¿Y ahora qué?

Redacción

Por Redacción

análisis

BARCELONA.- El presidente del gobierno regional de Cataluña, Artur Mas, es desde ayer un hombre políticamente más débil. No sólo no ha conseguido una “mayoría excepcional” que avalase su plan para que la región se independice de España sino que el adelanto en dos años de las elecciones autonómicas se ha vuelto en su contra. El proyecto soberanista del líder catalán, que anunció un referéndum de autodeterminación en Cataluña para la nueva legislatura, queda fuertemente debilitado. Y estaría muerto de no ser por los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que ayer se erigieron en segunda fuerza al doblar sus escaños. Mas, un tecnócrata barcelonés de 56 años que hasta hace poco carecía de un perfil independentista, se presentó de pronto ante los catalanes no como líder de un gobierno, sino como líder de una nación decidido a dar el salto hacia delante y conducirlos a una separación de España. Lanzó un desafío, pero los resultados de ayer ni siquiera los sitúan en la misma posición de partida, sino en una peor. Carece de la “mayoría indestructible” que pidió y si quiere seguir adelante con su proyecto sabe que tiene que apoyarse en ERC. El camino no será fácil. CiU y ERC comparten aspiraciones secesionistas –la de Esquerra es incluso más contundente, al plantear un referéndum ya para 2014–. Pero están muy lejos en un tema muy importante. ERC es un partido de izquierdas y está en contra de los duros recortes que Mas ha aplicado en sus dos años de mandato en una región que es la más fuerte económicamente de España pero también la más endeudada y que ha tenido que pedir un rescate de 5.000 millones de euros al gobierno de Mariano Rajoy. Mas sufrió un duro revés. Pero los resultados de ERC y el ascenso de otras fuerzas que abogan por la secesión demuestran lo que ya anticipaban desde hace tiempo los sondeos de opinión: que la aspiración independentista ha crecido considerablemente en Cataluña en los últimos tiempos y que una parte importante de la población de la región quiere dejar de ser española. Más de la mitad del nuevo Parlamento regional catalán será independentista: 87 de los 135 diputados. Las aspiraciones de independencia se mantienen. Otra cosa es que puedan materializarse y cuándo podrían hacerlo. (DPA)


análisis

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora