“Vuelo de gaviotas” versos que traducen vida

Transcurridos tres años del lanzamiento de “Palabras diferentes”, la escritora local Sandra Rivera presentó el sábado su segundo libro, donde la poesía “es reflejo del alma”.

Por Redacción

“Vuelo de gaviotas”. Palabras plenas de significado para quien dedica su libro a “todas aquellas personas que persiguen sus sueños y luchan por lo que quieren lograr en la vida”. Especialmente a su amiga Claudia Cerda, “la personita más perseverante que conocí. Le gustaba mucho el mar y soñaba con volar, bailar en una nube”. Un día dijo “me voy” e inició su vuelo.

Rayos de luz filtrándose entre ensombrecido follaje boscoso dibujan entorno. La imagen acompaña versos de Federico García Lorca: “Poesía es la unión de dos palabras/ que uno nunca supo que pudieran juntarse,/ y que forman algo así como un misterio”. Franqueado acceso.

Si a través de la escritura Sandra Rivera libera sentimientos e imágenes gestadas en su prolífico mundo interior, los diez registros fotográficos aportados por el reportero gráfico Alfredo “Chino” Leiva comunican simbolismo. Material fraguado en 64 páginas que integran el segundo libro de la autora. Esta vez con el aporte del diseñador Adrián Candelmi, quien logró inmejorable alquimia, y la edición de Guadalupe Wernicke.

Poesía, escribe Rivera, “ese mundo mágico donde reinan los sentimientos, donde no hay tiempo, donde lo único que importa es lo que sentís, es tu otra cara, es el reflejo del alma (…) es ver cómo una palabra se convierte en algo tan bello como la música. Ese mundo quiero reflejar: una poesía que une razas y religiones, la cordura y la locura…”.

Durante la presentación de la obra, el sábado en el hotel Nevada, con visita de Payamédicos incluida, Marcela Cabral fue la encargada de expresar agradecimientos a colaboradores. Entre ellos, el recuerdo al autor del prólogo, el periodista Héctor “Naio” Gastambide (fallecido en febrero) quien expresara que Sandra “sabe que la vida es en sí misma y siempre un naufragio. Pero naufragar no es ahogarse. Su agitar permanente de brazos para mantenerla a flote se llama ‘cultura’. Es decir, todo lo que el ayer le ha dejado de enseñanza para sobrevivir. Y en ese agitar de brazos, en esa cultura, es donde Sandra asciende de su propio abismo y traduce en hermosa poesía su vida”.


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