Weretilneck intentó retomar la iniciativa política
Las obras financiadas con bonos del Plan Castello son la gran apuesta para este año. Sin nombrarlo, contrastó su “respeto” con la “discriminación” de Soria.
Cuatro horas de repaso de acciones gubernamentales, con fuerte tono reivindicativo y un cierre de anticipada campaña electoral. Esa síntesis corresponde al mensaje legislativo del gobernador Alberto Weretilneck, caracterizado por la alta ponderación a sus políticas, incluso usando presentes deficiencias para resaltar los futuros logros.
El Plan Castello sirvió a ese propósito. Admitió que las proyectadas 12 plantas de tratamientos cloacales responden a la “sana y real preocupación del saneamiento de los ríos. Viedma -dijo- nunca más tirará líquidos tratados o no tratados”, “Cinco Saltos, que contamina el río Neuquén”, tendrá el “mayor saneamiento para una ciudad” y “Las Grutas resolverá los problemas de contaminación del Golfo y garantizará cloacas para los próximos 20 años”. También sinceró que la ruta 2 dejará de ser “una vergüenza” con la próxima repavimentación.
Igual método aplicó en la relación con Nación, valorando su vínculo por las concreciones. Así, capitalizó la finalización de la ruta 23 y dijo que la provincia evitó “la parálisis definitiva” de la obra en la 22. Explicó la “marcha atrás en la central nuclear” en el “respeto de la voluntad popular” y “del mensaje de las urnas”.
No abundaron las críticas. Por ejemplo, no habló de los gremios y la pulseada salarial, salvo que alertó de la alta incidencia del costo de personal pero afirmó que “no sobra ningún empleado”. Se permitió elogios a ATE y “porqué no también a UPCN” por la regularización de las becas.
Las insinuaciones críticas fueron a Edersa y al sector frutícola. Enumeró incumplimientos en el servicio eléctrico y adelantó que licitará el 51% del paquete de la empresa. Resaltó la dirigencia ganadera y turística mientras habló de que la fruticultura no logró el consenso para la reconversión. Enumeró registros que ratifican el declive de la actividad. “O asumimos ese desafío o en cinco a diez años sólo quedará la fruticultura de mercado interno”. Alentó” ese gran acuerdo” más allá de quién lo conduzca.
Weretilneck evidenció su ímpetu en la extensión y también en su semblante y alocución, elogioso con sus ministros. Cortesía que llegó al destituido Fabián Galli, que detectó en el palco. Todas loas para entusiasmar a un decaído gabinete y, personalmente, reposicionarse -con esos “autoelogios”- en el oficialismo. Luego concurrió al bloque para seguir la reanimación y apaciguar ánimos.
El discurso legislativo nada se pareció al de un gobernante en retirada. Propuso revisar la ley de violencia familiar y apuró a los legisladores para que traten la regularización de tierras. Expuso presencia institucional y política. Ofreció gestos por fuera del oficialismo, valorando parte de la “oposición” y mencionó al justicialista Javier Iud en un proyecto de pesca. En cambio, aún el exceso de minutos y alabanzas, no hizo ninguna referencias al vice Pedro Pesatti o Alejandro Palmieri, dos potenciales candidatos.
El mensaje se extendió en la enumeración de lo hecho por cada área. Reforzó el final en igual sentido y se adelantó a la campaña del 2019 con su disyuntiva para “debatir en la sociedad”, entre sus “ejes de integración, transparencia, Estado presente, democracia, respeto, federalismo y planificación” frente (alusión a Martín Soria del FpV) a la “discriminación, ocultamiento, Estado indiferente, violencia, agravio, aislamiento e improvisación”.
Advirtió que si no se logran consensos en el complejo frutícola, el negocio de la manzana y la pera terminará reducido al mercado interno.
Marcelo Ochoa
Datos
- Advirtió que si no se logran consensos en el complejo frutícola, el negocio de la manzana y la pera terminará reducido al mercado interno.