efectivo y pudimos pagar el acceso al sendero con Mercado Pago porque tenían conexión a través de Starlink. De todos modos, en estos paseos siempre conviene llevar algo de efectivo.

Chapelco en septiembre: sol de primavera y cero apuro


El sábado lo dedicamos entero al cerro. Subimos con el transfer de Pireco Turismo, que nos pasó a buscar por el hotel a las 8.30.

La decisión pesó más de lo que parece: te olvidás de las condiciones del camino, de si será necesario colocar cadenas, no pagás estacionamiento y, al final del día, nadie tiene que manejar de regreso con las piernas y el cuerpo agotados.

Alquilamos los equipos en Aquaterra, en el centro de San Martín. El día anterior nos probamos todo y ellos se encargaron de llevar los equipos temprano hasta la montaña.

Al llegar a Chapelco solo tuvimos que pasar por la guardería que tienen en la base, retirarlos y prepararnos para esquiar.

Nos tocó un sábado de sol pleno, temperatura primaveral y nieve en muy buen estado. Había gente, pero casi no tuvimos que esperar en los medios de elevación.

Subimos en la nueva telecabina hasta la cota 1.600. Desde ahí, Vicky y Ema tomaron la iniciativa y aprovecharon para bajar por pistas que todavía no conocían. Para Ema, fue uno de los grandes momentos del viaje.

Luchi también tuvo su jornada de esquí, a su ritmo y escala, en la magic carpet del sector de principiantes. Hubo caídas, por supuesto, pero ninguna consiguió desanimarla.

Cuánto cuesta un día de esquí en Chapelco


Almorzamos en la montaña: guiso de lentejas, hamburguesa completa y milanesa a la suiza con puré, más bebidas. Pagamos unos $160.000 en total, a precios de septiembre de 2026.

El pase diario de Chapelco tiene una tarifa general de $160.000, más $7.000 de la tarjeta reutilizable. Los chicos de hasta 5 años inclusive tienen pase sin cargo presentando DNI, aunque en nuestro caso tuvimos que ir a la oficina del centro para comprar la tarjeta. El pase peatonal cuesta $30.000.

La vista desde la confitería en el Cerro Chapelco. Gentileza M.G.

La gran novedad de este invierno es la telecabina para 10 pasajeros que conecta la base con la cota 1.600 en apenas cinco minutos.

Chapelco tiene previsto mantener su temporada hasta el 30 de septiembre, siempre sujeto a las condiciones de nieve. Bajamos agotadísimos. Probablemente, la mejor señal de que había sido un buen día de montaña.

San Martín de los Andes desde arriba y con historia


El domingo hicimos un city tour con Destino Andino. Nos pasaron a buscar por el hotel alrededor de las 14.30 y recorrimos dos miradores.

El primero fue el mirador Arrayán, sobre la margen sur del Lácar, con una vista panorámica de la ciudad y el lago.

El segundo está sobre el camino al lago Lolog. Desde ahí se puede observar la Vega Maipú y entender mejor el valle donde se extiende San Martín de los Andes.

Facundo, nuestro guía, fue contando la historia de la ciudad desde su fundación. También visitamos la casa donde atendía el doctor Rodolfo Koessler, uno de los primeros médicos de San Martín de los Andes.

La construcción data de alrededor de 1890 y Koessler la compró y amplió en 1920 para instalar allí su consultorio. Durante años funcionó, en los hechos, como uno de los primeros espacios de atención médica del pueblo.

Después de hacerlo, nos quedó una recomendación: si podés, hacé el recorrido guiado al comienzo del viaje. Ayuda a ordenar el mapa y después cada paseo tiene otro contexto.

Dónde comer en San Martín de los Andes


Una de nuestras cenas fue en Costanera Lácar, en Almirante Brown 255, esquina Juez del Valle, frente al lago. Pedimos pastas y trucha, uno de los pescados clásicos de la gastronomía cordillerana.

Otra noche elegimos Pantera Bistró, en avenida San Martín 713, primer piso. Es una propuesta diferente: comimos sushi, milanesas y risotto. Los tragos también ocupan un lugar importante en la carta. Conviene reservar.

Para el almuerzo fuimos a La Costa del Pueblo, sobre la costanera y frente al puerto. Probamos goulash y pastas. Si vas a navegar hasta Quila Quina, por su ubicación puede funcionar muy bien antes o después de la excursión.

San Martín de los Andes: precios y datos para planificar el viaje


En auto: desde Neuquén son unos 430 kilómetros. Se puede viajar por Piedra del Águila o por Zapala. Calculá alrededor de seis horas, según las condiciones de la ruta y las paradas.

En avión: American Jet conecta Neuquén con Chapelco los martes, jueves y sábados. El vuelo dura unos 50 minutos y comenzó a operar con una tarifa cercana a los $175.000 por tramo.

Chapelco: la temporada está prevista hasta el 30 de septiembre, sujeta a las condiciones de nieve. El pase diario general cuesta $160.000 más $7.000 de la tarjeta reutilizable. Los menores de hasta 5 años tienen pase sin cargo. Nosotros pagamos alrededor de $40.000 por persona por el alquiler del equipo.

Quila Quina: el catamarán nos costó $70.000 por persona ida y vuelta. A eso sumamos $15.000 de ingreso al Parque Nacional Lanín y $5.000 para acceder al sendero de la cascada del Arroyo Grande. Son valores de septiembre de 2026.

Dónde alojarse: Rincón de los Andes Resort está en Juez del Valle 611, a tres cuadras de la costanera.

Qué llevar: ropa térmica y en capas para las mañanas en el cerro, protector solar y buenos lentes para protegerse del reflejo del sol sobre la nieve. Y, sobre todo, ganas de aprovechar esos días de septiembre en los que el invierno y la primavera se encuentran.


Hay una idea que se repite cada año en el Alto Valle: que para septiembre la temporada de nieve ya fue. Que conviene guardar los equipos y esperar al invierno siguiente. Muchas veces es cierto, pero este año la historia fue diferente.

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