Entrevista con Julieta Venegas: mi vida con los libros

La cantautora mexicana participará del noveno Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires que comienza hoy. En esta entrevista, describe su estrecha relación con

la lectura. “Mi proceso creativo tiene que ver todo el tiempo con lo que leo”, revela.

27 sep 2017 - 00:00
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La cantante y compositora mexicana Julieta Venegas, que hace algunos meses reside en Buenos Aires, será una de las participantes internacionales de la novena edición del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba) en el que, además de ofrecer un concierto junto al uruguayo Martín Buscaglia, expondrá sus reflexiones y experiencias en dos mesas junto a otros artistas y escritores.

El Filba es un encuentro que propone talleres, mesas redondas y exposiciones performáticas, y que este año tendrá como eje la consigna “narrar la violencia”.

Entre los veinte invitados internacionales que llegarán a la Argentina, además de Venegas se cuentan los escritores Jean Echenoz, Carlos Fonseca, Claire Louis Bennett, Belén Gopegui. Roberto Merino y David James Poissant. Entre los argentinos, participarán Inés Acevedo, Cristian Alarcón

Venegas, que está despidiendo la gira de su último disco “Algo Sucede”, compartirá junto a Martín Buscaglia el escenario de Teatro Margarita Xirgu el viernes , en un concierto en el que ambos cantautores se propondrán cruzar la literatura y la música.

“Es la primera vez que intentamos hacer algo en conjunto, y me caer súper bien que Martín sea tan lector. Eso siempre me cae bien de la gente en general y de los músicos en particular, porque se puede conectar desde otro lugar además de la música. Los dos somos muy lúdicos, creo que nos conectamos mucho y queremos hacer algo especial. El Filba tiene que ver con eso, es una manera de abrir cabezas y posibilidades”, anticipó la mexicana durante la charla con Télam y en la que habló de literatura y “tiempos violentos”.

P- ¿Cómo fue alimentándose tu vínculo con la literatura?

R- Descubrí mi vocación de lectora al mismo tiempo que descubrí mi vocación por la música, para mí no hay manera de separarlos. Mi proceso creativo tiene que ver todo el tiempo con lo que leo, y aunque no soy tan disciplinada para sentarme todos los días a practicar, sí necesito leer todos los días, es mi fuente de entretenimiento, alimentar la imaginación. No veo televisión y veo cada vez menos cine, pero leo libros de literatura, poesía y ensayos hasta libros de cocina.

P- ¿De dónde surge ese rechazo a la televisión y el cine?

R- No tengo paciencia para sentarme y esperar a que alguien me diga o me ponga cosas, me desespera ese lugar de pasividad que hay que tomar para ver televisión. Siento que necesito hacer algo más. Mis papás me quitaron la televisión desde muy chica y me quitó esa inquietud. No sé si es sano, de alguna manera estás un poco desconectado de referentes que la gente tiene en diálogos. Muchos dicen que las series son lo máximo, que es mejor que ver televisión y cine, y a veces los argumentos son increíbles, pero tampoco tengo paciencia. Hay libros que leí y que pensé que podían ser grandes series, es mejor que verla porque voy a mi ritmo, lo leo cuando quiero.

P- ¿Cómo es tu relación con la lectura?

R- Promuevo mucho la lectura desde un lugar de fan. Soy una lectora autodidacta, es un hábito que tiene que ver con la práctica. La televisión es como comer comida procesada, es fácil, pero la lectura despierta más referentes, te ayuda a pensar de otra manera. Leer la visión de un autor siempre es una revelación para mí, soy muy curiosa.

P- ¿La literatura te ayudó a interpretar la realidad de otro modo?

R- Ahora me ayuda a comprenderla de otra manera. Por ejemplo, cuando leí “Jane Eyre”, por primera vez que me sentí completamente reflejada en un personaje aunque fuera de otro siglo e hiciera otra cosa. Yo hubiese hecho todo lo que hacia la protagonista en las situaciones que se planteaban.

P- De hecho una de las mesas en las que participás trata sobre libros que te salvaron la vida, ¿en qué medida podés decir que fue así?

