Una escapada a Casa de Piedra en verano: playas tranquilas, camping accesible y pesca deportiva

Entre el monte pampeano y el río Colorado, Casa de Piedra sorprende con un embalse de aguas claras, playas ordenadas, deportes náuticos, pesca deportiva y uno de los campings más económicos del verano, ideal para descansar sin multitudes.

El embalse de Casa de Piedra irrumpe entre el monte pampeano con aguas calmas y un horizonte abierto que recuerda al mar.

Casa de Piedra aparece en verano como una sorpresa en medio del monte pampeano. Después de kilómetros de jarillas y rutas rectas, el paisaje se abre de golpe y el embalse se muestra sereno, de un verde cristalino que invita a quedarse. No hay olas, pero la sensación es parecida al mar: horizonte abierto, brisa constante y una playa extensa donde cada actividad tiene su espacio.

El ingreso al agua está ordenado y pensado para convivir sin sobresaltos: un sector para pesca, otro para bañistas y un tercero para embarcaciones. El agua, alimentada solo por deshielos, es templada en la orilla y más fresca a medida que se avanza, ideal para los días de calor intenso. A pocos metros del camping, la playa suma bancos, sombra y un parador donde se puede almorzar, tomar algo o estirar la tarde con algo dulce, incluso con opciones vegetarianas y sin TACC.

Durante el día, el viento convoca a los deportes de vela y al kayak, mientras que la pesca deportiva y las caminatas por las bardas completan la experiencia. Los senderos, además de vistas amplias, guardan rastros fósiles y huellas de un pasado remoto.

Kayak, vela y pesca deportiva marcan el ritmo de los días ventosos junto al lago.

También se puede recorrer el área de chacras donde se pueden apreciar las plantaciones de viñedos, olivos o la producción caprina. Muchos vinos pampeanos, de la bodega Lejanía, Quietud, que tienen premios por su calidad, y si bien se elaboran en otras localidades, las uvas provienen de estas chacras de Casa de Piedra.

A su vez, la nueva Bodega de Casa de Piedra, que se instaló allí, ya está lista para iniciar su primera vendimia el mes que viene. En todos estos casos se debe consultar con el personal de la Villa. Y antes de irse, vale una parada en el mercado regional para llevar algunos vinos pampeanos, quesos y productos locales.

El destino cuenta con una importante oferta para hospedarse desde hotelería, hostería, hostels, camping, casas y departamentos y alojamiento rural.

El camping es uno de los grandes aliados del verano en este destino. Arbolado, fresco y con todos los servicios, concentra la vida nocturna de la villa, ya que en la playa no se permite hacer fuego ni pasar la noche. Allí conviven carpas, motorhomes y viajeros que buscan tranquilidad, en un pueblo joven y chico, donde el silencio sigue siendo parte del encanto.


Cuánto sale acampar en Casa de Piedra


Mientras que en camping de la cordillera, se cobran $25.000 por persona la noche, aquí, con todos los servicios, los precios son mucho más convenientes.

  • Noche por persona $5.000 y menores de 12 años no abonan.
  • Auto más la carpa salen 12.000.
  • Batan, casilla o camper $15.000
  • Motorhome $20.000
  • Bici más carpa $7000
  • Moto más carpa: $10.000

Pesca deportiva


La pesca deportiva se practica sin apuro, embarcado o desde la costa, acompañada por la serenidad del río y el murmullo del viento patagónico. Pejerreyes, truchas arco iris, carpas y percas habitan estas aguas que convocan tanto a pescadores experimentados como a quienes se inician. La temporada se extiende del 1 de diciembre al 31 de agosto y los permisos se tramitan en la oficina de turismo local, como un gesto más de ese orden tranquilo que define a Casa de Piedra.

La playa tiene sectores diferenciados para bañistas, pesca y embarcaciones, pensados para convivir sin sobresaltos.

Cómo llegar


Desde Roca se llega por la ruta provincial 6 y luego de cruzar algo más de 100 kilómetros de montes de jarillas, aparece un gran embalse de agua de color verde cristalino que anuncia la llegada a Casa de Piedra.




El embalse de Casa de Piedra irrumpe entre el monte pampeano con aguas calmas y un horizonte abierto que recuerda al mar.

Casa de Piedra aparece en verano como una sorpresa en medio del monte pampeano. Después de kilómetros de jarillas y rutas rectas, el paisaje se abre de golpe y el embalse se muestra sereno, de un verde cristalino que invita a quedarse. No hay olas, pero la sensación es parecida al mar: horizonte abierto, brisa constante y una playa extensa donde cada actividad tiene su espacio.

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