R- Yo no diría que fue un libro en particular. Descubrir la lectura y darme cuenta de lo que podía pasar cuando leyera un libro sí me salvó la vida. Después vinieron muchos libros que me salvaron de momentos y la vida en otro sentido. Ni siquiera sé si los libros que leía eran de buenos escritores, porque leía lo que me ponían enfrente. En casa no había libros ni alguien que me dijera leé Proust cuando cumplas 13, leía las revistas de vanidades como las de Corín Tellado. Lo que sí me salvó fueron las historias y encontré en la palabra una salida a otra dimensión, descubrir que podía imaginar al leer y moverme emociones.

P- ¿Con qué historias te involucraste últimamente?

R- Estuve leyendo “Vida y destino”, de Vasili Grossman, y “La batalla de Stalingrado”, de Juan Vázquez García. Me interesa el tema de los totalitarismos y de la guerra porque me parece incomprensible, y la violencia tiene gran presencia en nuestra vida. México siempre fue un país súper violento y uno tiene que comprender la violencia y tratar de ver por qué los seres humanos tenemos este instinto.

P- Justamente la temática del Filba es “Tiempos violentos”, ¿cuál es tu visión al respecto de la visibilización de la violencia, al menos en cuestiones de género?

R- El tema de la visibilización es muy importante porque finalmente uno se pregunta qué se puede hacer para cambiar la situación y que ya no ocurran los femicidios o las desapariciones de mujeres, y en México desaparecen siete mujeres a diario. Nos toca empezar a señalar las cosas, y si no apuntamos especialmente a los medios de comunicación en la manera en cómo presentan las noticias, nos queda esperar a que las cosas cambien solas. Tenemos que construir sobre la imagen que tenemos de nosotras mismas, de las demás, y como sociedad, porque no es un tema solo de las mujeres.

P- ¿Cómo construir sobre los cimientos de una sociedad conservadora y misógina?

R- Tenemos que rever algo en la educación. Siempre es más fácil hacer de cuenta que no pasa nada y en un país machista, como todos los de América Latina, creo que está bueno envalentonarnos y señalar. Es muy importante la movida “NiUnaMenos” que hay en la Argentina y que se expandió a todo el continente porque en México nunca se había planteado eso. No sabés lo que cambia, pero sí lo visibiliza y suma. Lo único que uno quiere es que se legisle de una manera correcta, que a la mujer que denuncia no le contesten que se lo imaginó o que ella lo causó. Hay que nombrar a las cosas, cambiar el registro de cómo nos hablamos, percibimos y cómo los medios de comunicación cuentan lo que sucede.

“No veo televisión y veo cada vez menos cine, pero leo libros de literatura, poesía y ensayos, hasta libros de cocina”,
revela Julieta Venegas acerca de su devoción por la lectura.
El Filba es un encuentro que propone talleres, mesas redondas y exposiciones performáticas, y que este año tendrá como eje la consigna “narrar la violencia”.
El pop y la cosificación de la mujer, según Julieta Venegas

P- ¿Qué te llevó a elegir una carrera en la música por sobre la literatura?

R- La música fue muy clara. Mis papás me metieron en clase de piano y tuve una primera maestra que fue maravillosa, fue mi primer contacto con la música de una manera activa. En mi familia siempre fuimos muy musicales y había algo ahí muy natural. Descubrí que tenía facilidad y que me gustaba. Necesitaba también establecer mi identidad frente a mi gemela, y la música fue mi manera de marcar territorio.

P- ¿Considerás que existe algún vínculo entre la industria musical y la cosificación de la mujer?

R- No sé si criticar a la industria por esas razones, se guía por el consumo. Sí hay algo en el pop que tiene que ver con cómo se vende a la mujer y que es un reflejo de cómo la sociedad pone a la mujer en los medios de comunicación. No está alejada una cosa de la otra. El pop tiende a objetivizar, todos de alguna manera son lindos y eso es parte del paquete, tiene que ver con una muestra del cuerpo. Ahora que soy madre pienso más en esto, dentro de toda esa masa que consume hay un montón de niños y niñas que no entienden bien y que se perciben a sí mismos en ese producto. Es quizá la violencia sutil, que no se nota pero que está.

“Es muy importante la movida ‘NiUnaMenos’, que que se expandió a todo el continente porque en México nunca se había planteado eso”,
reconoce Julieta Venegas.
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